Jacques Attali es, desde hace cuatro décadas, uno de los pensadores más brillantes de su generación. Doctor en economía, polímata y consejero de gobierno, fue ‘sherpa’ especial del presidente francés François Mitterrand (1981-1995) durante 10 años.
Fundador de cuatro instituciones internacionales –Acción contra el Hambre, Eureka, Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (Berd) y Positive Planet–, Attali nació en Argel en 1943 y es autor de más de 80 libros (de los cuales más de 30 están dedicados al análisis del futuro), con 10 millones de ejemplares vendidos y traducidos a 22 idiomas. Además de sus libros, a Attali se le puede leer recurrentemente en sus columnas en los diarios económicos Les Échos y Nikkei.
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En diálogo con La Nación (Argentina) en París, Attali advierte sobre el peligro de una “tercera guerra mundial”. Esta vez no entre actores del hemisferio norte, sino de “una posible alianza entre el Sur Global con China y Rusia, con el objetivo de terminar con el racionalismo desencantado y la modernidad colonizadora de Occidente”, según escribió en una de sus columnas.
Me gustaría comenzar por su opinión sobre la guerra en Irán.
Puedo entender que, desde un punto de vista global, el surgimiento de una nueva potencia nuclear sea percibido como imposible, escandaloso e inaceptable, porque pone en peligro al mundo, pues especialmente una élite ha dicho clara y explícitamente que, tan pronto tengan el arma nuclear, su papel será destruir el Estado de Israel y arrasar ese país. El engranaje es considerable. Primero porque es un país de 90 millones de habitantes, con una dictadura aplastante, que no permite la oposición interna. Por lo que no se ve cómo podría nacer otro régimen de la nada. Por otro lado, no se ve cómo Estados Unidos o Israel podrían entrar en el país y destruir el régimen.
Entonces, ¿cómo se puede imaginar el futuro?
Se puede pensar en varios futuros: que los estadounidenses renuncian y la guerra se detiene, alegando haber alcanzado sus objetivos –aunque ese no es el caso–; una solución al estilo venezolano, en la que deciden que un dirigente del régimen actual se convierta en su aliado mediante una especie de truco mágico; o el derrumbe de Irán. Y con esta situación hay varios escenarios también: un escenario libio con la explosión del país; un escenario iraquí con una lenta reconstrucción del país o un escenario sirio con un nuevo dictador terrorista que reemplaza a otro… Todo es posible.
Usted no parece estar de acuerdo con la decisión que tomaron Israel y Estados Unidos…
Creo que la comunidad internacional debe tomar conciencia del hecho de que es un nuevo golpe a la regla de derecho, ya que esta guerra no ha sido declarada totalmente. Fue lanzada sin ningún respeto a las reglas de derecho internacional y esto puede dar ideas a otros.
En una columna de Le Point menciona la posibilidad de una tercera guerra mundial que, esta vez, “ya no enfrentará el marxismo-leninismo contra el liberalismo judeocristiano, sino a todo Occidente contra las multitudes que viven como sujetos de su imperio”. Habla de una posible alianza entre el Sur Global con China y Rusia, “con el objetivo de terminar con el racionalismo desencantado y la modernidad colonizadora de Occidente”.
En efecto, menciono una conjunción de conflictos e instancias entre Ucrania y Rusia, Medio Oriente y entre China y Taiwán, donde podríamos ver instaurarse una guerra mundial. Una guerra mundial que no será, como siempre, una guerra del hemisferio norte, sino una guerra entre el sur y las potencias del norte.
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¿Cree que esta intervención militar en Irán entra en ese marco? ¿Realmente Rusia y China se benefician? Porque, de hecho, con Venezuela y ahora con Irán, no se han movido en absoluto. Por lo tanto, no dan la impresión de beneficiarse. ¿Es así?
La regla histórica muestra que, cuando dos potencias se pelean, siempre la tercera es la que gana. Y desde ese punto de vista, los chinos tienen todo el interés en guardar todas las cartas. Dicho esto, los chinos necesitan el petróleo iraní y eso es algo que les va a faltar. Seguramente buscarán abastecerse en otro lugar. Pero no es bueno para los vínculos con China.
La regla histórica muestra que, cuando dos potencias se pelean, siempre la tercera es la que gana. Y desde ese punto de vista, los chinos tienen todo el interés en guardar todas las cartas
¿Por qué cree que no han movido un dedo para ayudar a sus aliados? ¿No han hecho realmente nada respecto a Venezuela o Irán? ¿O lo están haciendo de otra manera?
No, no han hecho nada. Tienen muchísimos problemas internos. En China, tienen problemas de conflictos personales dentro de la dirección, problemas demográficos y problemas sociales. Además, está la amenaza de reconquistar a Taiwán. El resto del mundo no es prioritario para ellos.
Y Europa, en todo esto, ¿qué podría hacer? ¿Diría usted que hasta ahora ha estado a la altura?
Europa ha logrado algo, a pesar de las divergencias. Porque entre España, Francia, Alemania y Gran Bretaña, hay posiciones completamente diferentes. A pesar de todo, ha logrado salvar su unidad y tener una mejor comprensión de su interés por una defensa soberana. Por ejemplo, los iraníes dispararon contra un país de la Unión Europea, Chipre. Eso muestra que hay una amenaza planetaria, y eso empuja a los europeos a unirse más.
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Pero ¿no cree que hay una especie de hipocresía en los discursos de los líderes políticos europeos respecto de esta guerra? Por ejemplo, que todos defienden no participar, sin embargo, autorizan operaciones de Estados Unidos en sus bases.
Sí, tiene razón. Pero creo que Europa está más unida de lo que se cree. Y está más unida en el hecho de que esta guerra nos es útil. Nos interesa deshacernos de los ayatolás. Y en todo caso, no molestar a los estadounidenses que quieren hacerlo.
Creo que el modelo europeo, que es el mejor lugar del mundo para vivir hoy, y lo que regula el Estado de derecho sigue siendo un ideal para mucha gente
También en su columna escribió que, para evitar esa tercera guerra mundial, los europeos deben unirse y convencer al resto del mundo, y eventualmente a esas potencias del sur global, de que es el único espacio de libertad y democracia, y de que sus valores son los que realmente valen la pena defender. Pero tengo la impresión de que Europa nunca ha dejado de proclamar esos valores. ¿Por qué no hemos logrado convencer al resto del mundo?
No se equivoque, la democracia sigue siendo un atractivo. Argentina es una democracia, aunque se piense lo que se piense de su presidente actual, sigue siendo una democracia. Brasil es una democracia, India es relativamente una democracia. No se puede decir que el sur esté en contra de los valores del Estado de derecho. Creo, al contrario, que el modelo europeo, que es el mejor lugar del mundo para vivir hoy, y lo que regula el Estado de derecho sigue siendo un ideal para mucha gente; incluso en Estados Unidos, mucha gente sueña con un retorno al Estado europeo.
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En sus columnas es bastante duro con los europeos, a quienes les dice todo el tiempo que es absolutamente necesario unirse. Pero ¿cómo hacer para unir 27 países que tienen historias y realidades internas completamente diferentes? ¿Es factible? Es cierto que, después de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca por segunda vez, hubo ese movimiento de unión europea que es muy interesante. Incluso la decisión del presidente Macron de la “disuasión nuclear ampliada” es algo muy significativo. Pero da la impresión de que siempre hay divisiones profundas.
No soy tan negativo. Hay que avanzar poco a poco. La Unión Europea ha progresado enormemente. El ejército único ha puesto en marcha una capacidad de entrenamiento común. Todo eso avanza y hoy hay realmente una toma de conciencia de la importancia de una defensa europea. Así que creo que estamos progresando. Quizás menos rápido de lo que desearía, pero progresamos.
Una última reflexión sobre Israel. ¿Piensa que el Gobierno israelí esperaba una reacción tan violenta y masiva por parte de Irán? Porque Trump incluso reconoció que no esperaba los ataques de Irán en toda la región.
Todo eso fue extremadamente previsto. No tengo dudas al respecto.
Entonces, ¿no tiene dudas sobre el desenlace de la guerra en sí?
Creo que Estados Unidos puede decidir detener la guerra porque es demasiado para ellos.
Pero desde el punto de vista militar, ¿Irán no puede resistir?
Desde el punto de vista militar, Irán puede perfectamente resistir mucho tiempo.
Luisa Corradini – La Nación (Argentina) – París
















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