El aroma a coco, ñame y piña que hoy inunda el Parque Simón Bolívar de Montería no es solo el preludio de la Semana Santa; es el rastro de una reconstrucción que empezó entre el lodo.
Tras las devastadoras inundaciones del pasado mes de febrero, que dejaron a miles de familias cordobesas bajo el agua y con sus medios de vida sepultados por el sedimento, la capital del departamento apuesta por la resiliencia con el Festival del Dulce y Artesanías ‘Montería Vuelve a Brillar’.
LEA TAMBIÉN
Febrero bajo el agua
Montería después de las inundaciones, Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
El departamento de Córdoba aún intenta sacudirse el rastro de un febrero atípico y voraz.
Las fuertes precipitaciones y el desbordamiento de cauces afectaron severamente a las zonas rurales y periféricas de Montería, dejando a decenas de microempresarias artesanales sin materias primas, sin hornos y, en muchos casos, sin un techo seco.
Lo que para muchos fue una emergencia climática, para las 150 emprendedoras que hoy ocupan el parque fue una prueba de fuego. «Detrás de cada mesa hay manos que limpiaron el barro y reconstruyeron desde cero pero ahora pensamos en el presente y el futuro… no hay tiempo de llorar sobre el agua derramada, tenemos que seguir adelante», señala Rosalba Flórez, una de las mujeres resilientes de Córdoba, quien enfatiza que este evento no es solo una feria comercial, sino un acto de reparación colectiva.
LEA TAMBIÉN

Resiliencia con sabor a tradición
Festival del Dulce en Montería Foto:Archivo particular
El festival, que se extiende durante nueve días, se ha convertido en el refugio de historias mínimas pero poderosas. De los 150 puestos instalados, una gran parte está liderada por mujeres que perdieron sus enseres hace apenas semanas.
«Aquí hay historias que no se ven a simple vista. Hay lágrimas que se transformaron en sonrisas y esfuerzos silenciosos que hoy florecen», afirmó la gestora social, Diana Sierra Márquez, durante la apertura del evento.
Para estas mujeres, el festival representa la primera oportunidad real de generar ingresos tras la catástrofe. La dinámica es clara: cada dulce vendido es un ladrillo más en la reconstrucción de un hogar o un pequeño taller artesanal.
LEA TAMBIÉN

Una apuesta por la reactivación económica
Hugo Kerguelen alcalde de Montería Foto:Archivo particular
El alcalde de Montería, Hugo Kerguelén García, ha sido enfático en que la ciudad no puede brillar si su gente está en la sombra. “Estas emprendedoras nos enseñan que, incluso en los momentos más difíciles, siempre hay una luz que se niega a apagarse”, destacó el mandatario.
Para los visitantes hay cerca de 150 emprendimientos (dulces típicos y artesanías).
Los horarios son amplios y el festival estará abierto desde las 9:00 a. m.; con programación cultural desde las 5:00 p. m.
Esta reactivación económica es directa para damnificados por la ola invernal de febrero.
La solidaridad como ingrediente principal
Festival del Dulce en Montería Foto:Archivo particular
Estas mujeres invitan a los locales y turistas no solo a consumir los sabores autóctonos de la región, sino a ejercer un acto de solidaridad activa.
En un departamento donde el empleo informal y el emprendimiento femenino son pilares de la economía, el éxito de esta feria determina el futuro inmediato de más de un centenar de familias que aún lidian con las secuelas de las inundaciones.
Montería vuelve a brillar, sí, pero lo hace con el brillo mate de la madera tallada y el dorado del dulce de leche, recordándole a todo el país que en el Caribe, la fe y la capacidad de levantarse son tan inagotables como el cauce del río Sinú.
Además, te invitamos
a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
REDACCIÓN CARIBE
















Deja una respuesta