Que los republicanos podrían sufrir un revés significativo en las elecciones legislativas de noviembre próximo es algo que se viene comentando desde hace meses.
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No solo porque históricamente el partido en el poder suele perder terreno en los comicios de mitad de mandato, sino también porque desde mediados del año pasado los demócratas han encadenado victorias en elecciones especiales en estados tan dispares como Georgia, Texas o Luisiana.
Ahora, dos nuevas encuestas nacionales, una del Washington Post-ABC News-Ipsos y otra de Emerson College, le han puesto cifras concretas a ese malestar. Y el panorama para el Partido Republicano luce, cuando menos, inquietante.
El dato más llamativo del sondeo del Post es la brecha de entusiasmo. Entre los votantes registrados, el 66 por ciento afirma estar “absolutamente seguro” de que acudirá a votar en noviembre.
El 79 por ciento de los demócratas dicen que votarán con total certeza. Foto: EFE
Pero, al desagregar por partidos, la diferencia es contundente: 79 por ciento de los demócratas dicen que votarán con total certeza, frente a 65 por ciento de los republicanos y 56 por ciento de los independientes.
Esa ventaja de 14 puntos para los demócratas es la mayor registrada en esta pregunta desde al menos 2006. Para ponerlo en perspectiva, en enero de 2018, año en que los demócratas recuperaron la Cámara de Representantes en plena primera presidencia de Donald Trump, la ventaja en entusiasmo era de apenas cinco puntos.
La distancia es aún más marcada cuando se examina el comportamiento de quienes votaron en 2024.
El 85 por ciento de los electores que respaldaron a Kamala Harris asegura que votará este noviembre, frente al 70 por ciento de quienes apoyaron a Trump.
Entre los votantes jóvenes de 18 a 39 años, la brecha es abismal. Un 77 por ciento de quienes votaron por Harris dice estar seguro de participar, frente al 51 por ciento de quienes votaron por Trump.
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El contexto económico tampoco ayuda. Según el Post, el 48 por ciento de los estadounidenses considera que la economía ha empeorado bajo Trump, frente a un 29 por ciento que dice sentirse mejor.
Y aunque el presidente mantiene un núcleo leal, su aprobación general se sitúa en 41 por ciento entre los votantes registrados y en 39 por ciento si se tiene en cuenta al resto de la población.
El voto latino en Estados Unidos se aleja de los repúblicanos
Históricamente, ningún partido ha logrado retener el Congreso o mejorar sus números con una popularidad tan baja como la del ocupante de la Casa Blanca.
La encuesta de Emerson College confirma esa tendencia descendente. En ella, Trump obtiene 43 por ciento de aprobación y 55 por ciento de desaprobación, cuatro puntos más de rechazo que el mes anterior.
Entre los votantes hispanos, el giro es particularmente notorio.
Del 55 por ciento que aprobaba su gestión a comienzos del año pasado ha pasado a una desaprobación del 37 por ciento.
Kamala Harris y Joe Biden, caras visibles de los demócratas. Foto: Getty Images
Grave para un partido que se benefició del respaldo hispano en las elecciones pasadas.
En la papeleta genérica para el Congreso, Emerson otorga a los demócratas una ventaja de ocho puntos: 50 por ciento contra 42 por ciento, con los independientes inclinándose 50 a 37 por ciento a favor de los candidatos de este partido.
Otro dato clave, pues la papeleta genérica mide la preferencia general del electorado por uno u otro partido. Volviendo a los comicios de 2018, cuando los demócratas recuperaron el Congreso, la diferencia en ese rubro era apenas de cinco puntos.
Ventaja demócrata, pero sin ola asegurada
El mismo estudio del Post, no obstante, introduce un matiz de consideración. Pese a la baja popularidad de Trump y al entusiasmo demócrata, la contienda por el control del Congreso luce sorprendentemente cerrada.
En su medición sobre el voto genérico, 47 por ciento de los votantes registrados dicen que apoyarían a un demócrata y 45 por ciento a un republicano.
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La diferencia es más amplia entre quienes dan por hecho que votarán (55 a 44), pero el margen general sigue siendo estrecho.
“Que, pese a los malos números de Trump, la carrera siga aún apretada me indica que la marca de los demócratas sigue deteriorada y el electorado no confía tanto en ellos. En otras palabras, que el desgaste republicano no se ha traducido automáticamente en una ola azul”, afirma el estratega republicano Christopher Nicholas en el artículo publicado por el Post.
De hecho, el 65 por ciento considera que los demócratas en el Congreso están “desconectados” de las preocupaciones del país, una cifra similar al 62 por ciento que dice lo mismo de Trump.
En temas clave como el costo de vida, el electorado también se divide: 35 por ciento confía más en Trump para manejar el problema, frente a 33 por ciento que prefiere a los demócratas, mientras 28 por ciento no confía en ninguno.
Para Nicholas, sin embargo, la brecha en el entusiasmo debería servir como un campanazo de alerta para la Casa Blanca.
“En lugar de enfocarse en el entretiempo del Super Bowl o en Groenlandia, deberían concentrarse en la economía y en los temas que le importan a la gente”, sostiene el analista.
Trump durante el discurso del Estado de la Unión de 2026. Foto: AFP
Algo que intentó hacer Trump este martes, durante su discurso sobre el Estado de la Unión, al enfocarse en sus logros económicos.
Por supuesto, todavía queda mucho camino por recorrer y los ánimos podrían cambiar de aquí a noviembre.
Hoy, no obstante, la energía parece estar del lado de los demócratas. Lo que falta ver es si les alcanza para recuperar al menos una de las dos cámaras en esos cruciales comicios.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
















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