La guerra sigue creciendo en hombres, armas y en colaboradores, así lo reveló un reciente informe de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), el cual expone que las principales estructuras armadas suman más de 27.000 integrantes, entre combatientes y ‘redes de apoyo’.
Asimismo, el número total de integrantes de los grupos armados ilegales volvió a ubicarse en niveles similares a los de 2011, justo cuando iniciaba el proceso de paz con las Farc.
Las principales estructuras armadas suman más de 27.000 integrantes. Foto:Archivo
El informe indica un cambio evidente en las estructuras de los grupos al margen de la ley; en 2011, el Estado luchaba contra una sola estructura: las Farc; sin embargo, afirman que actualmente la naturaleza del conflicto ha cambiado y ahora existe «un mosaico de organizaciones con lógicas y grados de cohesión distintos y lógicas de operación».
«En 2011 había un enemigo central —las FARC— con una organización jerárquica y propósitos nacionales. Hoy, en cambio, el Estado se enfrenta a un mosaico de organizaciones con lógicas y grados de cohesión distintos: disidencias divididas en múltiples facciones que compiten entre sí, un Clan del Golfo —que ahora se hace llamar Ejército Gaitanista de Colombia— altamente consolidado y un ELN que mezcla capacidades militares con arraigo social en sus territorios históricos», dice la FLIP.
La FIP señala que el crecimiento no fue inmediato tras la desmovilización de las FARC, sino que comenzó con el reacomodo criminal entre 2017 y 2018, cuando el ELN y las disidencias absorbieron combatientes que no se acogieron al acuerdo, reincidentes y nuevos reclutas, además de economías ilegales que quedaron sin control definido.
La FIP afirma que el Estado se enfrenta a un mosaico de organizaciones distintas. Foto:FIP
El crecimiento exponencial del número de disidentes
Lo que sí es reciente, según el análisis, es la velocidad de la expansión entre 2023 y 2025. Tanto el Clan del Golfo como distintas facciones disidentes incrementaron su pie de fuerza y su control territorial. Mientras en 2018 había zonas aún en disputa o sin ocupación plena, hoy gran parte del mapa rural aparece distribuido entre grupos armados.
En el caso del Clan del Golfo, el número de miembros en redes (colaboradores) duplicaría al de hombres armados, lo que le permite ejercer control territorial mediante vigilancia, inteligencia, cobro de extorsiones y regulación de economías legales e ilegales.
Este fenómeno, advierte el informe, dificulta la distinción entre combatientes y civiles, lo que reduce la efectividad táctica de operaciones de alto impacto.
Salarios en el Clan del Golfo según FIP. Foto:FIP
De acuerdo con la información conocida, la estructura salarial interna estaría distribuida así: el comandante de frente recibiría 17 millones de pesos mensuales; el segundo comandante, 12 millones; el responsable administrativo, 10 millones; el encargado político, 5 millones; el cabecilla de zona urbana, 3,5 millones; el patrullero armado, 2,2 millones; y los campaneros, 1,5 millones.
La millonaria suma mensual que destina el Clan del Golfo para pagar nómina a combatientes
Según el análisis, mantener estas estructuras requiere altos niveles de liquidez. Como ejemplo, menciona que el Ejército Gaitanista destinaría al menos 1,5 millones de dólares mensuales al pago de nóminas, lo que incrementa la presión sobre economías ilegales como el narcotráfico, la minería ilegal y la extorsión. Una cifra que en pesos colombianos representaría cerca de 6.000 millones de pesos.
El Clan del Golfo destina por lo menos 1.5 millones de dólares al mes para pagar las nóminas de todos sus frentes, lo que lo obliga a tener una alta liquidez y, por ende, depredar todo lo que encuentre
«El número de integrantes de sus redes duplica a los hombres en armas, lo que explica en gran parte su crecimiento explosivo y su capacidad para ejercer control sin necesidad de tener grandes agrupamientos armados. Las redes cumplen funciones de vigilancia, inteligencia, regulación legal e ilegal, cobro de extorsiones y administración de normas locales», revela el informe.
Finalmente, la FIP registra al menos 13 zonas de disputa activa en 2025, frente a seis en 2022.
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Vanessa Pérez Castellanos.
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS.
















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