El sistema eléctrico colombiano enfrenta uno de sus momentos más delicados en los últimos años. La combinación de bajos márgenes de energía firme, retrasos en nuevos proyectos y un entorno incierto para la inversión ha encendido las alarmas en el sector, que advierte sobre riesgos reales para la seguridad energética del país.
Actualmente, la diferencia entre la oferta disponible y la demanda se ubica en niveles mínimos, entre el 1 % y el 2 %, una cifra que analistas consideran crítica para garantizar la confiabilidad del servicio. Este estrecho margen deja al sistema vulnerable ante cualquier contingencia, especialmente en un contexto climático adverso.
El panorama se torna aún más complejo ante la posible llegada del fenómeno de El Niño en el segundo semestre del año, lo que podría reducir significativamente los aportes hídricos, base de la generación eléctrica en Colombia.
LEA TAMBIÉN
Un sistema con poco margen de maniobra
Desde el sector energético han reiterado que la situación actual no es coyuntural, sino el resultado de varios años de rezagos en la expansión del sistema. La falta de nuevos proyectos y los retrasos en la entrada de capacidad han reducido progresivamente el colchón de respaldo.
El presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, ha sido enfático en señalar que el sistema está “muy apretado”, y que cualquier incremento inesperado en la demanda podría generar tensiones operativas.
En ese contexto, los gremios han solicitado al Gobierno la implementación de medidas preventivas, como incentivos para moderar el consumo en periodos críticos, con el fin de evitar escenarios de estrés energético que el sistema no podría manejar con holgura.
La subasta de energía firme, clave para el futuro
Empresa Air-e Intervenida. Foto:Air e
Uno de los mecanismos más relevantes para enfrentar esta coyuntura es la subasta de Obligaciones de Energía Firme (OEF), diseñada para garantizar el suministro en el mediano plazo, especialmente hacia los años 2029 y 2030. Este proceso, liderado por el operador del mercado XM, ha tenido ajustes recientes en su cronograma. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) amplió los plazos regulatorios con el fin de facilitar la participación de más agentes y mejorar las condiciones técnicas de la convocatoria.
Sin embargo, persisten dudas sobre el alcance real de la subasta. Según expertos, la mayoría de los proyectos interesados no corresponden a nuevas plantas, sino a expansiones de infraestructura existente, principalmente térmica, lo que limita el crecimiento estructural de la oferta. A la complejidad técnica se suma un factor clave: la incertidumbre política. La cercanía de la contienda electoral ha generado cautela entre inversionistas, quienes ven con preocupación la falta de claridad sobre el rumbo del sector energético.
Algunos actores han solicitado aplazar la subasta, argumentando que realizarla en medio del proceso electoral podría afectar la toma de decisiones y reducir la participación. La ausencia de señales claras, advierten, desincentiva la inversión en proyectos de largo plazo. Desde el sector privado también se ha planteado que un ajuste en el calendario permitiría mejorar las condiciones de competencia y enviar mensajes más sólidos al mercado, en un momento decisivo para el país.
Déficit proyectado y presión operativa
Servicio energía. Foto:Air-e
Las proyecciones a mediano plazo no son alentadoras. Para 2028, se estima un déficit cercano al 6 % en energía firme, equivalente a unos 2.500 megavatios, lo que podría comprometer la capacidad del sistema para atender la demanda. Aunque las energías renovables continúan creciendo, expertos advierten que no son suficientes por sí solas para garantizar la estabilidad, especialmente en horarios nocturnos o de alta demanda, cuando la generación solar no está disponible.
De hecho, ya se observan señales de presión en la operación, como el uso más frecuente de plantas térmicas para cubrir picos de consumo, una medida que evidencia las limitaciones actuales del sistema. El atraso en la incorporación de nueva capacidad es otro de los factores que explican la situación actual. Entre 2020 y 2025, se proyectaba la entrada de más de 23.000 megavatios, pero en la práctica solo se integró menos del 20 % de esa meta.
LEA TAMBIÉN

Aunque se espera una mayor incorporación en 2026, el ritmo sigue siendo insuficiente frente a las necesidades del país. Los datos más recientes muestran que el avance continúa lento, con una entrada limitada de nueva capacidad en los primeros meses del año. Incluso, pese a la ejecución de múltiples proyectos, la capacidad efectiva del sistema ha mostrado caídas, debido a ajustes regulatorios que han obligado a algunas plantas a regresar a fase de pruebas.
Un punto de inflexión para el país
Servicio energía. Foto:Cortesía
El sistema eléctrico colombiano se encuentra en una etapa crítica, donde las decisiones que se tomen en el corto plazo serán determinantes para evitar escenarios de racionamiento en el futuro.
La combinación de factores climáticos, regulatorios, financieros y políticos configura un escenario complejo que exige respuestas coordinadas y oportunas. La seguridad energética ya no es solo un tema técnico, sino un asunto estratégico para el desarrollo económico y social del país.
Este video le puede interesar:
















Deja una respuesta