Las fórmulas vicepresidenciales son y han sido una condena. El segundo, en lugar de ser la mano derecha, coequipero o voz consejera en el oído, termina convertido en el enemigo íntimo, en ese que dizque esconde el puñal bajo la manga o escurre el veneno en el vaso de whisky antes del brindis. Aquí, la relación entre presidente y vicepresidente suele dictarla el recelo de uno y los celos del otro.
Por supuesto, estoy hablando de la Federación Colombiana de Fútbol. ¿O qué creyeron…?
Como en Juego de tronos, entre las canciones de hielo y fuego de la política del fútbol han cortado cabezas entre intrigas, traiciones y guerras feroces.
Jesurún será reelegido
Ramón Jesurún Foto:Federación Colombiana de Fútbol
Ramón Jesurún, el zar de la Federación que será reelegido el próximo jueves, fue vicepresidente de Luis Bedoya, quien hizo lo posible para que Ramón no lo fuera. Bedoya perdió ese pulso cuando su candidato, Pacho Ochoa, cayó derrotado en la Dimayor. Y conviene recordar un detalle clave: el presidente de la Dimayor es el primer vicepresidente de la Federación.
Luego vino el escándalo del ‘Fifagate’, la salida de Bedoya y el ascenso de Jesurún. Pero la historia no se calmó: Jesurún tuvo como primer vicepresidente a Jorge Fernando Perdomo, quien intentó tumbarlo acusándolo de cómplice en el escándalo de la reventa de boletas de la eliminatoria de Rusia 2018.
Néstor Lorenzo y Ramón Jesurún Foto:Sergio Cárdenas. EL TIEMPO
En ese momento apareció Álvaro González, el mandamás de la Difútbol, también señalado por Perdomo en ese episodio. González le lanzó a Jesurún el salvavidas político y electoral que lo mantuvo a flote. Perdomo desapareció del mapa directivo.
¿Dije Juego de tronos? Siga la lista: Juan Fernando Mejía, expresidente del Cali y vocal de la Federación —quien probablemente pierda su asiento el jueves— cayó en desgracia cuando le dijo a González que él podía ser su carta, su llanta de repuesto, para reemplazar a Jesurún. Desde entonces, Ramón y Mejía no se soportan. Mejía, según me cuentan, todavía cree que esta vez —su última por límite legal— podría ser carta de Álvaro para ser él el rey. Otra cabeza rodó: Fernando Jaramillo, reciente vicepresidente de la Federación, terminó renunciando después de que Jesurún le hiciera una guerra a cuartel. Ramón estaba convencido, porque además así se lo dijeron, de que Jaramillo andaba recogiendo votos para tumbarlo.
Dirigentes de la FCF. Foto:FCF
Y hace unos meses, Jesurún, como Bedoya en su momento contra él, perdió el pulso vicepresidencial en la Dimayor. Su candidato, Juan David Pérez, fue derrotado por Carlos Mario Zuluaga. Hoy, la pelea entre ambos es un secreto a voces.
Juego de poderes
Pero el próximo jueves, en plata blanca, van a reelegir a Jesurún, como ocurrió hace cuatro años, cuando antes de la asamblea se giraron 600 millones de pesos a cada equipo profesional como reparto de utilidades… Ahora varios presidentes de clubes con los que he hablado esperan de a 1.000 millones por escudo porque dicen que las ganancias de la FCF superan los 100.000 millones.
Àlvaro González Alzate Foto:Federación Colombiana de Fútbol
Sin embargo, hay un ‘detalle’ decisivo. Para ser presidente de la Federación se necesita de manera obligatoria e inevitable a la Difútbol. Es decir: el aval, la bendición… ¡y los votos! de Álvaro González, el mandamás de la rama aficionada, división que también recibió su reparto de utilidades hace cuatro años y que lo espera ahora. ¡Faltaba más!
Y, entonces, queda una pregunta flotando en el aire: mientras Ramón se pelea con todos sus vicepresidentes naturales en la Dimayor, ¿no será que en realidad él es el vicepresidente de Álvaro González, el verdadero poder del fútbol colombiano…? Solo pregunto, solo pregunto.
Meluk le cuenta
GABRIEL MELUK
Editor de DEPORTES
@MelukLeCuenta
















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