La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán no solo deja miles de muertos y una creciente inestabilidad regional, sino que también impactó directamente el corazón del poder en Teherán. En menos de tres semanas, una serie de ataques dirigidos acabó con la vida de altos mandos políticos, militares y de seguridad, incluido el propio líder supremo, Alí Jameneí.
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Según reportes de medios internacionales, al menos una decena de figuras clave murieron, incluidos los comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y de la Basij, una milicia paramilitar, además del jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas y del ministro de Defensa.
Alí Jameneí, la máxima autoridad del régimen iraní desde 1989
El fallecido Alí Jameneí durante una reunión religiosa en Teherán, el 19 de febrero de 2026. Foto: AFP
Murió el 28 de febrero de 2026 durante un bombardeo contra Teherán atribuido a fuerzas estadounidenses e israelíes. El ataque impactó una zona donde se encontraban su residencia y varias instituciones clave del Estado. En el mismo bombardeo murieron su esposa, Mansureh Joyasteh Baqerzadeh, y otros miembros de su familia. Su fallecimiento ocurrió en las primeras horas de la ofensiva y coincidió con ataques simultáneos contra instalaciones gubernamentales.
Las afirmaciones sobre su muerte, difundidas inicialmente por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, fueron refutadas en un primer momento por fuentes iraníes. Sin embargo, en las primeras horas del 1 de marzo, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán y los medios estatales -incluida la radiodifusión de la República Islámica- confirmaron oficialmente su muerte.
Alí Jameneí ocupó el cargo de líder supremo de Irán desde 1989. Desde esa posición ejercía autoridad sobre las Fuerzas Armadas, el poder judicial y los principales órganos del Estado. Su rol incluía la definición de lineamientos en política exterior, seguridad y programa nuclear, así como la designación de altos cargos.
Alí Lariyaní, el cerebro político de la respuesta iraní
Alí Lariyaní ha sido figura clave del poder iraní desde hace décadas. Foto: EFE/EPA/WAEL HAMZEH/ Archivo
Alí Lariyaní, cuya muerte fue reportada este martes por Israel, ha sido una de las figuras más influyentes del sistema político iraní en las últimas tres décadas. Ocupó cargos centrales en la estructura del Estado, entre ellos la presidencia de la Asamblea Consultiva Islámica (el Parlamento) entre 2008 y 2020 y la secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el principal órgano encargado de definir la política de defensa y coordinar asuntos estratégicos, incluido el programa nuclear.
A lo largo de su carrera participó como negociador en las conversaciones sobre el programa nuclear iraní y se desempeñó como asesor cercano del líder supremo, lo que lo mantuvo en el núcleo de las decisiones estratégicas del país. En ese marco, durante la guerra asumió funciones en la coordinación de la respuesta iraní frente a los ataques de Estados Unidos e Israel y defendió públicamente la continuidad de las operaciones militares.
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En declaraciones difundidas por medios estatales, sostuvo que el país mantendría sus acciones y respondería a las ofensivas, en línea con la postura del liderazgo político tras la muerte de Jameneí.
Según el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, Larijani fue asesinado en una serie de bombardeos lanzados este martes, una información que hasta ahora no ha sido confirmada por las autoridades iraníes y que, de verificarse, lo convertiría en una de las figuras de más alto rango de la República Islámica alcanzadas por ataques israelíes desde el inicio del conflicto, después del líder supremo.
Gholamreza Soleimani, el brazo represivo del régimen
Miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán. Foto: AFP
El otro alto mando que habría muerto en los bombardeos de este martes es Gholamreza Soleimani, comandante de la fuerza Basij, una milicia paramilitar dependiente del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica. Esta organización es, según organismos de derechos humanos, uno de los principales instrumentos del Estado iraní para el control social y la represión de la disidencia.
De hecho, bajo su mando, la Basij desempeñó un papel central en la contención de protestas, particularmente durante las movilizaciones de 2019, 2022 y 2026, cuando fuerzas de seguridad reprimieron manifestaciones en distintas ciudades del país. Informes de organizaciones como Amnistía Internacional documentaron el uso de detenciones masivas, fuerza excesiva y vigilancia contra manifestantes, en operativos en los que la Basij actuó de forma coordinada con la Guardia Revolucionaria.
Además de su papel en la represión interna, la Basij también participó en tareas de reclutamiento, propaganda y apoyo logístico a operaciones militares. Esta doble función -tanto en la represión interna como en el respaldo a las fuerzas armadas- convirtió a su comandante en una pieza clave dentro del aparato de seguridad del régimen.
Abdolrahim Mousavi, el estratega militar en plena guerra
Mousavi fungía como comandante en jefe del Ejército de la República Islámica de Irán. Foto: AFP
Abdolrahim Mousavi se desempeñaba como jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, el cargo militar más alto en Irán. Desde esa posición, supervisaba la coordinación del ejército regular -separado de la Guardia Revolucionaria- y tenía a su cargo la planificación operativa militar en escenarios de conflicto. Su trayectoria estuvo ligada principalmente a las fuerzas terrestres, donde ocupó cargos de mando antes de ser designado en la jefatura militar.
En 2023, Estados Unidos, la Unión Europea y Australia lo incluyeron en sus listas de sancionados por graves violaciones a los derechos humanos, tras acusaciones de que fuerzas bajo su mando utilizaron ametralladoras y fuego indiscriminado contra manifestantes durante las protestas de 2022. Murió el 28 de febrero de 2026 durante los primeros bombardeos contra Teherán, en ataques dirigidos contra centros de mando militar. Su muerte se produjo en paralelo a la de otros altos mandos.
Mohammad Pakpour, el hombre al frente de la Guardia Revolucionaria
Mohammad Pakpour era jefe del CGRI desde junio de 2025. Foto:AFP
Mohammad Pakpour lideraba la Guardia Revolucionaria desde junio de 2025, tras la muerte de su antecesor, Hossein Salami. Militar de carrera, se incorporó a esa fuerza tras la revolución de 1979 y participó en la guerra entre Irán e Irak, donde consolidó su trayectoria dentro de la estructura militar.
Durante más de una década dirigió las fuerzas terrestres del IRGC y estuvo vinculado a operaciones de seguridad interna, combate contra insurgencias y a la modernización operativa de las tropas ideológicas. Como comandante de la Guardia Revolucionaria, estaba al frente de coordinar operaciones en el exterior y el apoyo a aliados regionales. Falleció también el 28 de febrero de 2026 durante bombardeos contra Teherán.
Aziz Nasirzadeh, el responsable de la defensa nacional
Aziz Nasirzadeh murió en los bombardeos del 28 de febrero. Foto: Servicio de Prensa del Presidente de Azerbaiyán
Hasta su muerte en los bombardeos del 28 de febrero, Aziz Nasirzadeh ocupaba el cargo de ministro de Defensa y era responsable de la planificación militar y la protección de infraestructura estratégica, incluidas instalaciones sensibles del programa nuclear. Anteriormente fue jefe de la Fuerza Aérea iraní entre 2018 y 2021, y se desempeñó como jefe adjunto del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas desde septiembre de 2021 hasta su designación como ministro.
Inició su carrera militar durante la guerra entre Irán e Irak (1980-1988) y posteriormente desarrolló la mayor parte de su trayectoria en la Fuerza Aérea, donde se formó como piloto de cazabombarderos F-14. En 2010, siendo jefe adjunto de esa fuerza, anunció que el Ejército había probado “con éxito” un prototipo de avión no tripulado “indetectable” por radares, desarrollado íntegramente en el país.
Las dudas sobre el paradero de Mojtaba Jameneí
Un hombre observa la declaración televisada del nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei. Foto: AFP
En medio de la ofensiva y la reconfiguración del poder en Teherán, la situación de Mojtaba Jameneí, actual líder supremo tras la muerte de su padre, también está rodeada de incertidumbre. Aunque fue designado el pasado 8 de marzo, aún no ha realizado su primera aparición pública, más allá de un comunicado difundido por la televisión estatal iraní, lo que ha generado dudas sobre su paradero y estado de salud.
Según el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, Mojtaba Jameneí resultó herido y quedó “desfigurado” durante el bombardeo en el que murió su padre. También hay versiones contradictorias sobre su paradero, pues medios kuwaitíes informaron sobre su supuesta llegada a Rusia para ser tratado por sus heridas, algo que el embajador de Irán en Rusia, Kazem Jalili, negó.
CAMILO A. CASTILLO – Subeditor Internacional – X: (@camiloandres894)















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