Mientras los accionistas de Grupo Aval aprobaron el pago de más de 755.000 millones de pesos en dividendos, las directivas del mayor conglomerado financiero del país cuestionaron de forma abierta recientes medidas del Gobierno, como el impuesto al patrimonio, que tendrá un impacto directo sobre un clima de inversión ya deteriorado y en uno de sus niveles más bajos en décadas.
El Grupo informó que en 2025 generó y distribuyó 41 billones de pesos en valor económico, consolidando su papel como uno de los principales motores del tejido empresarial del país. A esto se sumó la aprobación de un dividendo en efectivo de 2,65 pesos por acción mensual (31,8 pesos anual), que se pagará entre abril de 2026 y marzo de 2027, una señal de estabilidad financiera en medio de un contexto retador.
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Dicho valor económico generado por la entidad, estuvo representando en: 13,1 billones de pesos en rendimientos generados a sus clientes; 11 billones en pagos a proveedores, de los cuales el 96,8 por ciento son empresas colombianas, fortaleciendo especialmente a las MiPymes; 3,85 billones en salarios para sus colaboradores, y 3,37 billones en impuestos.
Sin embargo, el foco de las intervenciones de la alta dirección estuvo lejos de limitarse a los resultados. María Lorena Gutiérrez Botero, presidenta del Grupo, fue enfática en señalar el impacto del impuesto al patrimonio recientemente adoptado. “Es un golpe a la economía y sobre todo a la inversión (…) en la medida en que usted paga más, con esas cosas extraordinarias, pues finalmente deja de invertir”, afirmó, al explicar que este tipo de cargas obliga a las empresas a destinar liquidez inmediata, reduciendo su capacidad de expansión.
En la misma línea, Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez, presidente de la junta directiva, fue más directo al calificar este tipo de medidas como un desincentivo estructural: “Estoy absolutamente seguro que cualquier impuesto de patrimonio es un impuesto a la inversión”. Sus declaraciones se enmarcan en un contexto en el que la inversión en Colombia atraviesa uno de sus niveles más bajos en décadas, lo que, a juicio del sector financiero, exige señales claras de confianza.
Asamblea Grupo Aval, realizada el 27 de marzo de 2026 en Bogotá (Colombia). Foto:Oscar Fernando Ariza / EL TIEMPO
Desequilibrios fiscales
Pero las preocupaciones van más allá del frente tributario. Sarmiento Gutiérrez también advirtió sobre los riesgos que implican decisiones institucionales como una eventual salida de Colombia del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), mecanismo clave para la resolución de controversias con inversionistas internacionales. “Eso le preocupa a cualquier inversionista internacional (…) sin esa cláusula va a ser muy complicado”, señaló, al subrayar la importancia de contar con reglas de juego previsibles en contratos con el Estado.
El diagnóstico del directivo incluyó además un llamado a atender los desequilibrios fiscales del país. “Temo que en un momento vamos a estar en una situación en la que habrá unos gastos que no van a tener ingresos suficientes para pagarlos”, advirtió, en referencia a la necesidad de reformas estructurales en sectores como salud y pensiones, así como a la urgencia de reactivar el crecimiento económico.
Directivas de Grupo Aval alertan por elevado gasto y poca caja para atender necesidades del país. Foto:iStock
Pese a esa critica coyuntura, el conglomerado continúa ajustando su estrategia ante este entorno. La desaceleración de proyectos de infraestructura en Colombia ha llevado a buscar oportunidades en otros mercados, particularmente en Centroamérica y Suramérica, donde, según Sarmiento Gutiérrez, existe mayor dinamismo. Aun así, destacó que entre 2025 y 2026 comienzan a reactivarse iniciativas relevantes, lo que podría marcar un cambio de tendencia.
En este contexto, la confianza aparece como el factor determinante. “Tiene que impartir confianza para que haya inversión tanto internacional como doméstica”, agregó Sarmiento Gutiérrez, subrayando que las decisiones de política pública deben orientarse a generar certidumbre y reglas claras para los inversionistas.
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Mientras tanto, Grupo Aval continúa avanzando en su propia estrategia de crecimiento y diversificación. Durante 2025, la organización fortaleció su presencia en el sistema financiero, con crecimiento en depósitos de personas naturales y en cartera de crédito, especialmente en vivienda y financiamiento comercial.
A su vez, ha acelerado su apuesta por la digitalización, con iniciativas como GOU Payments y su integración al ecosistema de pagos inmediatos del Banco de la República, en línea con la transformación del sistema financiero hacia modelos más interoperables y centrados en el usuario, destacó la presidente de la organización.
Proyecto de nuevo estadio de Bogotá en el que participa Grupo Aval, a través de Corficolombiana. Foto:X:@SenciaBogota
Mencionó, además, que el Grupo también ha diversificado su portafolio hacia sectores estratégicos de la economía real, con inversiones en energía renovable, infraestructura y proyectos urbanos. Entre estos se destacan la participación en la renovación del estadio El Campín y la expansión en proyectos solares en países como Chile, Perú y Colombia, lo que evidencia una estrategia regional orientada a capturar oportunidades más allá del mercado local.
De hecho, la menor dinámica de proyectos de infraestructura en Colombia en los últimos años ha llevado al conglomerado a buscar oportunidades en otros mercados. Según Sarmiento Gutiérrez, la compañía ha identificado un entorno más favorable en países de Centroamérica, donde ya adelanta conversaciones y proyectos en marcha. Esta expansión responde a la necesidad de mantener una “tubería” constante de iniciativas, en un escenario local que ha mostrado señales de desaceleración, precisó Sarmiento Gutiérrez.
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A pesar de este contexto, desde la presidencia del Grupo se insiste en una visión de largo plazo. Gutiérrez Botero destacó que la organización seguirá enfocada en mejorar la eficiencia, profundizar la inclusión financiera y fortalecer su oferta de valor para clientes y empresas.
No obstante, reiteró que el entorno macroeconómico será determinante para el ritmo de crecimiento. “Tenemos que mandar mensajes para impulso a la inversión en Colombia”, afirmó, en lo que puede interpretarse como un llamado tanto al Gobierno como a los distintos actores económicos.
















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