En el corazón del Centro Histórico de Cartagena, a más de 30 metros de altura, el paisaje habitual de la ciudad ha sumado una estructura temporal de acero: andamios que hoy envuelven la icónica cúpula de la Iglesia de San Pedro Claver.
Se trata de una intervención estructural liderada por la Escuela Taller Cartagena de Indias (Etcar), en una carrera contra el tiempo y la corrosión para salvar uno de los mayores hitos del patrimonio nacional.
La obra arquitectónica es una réplica de una cúpula florentina, una innovación del Renacimiento que el arquitecto francés Gastón Lelarge trajo a Cartagena, convirtiéndola en el punto de referencia visual más importante de la ciudad amurallada.
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Diagnóstico del ícono arquitectónico
Obras en la cúpula de la Iglesia de San Pedro Claver en Cartagena Foto:ETCAR
El paso de los años y la agresiva salinidad del Caribe cartagenero han pasado factura a la obra que Lelarge restauró a principios del siglo XX.
Hoy, un equipo interdisciplinario de arquitectos restauradores e ingenieros estructurales de la Etcar identificó patologías críticas que ponían en riesgo la integridad del elemento.
El análisis técnico reveló el deterioro de elementos lineales, lo que estaba provocando el desprendimiento de concreto en dos áreas vitales:
Las nervaduras: Los arcos estructurales que soportan el peso masivo de la cúpula.
Los casquetes: La membrana de concreto que recubre el espacio entre dichos arcos.
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‘Aprender haciendo’
Obras en la cúpula de la Iglesia de San Pedro Claver en Cartagena Foto:ETCAR
Lo que hace singular este proyecto es la mano de obra. Bajo la metodología de ‘Aprender haciendo’, la Etcar ha vinculado a sus propios egresados del programa de albañilería, jóvenes cartageneros certificados en trabajo de alturas que ahora son los responsables de manipular el acero y el concreto de su propio patrimonio.
“Lo más valioso es que los trabajos los realizan nuestros ‘Héroes del patrimonio’, técnicos formados para proteger lo que nos identifica como cartageneros”, destacó Sandra Schmalbach Pérez, directora general de la Etcar.
La obra es importante porque protege símbolos históricos y del catolicismo: la iglesia alberga los restos de San Pedro Claver, el cura jesuita, llamado el ‘esclavo de los esclavos’, gracias a su labor humanitaria durante la diáspora africana a América cuando curó, y dio de beber y comer, y evangelizó, a miles de esclavos traídos con violencia y contra su voluntad, entre 1533 y 1810.
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Es además, una de las iglesias más antiguas de América y visita obligada para los fieles en esta Semana Santa. Sus corredores son también un museo delirante de arte religioso de cuatro siglos. Es decir una joya arquitectónica, pictórica y escultural.
La intervención técnica
Maping sobre la fachada de la Iglesia San Pedro Claver de Cartagena de Indias Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
La restauración, financiada a través de un convenio con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, implica un proceso minucioso de limpieza y reemplazo de acero corroído.
«Para asegurar que la reparación dure décadas, se están aplicando inhibidores de corrosión y productos especializados de alta tecnología que garantizan la adherencia entre el concreto centenario y los materiales nuevos», agrega la directora de la ETCAR.
Durante su visita a Colombia en el año 2017, el Papa Francisco (Q.P.D) visitó este claustro en Cartagena. Allí, bajo la cúpula, protegido de un mediodía de domingo soleado, el Sumo Pontífice rezó la oración del Ángelus, y luego oró en silencio ante el cuerpo momificado de San Pedro Claver,
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Una Semana Santa bajo protección
Cartagena de Indias, Centro Histórico Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
Otro de los atractivos del recinto es el altar mayor del santuario: una escultura tallada por el italiano Vittorio de Montarsolo, instalada en 1884.
Narra la historia que fue el mismo presidente Rafael Núñez quien dio la orden para que los soldados– ese mismo regimiento que había perseguido a los jesuitas y profanado el templo en busca de oro- izaran las pesadas rocas laterales que sirven de soporte a toda la escultura que conforma el altar mayor.
Pese a las obras, la iglesia continuará recibiendo a fieles y turistas durante la Semana Santa, aunque con las debidas precauciones.
La administración ha pedido comprensión a los visitantes, enfatizando que la seguridad de quienes frecuentan el templo es la prioridad absoluta.
El objetivo de la ETCAR es devolverle a Cartagena la estabilidad de su cúpula, garantizando que este símbolo de fe e historia siga coronando el cielo de ‘La Heroica’ por un siglo más.
Además, te invitamos
a ver nuestro documental:
Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
JOHN MONTAÑO
Corresponsal de EL TIEMPO
CARTAGENA
















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