Sara Polanco abre la puerta de la biblioteca sobre el fondo marino de mayor relevancia del planeta. En lugar de libros, sus estanterías guardan segmentos cilíndricos (núcleos) que contienen sedimentos marinos recopilados en las profundidades de los océanos. Esta composición es la materia prima con la que los científicos reconstruyen la historia de las transformaciones oceánicas desde hace más de cien millones de años. Sara está en este lugar para descubrir una parte de la historia que conservan los sedimentos: la existencia de agua dulce bajo el fondo marino.
Coincido con ella a inicios de febrero en los laboratorios del Centro de Ciencias Ambientales Marinas (Marum) de la Universidad de Bremen (Alemania), lugar en el que se realiza este proyecto europeo y uno de los tres centros de investigación marina en el mundo encargados de custodiar los núcleos y analizar los sedimentos. Rebecca Robinson, profesora de la Universidad de Rhode Island y oceanógrafa del proyecto, presenta a Sara como la rockstar del lugar.
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Esta geóloga colombiana hace parte de un equipo de 40 científicos de trece nacionalidades que han confirmado la existencia de agua dulce en una zona de más de 200 metros de espesor bajo el lecho marino frente a la región de Nueva Inglaterra, en el noreste de Estados Unidos. Los científicos encontraron que el agua dulce podría seguir atrapada bajo tierra, enterrada bajo capas de sedimentos en el fondo del océano actual. Sara explica la relación de las rocas con este hallazgo y me pregunto cómo es que logró ser parte de este selecto grupo de científicos.
Esta bogotana se graduó en 2007 como geóloga en Colombia y al año siguiente salió a darle la vuelta al planeta para estudiar la evolución de los ríos. Inició su trasegar académico en 2009 gracias a una beca que obtuvo en la Universidad de Minnesota para estudiar las rocas de más de sesenta millones de años localizadas en áreas del sur de Bogotá. Según cuenta, esta experiencia le permitió contribuir a reducir el sesgo de investigación exclusivo en áreas del norte global y así obtener más datos sobre las transformaciones climáticas de los ríos en áreas tropicales del sur global.
En 2012 recibió una beca para realizar una investigación doctoral en la Universidad de Adelaida en Australia. Su proyecto tuvo como foco la comparación de ríos en climas extremos: en los desiertos de Australia y en los trópicos de Colombia. Sara Polanco registró datos fundamentales para realizar simulaciones numéricas que hoy permiten comprender las transformaciones temporales de los ríos. En esta investigación también se incluyó al río Magdalena en Colombia, una experiencia sobre la cual se refiere con ilusión en su labor de contribuir al conocimiento de los sistemas de los ríos en esta parte del planeta.
Sara Polanco en el Centro de Ciencias Ambientales Marinas de la Universidad de Bremen (Alemania). Foto:Juan David Escorcia.
Encuentro sus investigaciones sobre ríos y rocas publicadas en la revista estadounidense Forbes y citadas en la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, Nasa (por sus siglas en inglés), para comprender los fenómenos de las inundaciones en Australia. Además, Sara participó en Science Meets Parliament, un espacio en el que el Parlamento de ese país consulta al sector científico sobre diversos temas. En el caso de Sara, se trató de la importancia del manejo sostenible del agua en contextos de sequías recurrentes.
Para convertirse en una de las científicas de este proyecto de investigación en Alemania, tuvo que ser seleccionada entre cientos de aspirantes de todo el mundo. El trabajo que se realiza en Marum se desarrolla en el marco del International Ocean Discovery Program (IODP), una iniciativa científica global que se basa en los esfuerzos de perforación oceánica iniciados en 1968 con el Deep Sea Drilling Project. Hoy en día, el IODP es uno de los programas de investigación más importantes del mundo dedicados a comprender el océano, la historia climática de la Tierra y la dinámica del planeta.
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¿En qué consiste su trabajo de investigación en este centro de investigación alemán?
Las líneas costeras han cambiado conforme pasan los tiempos geológicos. En algún momento, el agua del mar estuvo más arriba o incluso más abajo de esa línea costera como la conocemos. Pues bien, en épocas en las que el nivel del mar era mucho más bajo, lo que hoy es el fondo marino era tierra firme y formaba parte del continente.
Piensa que estamos hablando de millones de años atrás. Con el paso del tiempo, el agua del mar invadió esos sistemas terrestres y esa agua dulce que estaba almacenada entre los poros de los sedimentos y rocas quedó atrapada durante millones de años bajo el fondo marino.
A pesar de que mi experiencia se encuentra en investigar esos sistemas terrestres, mi trabajo aquí consiste en estudiar cómo fue que se formaron esos depósitos de agua dulce, cuál es su relación con los cambios del nivel del mar y de qué forma están conectados con el continente.
Polanco con uno de los núcleos de sedimentos del fondo marino. Foto:Juan David Escorcia
¿Cómo llegan a descubrir agua dulce bajo el suelo marino?
Lo que me encanta de la geología es que se trata de un archivo de lo que ha pasado en la Tierra durante millones de años. Para tener acceso a esa información, las expediciones que hacen parte de este programa de investigación en los océanos del planeta taladran el fondo marino a diversas profundidades. De allí se extraen sedimentos obtenidos en los núcleos que conocimos antes de iniciar la entrevista, pero que nosotros conocemos como núcleos o cores (corazones). Entonces, puedes analizar los sedimentos del fondo marino que dan acceso a ese archivo geológico sobre cómo ha cambiado el planeta con el tiempo.
El nivel del mar no siempre ha sido el mismo. En algunos periodos estuvo tan lejos de la costa que se formaron suelos, hoy preservados como paleosuelos (suelos fósiles). Con el paso de millones de años, el mar los cubrió. Hoy, al tomar muestras bajo el fondo marino, encontramos raíces fósiles de plantas y paleosuelos que, estudiados en laboratorios como este, en Marum, nos ayudan a reconstruir las condiciones hídricas, climáticas y ambientales del pasado.
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¿Cómo se conecta este universo marino con las rocas que le ha interesado estudiar?
Ha sido muy interesante descubrir paleosuelos que tienen la misma clasificación que sus similares en la región del sur de Bogotá y que ya había estudiado en la maestría en la Universidad de Minnesota. Es como si hubiera encontrado un elefante en África y otro en Asia.
Pensaba que nunca más en la vida iba a volver a estudiar paleosuelos, y entonces los encontré debajo del lecho de este mar. Esta información ahora es una ventana para entender cómo ha cambiado la tierra, ya que estos sedimentos son una versión comprimida de un gran ecosistema terrestre que existió anteriormente y que ahora nos permite entender lo que esos sedimentos esconden, por ejemplo, agua dulce.
Polanco explica las muestras del fondo marino obtenidas en el International Ocean Discovery Program. Foto:Juan David Escorcia
¿Por qué es importante conocer la existencia de agua dulce bajo el suelo marino?
El agua es un recurso limitado y, a la vez que la población crece, la demanda de agua aumenta de forma acelerada. Por lo que es urgente estudiar con profundidad científica todas las fuentes de agua, incluyendo estos acuíferos, para entender su origen, composición y fragilidad.
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Muestras obtenidas mediante perforación se analizan en el laboratorio. Foto:Volker Diekamp (MARUM; Universität Bremen)
¿Cómo nació su interés por la geología y cómo la llevó a destacarse en este grupo?
Recuerdo que era la única de mi clase a la que le interesaba completar la sección de rocas y minerales del álbum de la Chocolatina Jet. Además, estudié en el Colegio Refous de Bogotá, y su ambiente científico favoreció mi interés por la ciencia.
Por otro lado, en Bogotá tenemos la suerte de contar con la colección del Jardín Botánico. Allí descubrí las investigaciones de José Celestino Mutis, ‘el sabio Mutis’, y de Alexander von Humboldt. Entonces, me fascinaba la idea de embarcarme en una travesía científica por cualquier lugar del planeta para entender los movimientos del agua con el paso de milenios y el rastro de este fenómeno en las rocas.
Nos despedimos en los laboratorios de Marum después de que los científicos han tomado los datos de más de 700 núcleos. En los próximos años, pretenden reconstruir el pasado oceánico del planeta y comprender cómo afectan estos hallazgos al contexto de la emergencia hidráulica y climática de nuestro tiempo. Sara regresa a Australia, donde ha obtenido una posición profesional como profesora e investigadora en la Universidad de Newcastle. Planea continuar con esta investigación mientras ve cómo sus sueños como geóloga la siguen conectando, sin haberlo previsto, con los ríos y rocas de Colombia.
Juan David Escorcia – Especial para EL TIEMPO – Bremen, Alemania.
*Esta entrevista se realizó en el marco de una beca financiada por la UE (proyecto Frontiers).
















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