El silencio que suele reinar a las 7:30 de la noche en el exclusivo barrio El Golf ha sido reemplazado por un concierto de hierro y concreto.
El tableteo incesante de la máquina que revienta el pavimento viejo marca el ritmo, mientras la tierra tiembla bajo los pies de quienes transitan por la calle 82 con carrera 64.
No es una escena común en la capital del Atlántico, donde las obras públicas suelen recoger todo al caer el sol, pero la urgencia de modernizar este corredor estratégico ha obligado a encender los reflectores y extender las jornadas hasta que la noche se hace joven.
Bajo el brillo de las luminarias provisionales, los obreros gritan instrucciones entre el rugido de la retroexcavadora y el sonido metálico de las mallas de varillas que son arrastradas por el suelo, preparando el terreno para lo que vendrá.
Los operarios aprovechan la frescura de la noche para romper el pavimento viejo. Foto:Leoherrera-EL TIEMPO
«Ya mañana tenemos listo todo para tirarle el concreto», asegura uno de los trabajadores, con el sudor brillando en la frente, mientras advierte que en pocos minutos apagarán motores para respetar el descanso de los residentes de los edificios circundantes.
Esta dinámica nocturna, que si bien no es muy extensa ya que poco antes de las 9 p.m. se apaga todo, busca reducir el traumatismo vial en un sector que conecta parques, canchas de tenis y zonas residenciales de alto flujo.
Entre el ruido y la esperanza: La paciencia de los vecinos
Para los habitantes del sector, la presencia de la «maquinaria amarilla» en horas nocturnas ha sido una sorpresa que, aunque ruidosa, es bien recibida. Carlos, un joven ejecutivo que caminaba con su mascota por el parque de El Golf, observaba con asombro cómo la cuadrilla no daba tregua al reloj.
«Después que avancen rápido y la obra se vea, así se aguanta la incomodidad. Esperemos que ya mañana tiren esas placas», comentó, reflejando el sentir de muchos que prefieren un rato de ruido a meses de cierres viales.
Los trabajos incluyen la preparación de mallas de varillas y la adecuación de redes subterráneas. Foto:Leoherrera-EL TIEMPO
El cierre del primer tramo, entre las carreras 64 y 59, ha generado desvíos y congestiones, especialmente para los deportistas que frecuentan las canchas de tenis cercanas.
Sin embargo, la orden de la administración distrital parece ser clara: no desaprovechar ni un minuto. La meta es despejar pronto este tramo para que la transformación de la calle 82, que se extenderá por 1.7 kilómetros hasta la carrera 43, no se convierta en un cuello de botella eterno para el norte de la ciudad.
Más que cemento: Un pulmón verde y andenes para la gente
El proyecto, que inició a finales de febrero de 2026, no se limita simplemente a ampliar la calzada de dos a tres carriles para alcanzar los 9 metros de ancho.
El corazón de la intervención es devolverle el espacio al ciudadano de a pie. Según el diseño, se contempla la construcción de andenes amplios e inclusivos con criterios de accesibilidad universal, pensando en las madres con coches, adultos mayores y personas con movilidad reducida que hoy encuentran barreras en la infraestructura actual.
Así se ve el pulso por la movilidad en la carrera 64 con calle 82. Foto:Leoherrera-EL TIEMPO
El componente ambiental también juega un papel protagónico en medio del asfalto. La obra incluye la siembra de 200 árboles adultos que brindarán sombra y frescura a los peatones, mitigando el efecto de «isla de calor» en la zona.
Además, se realiza una modernización profunda de los servicios públicos: las redes de voz y datos serán subterranizadas para eliminar la «telaraña» de cables aéreos, y se ejecutará la reposición total de las redes de acueducto y alcantarillado, garantizando que la vía no deba ser intervenida nuevamente en años.
La ‘deuda histórica’ con el peatón barranquillero
El alcalde Alejandro Char ha sido enfático en que esta obra pone al peatón en la cúspide de la pirámide de movilidad. «Aquí la prioridad es el peatón. Serán 1.7 kilómetros intervenidos con andenes amplios, inclusivos y mucha zona verde», afirmó el mandatario, destacando que con este proyecto se salda una deuda histórica con quienes se movilizan a pie por la ciudad.
Para el Distrito, el modelo de gestión ya ha dado frutos en otras zonas como las carreras 49C y 50, donde la recuperación del espacio público cambió la cara de los barrios.
El alcalde Alejandro Char durante el anuncio formal del inicio de las obras en la calle 82. Foto:Alcaldía
Mientras tanto, en la calle 82, el plan de ordenamiento vehicular también prevé organizar el parqueo paralelo para evitar que los carros estacionados bloqueen el flujo de los tres nuevos carriles.
Con recursos provenientes de los impuestos de los ciudadanos, Barranquilla apuesta por una transformación que, aunque hoy genere ruidos nocturnos y nubes de polvo, promete entregar una vía moderna y eficiente para finales de este año.
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