A medianoche del domingo, mientras volaba a Washington en el Air Force One, desde su residencia de descanso en Florida, el presidente Donald Trump dijo a los periodistas que, en la guerra que desde hace más de un mes lo enfrenta con Irán, su “opción favorita” es invadir con tropas terrestres la isla de Jarg, en el interior del golfo Pérsico, la principal terminal petrolera de ese país. Explicó que tomar el control de la isla sería “fácil” y que algunos “estúpidos” que lo critican no entienden que Irán carece ya de defensa militar.
A pesar de decir también que las negociaciones con el régimen de los ayatolás, con mediación de Pakistán, marchan “muy bien”, al especular con la toma de Jarg, Trump dio validez a los informes de medios estadounidenses que a fines de la semana pasada revelaron que el Pentágono y las agencias de inteligencia preparan un ataque terrestre en territorio iraní, lo que impulsaría una nueva escalada del conflicto en el golfo Pérsico, iniciado hace más de cuatro semanas con una serie de bombardeos y ataques con misiles, coordinada entre Estados Unidos y su aliado Israel.
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Irán, cuyos voceros han desmentido que haya negociaciones con Washington, lanzó incendiarias amenazas. En respuesta a los informes sobre una incursión de tropas terrestres, y que citaban fuentes del Pentágono, un militar iraní de alto rango salió el domingo a advertir que un ataque de ese tipo terminaría en “la humillante captura, el desmembramiento y la desaparición de los agresores”.
Estados Unidos e Israel atacan instalación nuclear iraní ubicada en Natanz Foto:EFE
El teniente coronel Ebrahim Zolfagari, del Cuartel General de Jatam al Anbia, que coordina al Ejército iraní con la Guardia Revolucionaria, agregó que “los soldados estadounidenses serán buen alimento para los tiburones del golfo Pérsico”. Otro líder militar, el general del Ejército Amirhosein Shafiei, amenazó con “degollar” a los soldados invasores.
Cualquier posible operación terrestre estaría lejos de ser una invasión a gran escala y podría implicar, en cambio, incursiones realizadas por una combinación de fuerzas de operaciones especiales y tropas de infantería convencional
Los informes de prensa y el cruce de declaraciones impactaron los mercados internacionales, y el precio del petróleo Brent, que el viernes alcanzaba los 110 dólares el barril, rozó los 117 en las primeras horas del lunes. De nada sirvieron las declaraciones que el viernes, en París, ofreció el secretario de Estado, Marco Rubio, en el marco de una reunión del G-7, el mecanismo de diálogo de Estados Unidos con Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Canadá y Japón, y en las que anticipaba un final próximo del conflicto.
En un intento —por demás fallido— por calmar a los aliados y a las bolsas mundiales, Rubio pronosticó que las operaciones en el golfo Pérsico podrían terminar “en las próximas dos semanas” y que “no va a ser un conflicto prolongado”. El despliegue aeronaval en Medio Oriente, agregó, “puede lograr todos nuestros objetivos sin tropas terrestres”.
A esto se sumaron los mensajes de Trump de este martes, que afirmó que las tropas estadounidenses podrían «retirarse» de Irán «en dos o tres semanas».
Lugar de un ataque iraní que impactó un automóvil en Petah Tikva; Israel, el 18 de marzo de 2026. Foto:AFP
Opciones de incursión
Hace pocos días, una alta fuente diplomática europea, en conversación con EL TIEMPO, definió a Rubio como “el más equilibrado y serio, y el más estratégico en su pensamiento” entre los altos funcionarios del equipo de Trump. Pero según la misma fuente, enfrenta un problema: “Batalla a diario con otros consejeros que tienen la mente más caliente y aventurera, y cuando esos consejeros le meten algo en la cabeza al presidente, a Rubio le cuesta trabajo convencerlo de algo distinto”.
La realidad es que los planes para incursiones terrestres en la isla de Jarg y en otras zonas del territorio iraní están sobre la mesa.
La semana pasada, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, le dijo al Washington Post que era trabajo del Pentágono “hacer preparativos para ofrecer al comandante en jefe la máxima capacidad de elección”, pero que eso no significaba “que el presidente haya tomado una decisión”. Pero cuando Trump dice que su “opción favorita” es invadir la isla de Jarg, deja en claro que esos planes no son meras hipótesis académicas.
Jarg es una isla de 24 kilómetros cuadrados, en lo profundo del golfo Pérsico, a una veintena de kilómetros de la costa iraní, y cerca de algunos de los más importantes pozos offshore del país. Desde los años sesenta operan allí las principales instalaciones de exportación petrolera de Irán: de sus muelles sale el 90 por ciento del crudo que Irán vende al exterior. Tiene un moderno aeropuerto y depósitos que pueden guardar hasta 30 millones de barriles de petróleo.
La aviación estadounidense bombardeó la base militar de la isla el 11 de marzo, pero evitó impactar depósitos de crudo y muelles de embarque. Sin embargo, las especulaciones en torno a una toma del estratégico enclave con participación de tropas terrestres crecen tras los informes del Washington Post este domingo, y revelaciones del Wall Street Journal y de la plataforma noticiosa Axios sobre el inminente despliegue de 10.000 nuevos soldados de infantería que duplicarían las tropas de tierra ya presentes. Cinco mil infantes de marina y dos mil paracaidistas están a punto de llegar a la región.
Irán. Foto:
Aparte del objetivo de tomar la isla de Jarg, otras opciones son la incursión de un cuerpo de élite como la Fuerza Delta —la misma que capturó y extrajo a Nicolás Maduro de Venezuela a inicios del año— para atacar objetivos dentro del territorio continental de Irán.
Uno de esos planes sería tomar posesión y sacar del país más de 440 kilos de uranio enriquecido, suficiente para elaborar diez bombas atómicas.
Otra posibilidad consiste en incursiones relámpago para desmantelar y dejar inservibles instalaciones militares en la costa iraní, que amenazan la navegación comercial y militar, en el golfo y en el estrecho de Ormuz.
En Estados Unidos, la gasolina subió 29 por ciento en tres semanas. En cuanto al diésel, clave para la economía por su peso en el transporte de carga por carretera, aumentó en un mes de 3,67 dólares a 5,37.
Las fuentes del Washington Post aclaran que “cualquier posible operación terrestre estaría lejos de ser una invasión a gran escala y podría implicar, en cambio, incursiones realizadas por una combinación de fuerzas de operaciones especiales y tropas de infantería convencional”.
Serían acciones de entrada por salida. “Es preferible no mantener tropas estacionadas en un mismo lugar durante un periodo prolongado”, le dijo la semana pasada a la plataforma de noticias Axios Michael Eisenstadt, director de estudios militares del Washington Institute for Near East Policy.
Los expertos coinciden en este punto, pues Irán ha demostrado su capacidad de ataque con misiles y, en especial, con drones, contra bases militares en la zona. Trece uniformados estadounidenses han muerto en un mes de operaciones: seis en un accidente aéreo en Irak, y siete más víctimas de drones iraníes lanzados contra el puerto de Shuaiba en Kuwait y una base en Arabia Saudita.
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La central nuclear iraní Bushehr ha sido alcanzada por un proyectil Foto:Redes sociales
La opinión, en contra
Hasta hace pocos días, Trump sostenía su promesa de campaña de no enviar tropas para combatir sobre el terreno en el extranjero. Pero este fin de semana, cuando reveló que era favorable a una toma de la isla de Jarg, marcó un giro conceptual, uno más de los muchos que ha dado desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, en campos tan variados como el militar, el libre comercio y la guerra en Ucrania.
Está jugando con fuego. No solo por el alto riesgo militar de enviar tropas terrestres a Irán que, aun si se encuentra muy debilitado, ha demostrado un poder de fuego y una capacidad de mortífera respuesta contra instalaciones estadounidenses en la región, así como contra Israel.
También, porque en el frente interno Trump vive su peor momento de favorabilidad y respaldo en la opinión pública.
Según el promedio de encuestas de la plataforma Real Clear Politics, la imagen favorable del mandatario cayó del 50 por ciento en enero del año pasado, al volver al poder, a 41 por ciento ahora, mientras la desfavorable subió de 47 por ciento a casi 55 por ciento, en el mismo lapso.
Según el promedio de sondeos del New York Times, el escenario es aún más delicado: el 52 por ciento aprobaba su gestión… Y esa cifra cayó ahora a 40 por ciento, mientras que la desaprobación pasó de 43 por ciento a 56 por ciento.
El navío estadounidense USS Tripoli fue desplegado a Oriente Medio Foto:X. @CENTCOM
En recientes sondeos que indagan sobre el conflicto en Medio Oriente, la oposición al envío de tropas terrestres es muy alta. Una encuesta del Centro de Investigaciones de Opinión de la Universidad de Chicago para la agencia AP reveló que 62 por ciento de los entrevistados rechaza ese tipo de despliegue de soldados en Irán, contra apenas 12 por ciento que lo respalda.
En el frente económico también hay señales de alarma. Las amenazas al tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 por ciento del crudo del planeta, han disparado los precios del petróleo y de sus derivados, así como los del gas de Catar, cuyas instalaciones fueron afectadas por bombardeos iraníes.
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En Estados Unidos, la gasolina subió 29 por ciento en tres semanas. En cuanto al diésel, clave para la economía por su peso en el transporte de carga por carretera, aumentó en un mes de 3,67 dólares a 5,37.
Portaviones USS Gerald R. Ford. Foto:AFP
Estas circunstancias ponen en grave riesgo la promesa de campaña de Trump, por la que millones de votantes de clases media y baja lo apoyaron: la lucha contra la inflación. Es un asunto muy delicado a siete meses de las elecciones para renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de las 100 curules del Senado.
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Por ahora, las encuestas favorecen a la oposición demócrata y apuntan a que Trump pierda sus mayorías en la Cámara y ponga en peligro la que tiene en el Senado. Aparte del enorme costo en vidas humanas, una sangrienta incursión de tropas terrestres en Irán podría convertir este mal presagio electoral en una catástrofe para el mandatario.















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