El célebre beso suspendido, un paso en el que los cuerpos giran mientras ella literalmente flota, se ha convertido en una de las imágenes más inolvidables del ballet contemporáneo.
Este movimiento es la esencia de la producción del Ballet de ‘El Parque’ (‘Le Parc’), una de las obras emblemáticas del Ballet de la Ópera de París, que se exhibirá los días 14 y 15 de marzo, en nueve ciudades del país, en 15 salas seleccionadas de Cine Colombia.
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Sobre lo que él vive, siente y piensa en el escenario cuenta en una entrevista con EL TIEMPO el Danseur Étoile (primer bailarín), Mathieu Ganio, protagonista del montaje. Una sinergia perfecta entre el baile, la música de Mozart y la historia. Todo eso que sucede y sentimos en los momentos iniciales del amor: el coqueteo, los primeros acercamientos, el rechazo, el deseo, la seducción, el amor. Una sucesión de escenas con una estética y un vestuario precioso, que acompañan toda esa delicadeza, elegancia y poesía.
Para Mathieu Ganio fue muy importante formar parte de una de las obras insignia de la Ópera de París que, además, se inscribe en el siglo XVIII, una época en la que la cultura francesa, en especial en la aristocracia, se vivían momentos muy interesantes en el arte. Al igual, que fue muy especial para él seguir los pasos a referencias tan importantes como Laurent Hilaire e Isabelle Guérin, los primeros intérpretes de esta obra: “Y también, interpretar esta obra que habla del amor, el leguaje universal, lo que me permite conectar y disfrutar del ballet en su máxima expresión”.
El primer bailarín Mathieu Ganio (derecha), protagonista de ‘Le Parc’. Foto:Yonathan Kellerman
Sobre la icónica escena del beso suspendido, Mathieu aseguró que cuando ellos llegan a esa parte, son conscientes de que es un momento muy esperado por el público que conoce un poco el ballet y que es una imagen fuerte y representativa de este ballet.
“Siempre es una emoción, una sensación especial saber que debería ser una imagen que se quede en la mente, una imagen fuerte que se quede en la mente de la gente y, por lo tanto, que estamos viviendo algo que tenemos que hacer mágico para la gente. Al tiempo que tampoco es el momento más difícil del ballet para nosotros. Así que, realmente, tenemos tiempo para saborear un poco ese momento, como alguien que sabe un poco el efecto que va a causar cuando hace un truco de magia o algo así”, cuenta.
Ser bailarín principal exige una disciplina excepcional y renuncias: “Hay muchos trabajos que son exigentes, penosos o difíciles y, sí, nuestro trabajo es muy exigente desde el punto de vista físico. Pero lo que reconoce el público y la vida que tenemos la suerte de llevar gracias a ello nos recompensan de verdad. Así que, en términos de sacrificios, sí, hay cosas que fueron difíciles. Pero, ¿podemos llegar a hablar de sacrificios? No lo sé. A veces es un poco difícil determinar el límite, depende de cada uno y de dónde nos situemos, en relación con qué. Quizás hay cosas, sí, que hemos tenido que dejar de lado o elegir no hacer porque la danza tenía ciertas exigencias y que, quizás, haya una parte de la adolescencia o de la vida de un joven adulto que no se ha vivido plenamente como lo hacen otros jóvenes, pero al mismo tiempo, lo que he tenido la suerte de vivir a cambio hace que no me arrepienta», explica.
Y agrega: «Pienso especialmente en la ópera y que en Francia tenemos mucha suerte. Aunque hay cosas más difíciles, por ejemplo, las lesiones, tengo mucha suerte y no puedo quejarme en absoluto de mi situación”.
Para finalizar, Mathieu Ganio conversó del ballet como un lenguaje que tiene el poder, de una manera única, de transmitir emociones profundas y auténticas sin pronunciar una sola palabra:
“Es difícil de describir. Creo que no es solo la danza, es la danza y la música. A menudo, también es la sinergia, ya sabes, la mezcla de ambas cosas lo que crea eso. Creo que, en cierta medida, es propio del arte, en general, poder transmitir emociones o sensaciones, colores, sin necesidad de ponerles palabras. Lo genial es que es abierto. Es decir, a veces, cuando leemos cosas que son muy bonitas, o explicamos cosas muy bonitas, están enmarcadas, porque están muy descritas. En este caso, la belleza de la danza o del arte es que cada uno toma lo que quiere tomar en ese momento, lo que necesita o lo que le hace sentir algo. Y eso lo convierte en algo mucho más abierto. Y, por lo tanto, trasciende un poco las generaciones y las culturas. Y eso es lo mágico de nuestra profesión. Y, es muy diferente, por ejemplo, leer un libro y tener, no sé, solo un texto”.
Sobre ‘El Parque’ (‘Le Parc’)
Creada en 1994 por Angelin Preljocaj, la obra se ambienta en un jardín francés donde los personajes atraviesan todas las etapas de la seducción: miradas, coqueteos, encuentros y rechazos. La combinación de ballet clásico con lenguaje contemporáneo y la música de Wolfgang Amadeus Mozart crea un contraste único entre lo clásico y lo moderno.
Cuatro cupidos modernos marcan el ritmo de las conquistas amorosas y acompañan a los protagonistas en un juego de deseo y liberación. El icónico pas de deux final, con el beso suspendido en el aire, sigue siendo un símbolo de emoción y gracia después de treinta años.
‘Le Parc’ fue creada en 1994, por Angelin Preljocaj. Foto:Yonathan Kellerman
Salas de Cine Colombia donde se verá
• Bogotá – Multiplex Av. Chile, Gran Estación, Andino, Unicentro y Lumina
• Barranquilla – Multiplex Buenavista
• Bucaramanga – Multiplex Cacique
• Cali – Multiplex Chipichape y Unicali
• Cartagena – Multiplex Bocagrande
• Chía – Multiplex Centro Chía
• Manizales – Multiplex Fundadores
• Medellín – Multiplex Viva Envigado y Santa Fé
Las entradas ya están disponibles en taquilla y en www.cinecolombia.com
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