El panorama del comercio marítimo mundial enfrenta una de sus crisis más agudas. El régimen de Irán anunció este fin de semana que el estrecho de Ormuz, una de las rutas de navegación más estratégicas del planeta, dejará de ser un paso de libre circulación. Según las autoridades de Teherán, la situación de esta vía cambió de manera definitiva tras el inicio de la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
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Abbas Goudarzi, portavoz de la Presidencia del Parlamento iraní, fue enfático al señalar que el control de esta ruta está ahora bajo la estricta vigilancia de sus fuerzas armadas. “El estrecho de Ormuz se ha convertido en una ventaja estratégica para Irán en las nuevas condiciones de seguridad y nunca volverá a tener el estatus que tenía antes”, declaró el funcionario, en palabras recogidas por la agencia semioficial Tasnim y citadas por Europa Press.
El cobro de peajes en moneda local
La medida no es solo retórica, sino que ya tiene un trasfondo administrativo y económico. Goudarzi confirmó que han comenzado los procedimientos legislativos para imponer un costo de navegación a todos los barcos que transiten por el estrecho. Un detalle clave de esta nueva política es que el pago deberá realizarse exclusivamente en riales, la moneda nacional iraní.
Tráfico de barcos comerciales en el borde del estrecho de Ormuz. Foto: AFP
La postura del Parlamento es que ninguna embarcación tendrá derecho a cruzar estas aguas sin el permiso previo de las autoridades locales. “Irán defenderá esta posición estratégica con todo su poderío militar”, advirtió el portavoz, subrayando que el país no tiene intención de ceder ante las presiones de Washington. Para Teherán, este control es una ficha fundamental en lo que denominan la consolidación de un “nuevo orden mundial”, donde la resistencia prima sobre el compromiso.
Una nueva arquitectura de seguridad regional
Por su parte, el presidente del Parlamento, Mohamad Baquer Qalifab, explicó que la intención de Irán es utilizar su dominio sobre Ormuz para forzar una nueva realidad en Medio Oriente. La propuesta consiste en establecer acuerdos de seguridad bilaterales y multilaterales con los países de la región, pero con una condición inamovible: la exclusión total de Estados Unidos e Israel de dichos pactos.
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“Los países de la región pueden salvaguardar sus intereses mediante acuerdos de seguridad bilaterales y multilaterales, sin injerencia extranjera. Es necesario eliminar las principales causas de inseguridad en la región y construir la seguridad sin la participación de Estados Unidos e Israel”, comentó Qalifab en una entrevista con la cadena panárabe Al Jazeera.
El tránsito actual: entre el goteo y la negociación
A pesar de las advertencias, en los últimos días se ha registrado un ligero incremento en el movimiento de buques, aunque las cifras siguen siendo mínimas en comparación con los niveles previos a la guerra. Según datos de Bloomberg, cerca de 13 embarcaciones cruzaron el estrecho recientemente, incluyendo buques de transporte de gas licuado con destino a la India y, por primera vez desde que estalló el conflicto, dos barcos de propiedad turca, un portacontenedores francés y un buque japonés.
Ataque de EE. UU. a buque iraní en el estrecho de Ormuz, 10 de marzo 2026. Foto: @CENTCOM/X
Este flujo, que se da casi “con cuentagotas”, parece ser el resultado de negociaciones directas con Teherán. Irán ha permitido el paso principalmente a embarcaciones de naciones que han rechazado la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel, utilizando el acceso al golfo Pérsico como una herramienta de presión diplomática y económica en medio de las hostilidades.
(*) Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
















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