La compositora mexicana Gabriela Ortiz acaba de obtener uno de los pocos Grammys que premia las músicas menos visibles de este evento, en este caso otorgado a la Mejor composición clásica contemporánea por su Concierto para Cello y Orquesta titulado ‘Dzonot’ (cenote en lengua maya). Llama la atención que también haya obtenido un Grammy en el 2025 por Mejor Obra/Composición Clásica Contemporánea por la obra ‘Revolución Diamantina’. Cero y van dos…
En ambos casos hay un equipo de trabajo que ha apostado por ella interpretando sus obras con maestría y creatividad, se trata de la Filarmónica de Los Ángeles bajo la dirección del venezolano Gustavo Dudamel.
Aparte del esfuerzo y el riesgo que implican estos estrenos de compositores latinoamericanos por parte de orquestas consagradas como la Filarmónica de Los Ángeles, es notorio que lleven estas obras a sus giras por el mundo, como ocurrió en el Teatro Mayor de Bogotá el año pasado. Allí tuvimos la oportunidad de ver el arrojo de la violonchelista Alisa Weilerstein en la interpretación de ‘Dzonot’, donde logra unos planos sonoros surrealistas con su dominio del cello, al que le exige vigorosamente con el arco que se exprese de forma impetuosa -o tierna- cuando toca unos armónicos de asombrosa delicadeza.
El hecho de que esta orquesta esté basada en Los Ángeles, donde se producen muchas bandas sonoras llenas de recursos efectistas como los que apreciamos en ‘Dzonot’, es otro factor que juega un papel a favor de este reconocimiento, que se extiende a todo el equipo que participo en su producción.
El sello artístico de esta profesora de la UNAM se reconoce por ese pulso constante que le permite construir arquitecturas rítmicas sólidas donde es fácil añadir infinidad de capas melódicas sobre estos cimientos. Crea efectos orquestales novedosos gracias al uso de microtonos reiterativos que ponen al oyente en un estado de alucinación. Estos momentos desconocidos para el oyente son equilibrados con segmentos tonales tradicionales anclados a ritmos persistentes y pegajosos.
Quiero expresar la satisfacción que me producen los reconocimientos a esta compositora, que entreteje influencias de grandes compositores del siglo XX, como Stravinsky, con las texturas surgidas de las tendencias post tonales del siglo XXI, poco exploradas por las grades orquestas. Esta creadora será determinante para trazar caminos en el panorama orquestal del futuro.
ÓSCAR ACEVEDO- crítico musical acevemus@yahoo.com
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