Una bomba sin estallar apareció a unos 200 metros de la línea fronteriza que separa a Colombia de Ecuador, en una zona rural de Putumayo cercana a la comunidad cofán El Diviso y al río San Miguel. Se trataba de una MK-82 de 250 kilos, un artefacto de uso aéreo que habría caído del lado colombiano tras una operación militar ejecutada el 4 de marzo por fuerzas ecuatorianas, en la provincia de Sucumbíos, contra una estructura de los ‘Comandos de la Frontera’ relacionada con el cabecilla alias Mono Tole.
El reporte lo hizo el presidente Gustavo Petro el 16 de marzo y dijo que el artefacto fue lanzado desde un avión. Horas después, las Fuerzas Militares realizaron la detonación controlada. Este hallazgo quedó en el centro de una discusión que ha elevado la tensión entre Ecuador y Colombia.
La bomba denunciada por el presidente Petro, encontrada en la frontera con Ecuador Foto:Archivo Particular.
En ese contexto, los ministerios de Defensa de ambos países conformaron una comisión para investigar cómo llegó la bomba a esa zona. Esta concluyó de manera preliminar que, aunque no existe certeza absoluta sobre la trayectoria del artefacto, “hay una muy alta probabilidad de que el artefacto impactó en territorio ecuatoriano y, tras rebotar, cayó en territorio colombiano, sin generar afectaciones a personas o bienes”. La hipótesis guarda relación con la entregada por la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC).
Ese episodio ocurrió en medio de una fase de operaciones anunciada por el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien advirtió que durante este mes se realizarán acciones conjuntas con el apoyo de Estados Unidos. Lo que a su vez marca un viraje en la política de seguridad de ese país, que fortalece su ofensiva contra los grupos armados luego de que en 2025 registró la tasa de homicidios más alta de toda su historia, con 50 muertes violentas por cada 100.000 habitantes.
Después de la declaración se registró una secuencia de acciones militares cerca de los 586 kilómetros de frontera que comparten ambos países, donde distintos grupos armados al margen de la ley y bandas criminales vinculadas al narcotráfico, el contrabando y la minería ilegal se disputan en Putumayo y Nariño las más de 30.000 hectáreas de coca.
Los GAO en la zona
Según fuentes militares de ambos países, en la provincia de Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos se ha reportado la presencia de grupos como ‘Tiguerones’, ‘Lobos’, ‘Choneros’,‘Cementerio’, ‘Chechenos’ y ‘Negro Yi’; disidencias de las Farc vinculados a la ‘Segunda Marquetalia’, ‘Comuneros del Sur’ y grupos asociados a ‘Iván Mordisco’.
En Nariño delinquen los frentes ‘Óliver Sinisterra’ e ‘Iván Ríos’, además de ‘Comuneros del Sur’, mientras que en Putumayo hacen presencia los ‘Comandos de Frontera’ y los frentes ‘Carolina Ramírez’ y ‘Raúl Reyes’.
Medicina Legal contradice versión de presidente Petro de cuerpos calcinados en frontera con Ecuador Foto:Archivo
Del lado ecuatoriano, el general en servicio pasivo Wagner Bravo Jaramillo, exsecretario de Seguridad Pública y del Estado, enmarcó lo ocurrido dentro de una ofensiva más amplia del gobierno de Noboa. “Estamos en un conflicto armado interno, no internacional”, dijo mientras explicó que la estrategia apunta a “no esperar que los delincuentes actúen para reaccionar”.
La respuesta militar también se ha extendido a zonas de minería ilegal. El exsecretario explicó que el Ejército ha empleado artillería contra explotaciones clandestinas en el suroriente del país. “Se ha visto que esa es la manera de sellar las minas y con eso se está obligando, en cierta forma, a que los mineros ilegales salgan del área”, indicó.
Sobre los bombardeos registrados en Ecuador en los últimos días, Bravo hizo una distinción entre la operación del 4 de marzo y otras acciones contra la minería ilegal. “Nosotros hemos realizado una acción directa contra los ‘Comandos de la Frontera’, el 4 de marzo. También ha habido ataques sobre Selva Alegre, en Imbabura, y empleo de artillería de campo BM-21 en Podocarpus para cerrar bocaminas”, afirmó.
El oficial en retiro señaló que desconoce el tipo de aeronave utilizada en la operación en Sucumbíos. Esa falta de precisión técnica adquiere relevancia en medio de la controversia binacional por la bomba hallada en territorio colombiano.
De otro lado, el general en retiro Guillermo León, presidente de la Asociación de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares (Acore), planteó que lo ocurrido en Sucumbíos no es un hecho aislado, sino parte de una modificación en la respuesta de Quito frente a los grupos armados. “Han afectado objetivos que ellos consideran de alto valor”, señaló, e indicó que observa “un cambio de políticas con respecto a lo que había antes”, acompañado de apoyo de Estados Unidos en inteligencia, entrenamiento y capacidades.
Reunión del mindefensa y la cúpula con sus homólogos de Ecuador. Foto:Cortesía
Para León, Ecuador está entrando en una fase de operaciones enfocadas en la desarticulación de estructuras asentadas en la frontera, con una lógica distinta a la que por años aplicó Colombia. “Ellos mismos han mostrado cómo han atacado campamentos con fuerzas terrestres, pero han comenzado a utilizar algo que para nosotros fue efectivo en su momento, como los bombardeos”, explicó.
‘Cambios en la frontera’
En esa misma línea, el profesor César Niño, de la Universidad Militar Nueva Granada, ubica el episodio dentro de un cambio en la seguridad regional y de una desconexión entre los gobiernos de Gustavo Petro y Daniel Noboa. “El crimen organizado no entiende de fronteras, mientras que los Estados sí”, dijo. A su juicio, ese escenario abre espacios para que los grupos armados aprovechen vacíos de coordinación para delinquir en la frontera.
De hecho, Niño considera que el hallazgo del artefacto revela “un gran problema de inteligencia, sobre todo del lado colombiano”, debido a que persisten hipótesis sin una explicación clara sobre el origen del explosivo.
Para Luis Eduardo Saavedra, analista en seguridad, lo novedoso del episodio no radica en la intensificación de los bombardeos, sino en un cambio del patrón histórico en la frontera. “Durante años Colombia proyectó sobre sus vecinos los efectos de su conflicto armado; ahora empieza a aparecer como receptor de una externalidad de seguridad derivada de la ofensiva de otro Estado contra grupos armados”, afirmó.
Para limar las asperezas causadas por el impase, hecho por el cual el Gobierno sugirió una violación de la soberanía, la Cancillería de Colombia confirmó que delegaciones de Colombia y Ecuador se reunirán los días 25 y 26 de marzo en Lima con el objetivo de desescalar la crisis.
La cita será en la sede de la Secretaría General de la Comunidad Andina, instancia que mediará entre ambos países. Las delegaciones estarán encabezadas por los viceministros de Relaciones Exteriores. En el caso de Bogotá, será la viceministra Juana Castro.
Conservatorio 40 años después: Justicia y memoria Foto:
“En la sede de la Secretaría General de la Comunidad Andina, en Lima, República del Perú, se tiene programada una reunión entre delegaciones de alto nivel de la República de Colombia y la República del Ecuador, encabezadas por sus respectivos viceministros de Relaciones Exteriores, con el objeto de propiciar consensos que propendan a alcanzar un entendimiento mutuamente satisfactorio que permita superar las divergencias existentes entre ambos países”, dice el comunicado.
Jesús Antonio Blanquicet – Redacción Justicia
















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