Irán y Estados Unidos registraron “progresos significativos” en las negociaciones indirectas celebradas este jueves en Ginebra (Suiza), en un nuevo intento por reducir las tensiones y evitar una escalada militar en Medio Oriente.
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El canciller iraní, Abás Araqchi, confirmó avances al término de la jornada, en la que ambas delegaciones sostuvieron dos rondas de conversaciones mediadas por Omán. Los encuentros se desarrollaron en la residencia del embajador omaní y continuarán en los próximos días con discusiones técnicas sobre el asunto nuclear en Viena (Austria).
“En estas largas horas hemos logrado buenos avances y hemos entrado seriamente en los elementos de un acuerdo”, sostuvo en declaraciones a medios iraníes el ministro de Asuntos Exteriores, poco después de terminado el encuentro.
Y añadió: “En muchos asuntos nuestras posturas se han acercado, aunque todavía existen diferencias”.
El portaviones Gerald Ford zarpó este jueves de Grecia rumbo a Israel. Foto:Trump
De igual forma, el ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, aseguró que las partes cerraron el día con avances relevantes y destacó una “apertura sin precedentes a ideas y soluciones nuevas y creativas”. Según indicó, los equipos retomarán el diálogo el lunes.
Araqchi señaló que las discusiones incluyeron el programa nuclear iraní y el eventual levantamiento de sanciones, uno de los principales objetivos de Teherán. Irán insistió en limitar la agenda a este tema, mientras que Washington busca ampliar el diálogo al desarrollo de misiles y al respaldo iraní a grupos armados en la región.
En las conversaciones también participó el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, según dijo una fuente cercana al proceso a AFP. A su agencia, que forma parte del sistema de Naciones Unidas, le corresponderá reanudar las inspecciones de los sitios nucleares iraníes en caso de que se alcance un acuerdo.
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Tensiones militares y desacuerdos
La negociación ocurre en un contexto de fuerte presión militar por parte de Washington. El presidente estadounidense, Donald Trump, ordenó desde hace semanas uno de los mayores despliegues militares de su país en Oriente Medio en décadas, que incluye portaaviones, destructores y buques de combate.
En paralelo, el diario The Wall Street Journal informó que Washington exigió el desmantelamiento de las principales instalaciones nucleares iraníes y la entrega de más de 400 kilogramos uranio enriquecido, condiciones que, según fuentes consultadas por el medio, podrían tensar aún más las negociaciones.
Donald Trump, presidente de EE. UU. Foto: EFE
Desde Teherán, el presidente Masud Pezeshkian reiteró que su país no busca desarrollar armas nucleares y defendió el derecho iraní al uso pacífico de la energía atómica. En la misma línea, el portavoz de la cancillería, Esmail Baqai, subrayó que el levantamiento de sanciones será un eje central en las conversaciones.
Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, insistió en que el programa nuclear no puede abordarse de forma aislada y advirtió sobre el desarrollo de misiles iraníes con capacidad de amenazar intereses estadounidenses y europeos.
Irán rechazó estas afirmaciones y sostuvo que el alcance de su arsenal misilístico no supera los 2.000 kilómetros.
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Un frágil equilibrio
Las negociaciones se producen tras una serie de episodios recientes que han elevado la tensión. Un intento previo de diálogo colapsó en junio de 2025 luego de un ataque israelí contra Irán en junio, que derivó en una breve guerra de 12 días y bombardeos estadounidenses sobre instalaciones nucleares iraníes.
Además, en enero se registraron nuevas fricciones tras la represión de protestas en Irán -que dejan más de 7.000 muertos, según ONG independientes-, lo que llevó a Trump a amenazar con intervenir en el país.
CAMILO A. CASTILLO — Subeditor Internacional — X: @camiloandres894
(*) Con información de EFE y AFP
















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