Luego de las afirmaciones que hizo el gerente del bioparque Ukumarí, Raúl Murillo, sobre las condiciones actuales del chimpancé Yoko, que fue trasladado hace un año a un santuario en Brasil, y de que la senadora Andrea Padilla manifestara que el primate sí se encuentra en buen estado, desde la región se está pidiendo que se realice una comisión especial para viajar a verificar el hábitat de Yoko.
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“El único veterinario colombiano que ha estado allá es el veterinario del Ukumarí; él hizo un informe y recomendaciones, porque además es la persona que llevaba conociéndolo 7 años. Él nos evidenció unas falencias del hábitat, de seguridad, salud, entorno y demás”, le contó a este medio el gerente del parque.
Yoko tiene cerca de 38 años. Foto:Cortesía Bioparque Ukumarí
Yoko tiene aproximadamente 41 años. Fue el último gran simio que vivió en cautiverio en Colombia y fue trasladado hace un año al santuario de Sorocaba, en Brasil. La propuesta para el traslado del animal se inició en 2023 tras la muerte de sus dos compañeros, ‘Pancho’ y ‘Chita’.
“Todos teníamos la esperanza de que Yoko pudiera socializar con otros de su misma especie, pero lo que hemos visto, incluso en las mismas redes sociales de Sorocaba, es que vive en un cuarto sin mucho enriquecimiento; lo soban todo el día, le dan cepillo de dientes, y una de las primeras cosas en un proceso de desimpronte es cortar el contacto humano y empezar a trabajar con ellos otro tipo de comportamientos más naturales: subir árboles, trepar. Pero él permanece en una infraestructura de concreto y no sale mucho de su recinto”.
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El animal había regresado a Pereira hace unos seis años, luego de que fuera rescatado en la frontera con Venezuela y de que estuviera otros años más en un refugio. No obstante, el primate ya tenía una historia en esta ciudad, pues creció como un miembro más de la familia de un extinto narcotraficante que vivía en la capital de Risaralda. De ahí que muchos pereiranos lo conocían y lo veían de manera recurrente en los desfiles tradicionales de la ciudad.
Yoko, en sus primeros años. Foto:Cortesía Carder
Yoko se acostumbró a distintas excentricidades, como usar ropa de humano, tomar café y hasta contar con una niñera solo para él. En los últimos años, en el bioparque Ukumarí intentaron retirarle progresivamente algunas de estas conductas.
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De acuerdo con Murillo, la preocupación del equipo del Ukumarí y de varios concejales que se sumaron a las voces que piden respuestas es porque “Yoko es tan pereirano como todos nosotros y nos preocupamos por cómo está, y al ver los videos de redes sociales nos preocupamos aún más. El llamado no es a generar peleas, sino a que hagamos una visita con el Gobierno Nacional, que dio el permiso de salida, el ICA, la Carder y todos, para identificar acciones de mejora entre todos y no salir a decir que hay intereses, porque no los hay. Solo queremos el bienestar de un chimpancé que fue traído a Pereira hace más de 36 años y que sufrió toda la crueldad posible, pero que en Ukumarí vivió unos años con calidad de vida”.
chimpancé que vive en el Bioparque Ukumarí de Pereira. / Foto:Bioparque Ukumarí
Entre tanto, el concejal de Pereira Diego Agudelo expresó a través de sus redes sociales que “nos surgió la preocupación, pero no hay otro interés (como lo dijo la senadora Andrea Padilla) y nosotros no nos podemos quedar callados ante una situación como la que nos expresó el gerente del Ukumarí, más cuando lo queremos y hace parte de nosotros como pereiranos. Nadie en su buena fe quiere que Yoko esté mal”.
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El concejal agregó que la discusión se debe centrar en el bienestar del chimpancé: “Hagamos una comisión, vamos hasta Brasil, que cada uno costee su pasaje para que podamos ir y garantizar que lo que se está diciendo es verdad”.
Estas nuevas declaraciones surgieron tras un video publicado por la senadora Andrea Padilla, abanderada del caso de Yoko, quien dijo en sus redes sociales que: “Hoy salen irresponsablemente el director de Ukumarí y un concejal de Pereira a decir que Yoko está mal, sin ningún fundamento, sin rigor científico, de puros chismes o pareceres, quién sabe con qué intención. Entre tanto, los directores del santuario Sorocaba del Proyecto Gran Simio afirman que Yoko se muestra claramente alegre, que emite señales de satisfacción con vocalizaciones y siempre está animado llamando a los cuidadores para jugar, que se alimenta bien y que ya recorre todo el recinto, algo que antes no hacía”.
Tras su salida del país, Colombia se convirtió en el primer país de América Latina sin grandes simios en cautiverio.
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. Foto:
Laura Sepúlveda
Pereira
Especial para EL TIEMPO
















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