La guerra en Oriente Medio, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, frenó los alivios que estaban comenzando a ver los colombianos en el precio de la gasolina, que durante años se cobró hasta 3.000 pesos más cara frente a su costo en el mercado internacional.
Luego de dos rebajas consecutivas que sumaron 1.000 pesos entre febrero y marzo, desde el pasado 1.° de abril el Gobierno Nacional ordenó un aumento de 400 pesos por galón en las principales ciudades del país.
Sin embargo, en zonas de frontera como Pasto y Cúcuta los incrementos fueron más moderados, situándose en 240 y 239 pesos, respectivamente, gracias a que estas regiones gozan de beneficios tributarios.
Estos ajustes menores llevaron a que el incremento promedio para abril sea de 375 pesos, ubicando ahora el precio de referencia de la gasolina corriente en 15.449 pesos, un costo que ya se refleja en las estaciones de servicio del país.
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El “efecto espejo” del mercado internacional
La razón de este incremento no parece ser caprichosa, sino una medida necesaria para no agravar las cuentas del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Fepc), el mismo que durante años ha sido un “dolor de cabeza” para las finanzas públicas.
No obstante, expertos aseguran que ese incremento promedio de 375 pesos se quedó corto ante los aumentos que han tenido las referencias internacionales que sirven como guía para fijar los precios en Colombia.
El presidente de la Fundación Xua Energy, Julio César Vera, considera que el aumento en el precio de la gasolina debió ser, por lo menos, de entre 800 y 1.000 pesos por galón; por su parte, Anif estimó que el alza debió ser de unos 800 pesos.
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Esta presión responde a que el precio que pagan los colombianos en las bombas depende directamente del precio internacional y del comportamiento del dólar. Desde que estalló el conflicto en Irán el pasado 28 de febrero, esta referencia se ha disparado un 69 por ciento en dólares.
De ahí que, aunque la tasa de cambio en Colombia ha mostrado cierta estabilidad, la caída del dólar apenas logra amortiguar el golpe. Al hacer la conversión, el precio de referencia en pesos ha subido un 65 por ciento, una cifra que desborda cualquier intento de mantener los precios congelados sin generar un hueco fiscal.
Esta escalada se debe al riesgo de bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20 por ciento del petróleo mundial. Esta tensión geopolítica también disparó los seguros de transporte y generó una prima de riesgo que infló los precios globales.
Ese encarecimiento se traslada al mercado interno debido a que Colombia importa aproximadamente el 40 por ciento de la gasolina que consume, principalmente de Estados Unidos.
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El fantasma del subsidio y el Fepc
Antes de que la guerra alterara el tablero global, el país vivió una realidad particular: durante años, el galón de gasolina se cobró hasta 3.000 pesos por encima de lo que dictaba el mercado internacional, sin que el Gobierno Nacional ordenara las rebajas correspondientes.
Tras esa acumulación, y luego de lograr que el déficit del Fepc cerrara 2025 en 3 billones de pesos, este año se decretaron dos recortes de 500 pesos cada uno; sin embargo, la coincidencia con el inicio de los bombardeos frenó en seco esa tendencia a la baja.
Hoy, la brecha vuelve a abrirse. Según Sergio Cabrales, docente de la Universidad de los Andes y experto en temas minero-energéticos, con los precios internacionales actuales la gasolina en Colombia ya está 2.000 pesos por debajo de la referencia externa.
Entre tanto, los cálculos de Julio César Vera indican que ese desfase es de algo más de 1.600 pesos por galón, lo que provocaría que en abril el hueco del Fepc se profundice en cerca de 2 billones de pesos adicionales, de continuar la tendencia actual.
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¿Hasta dónde llegará el alza?
La gran pregunta que se hacen los colombianos es cuánto más tendrá que subir la gasolina. La respuesta, al final del día, depende de la voluntad del Gobierno Nacional de mantener o eliminar el subsidio del Fepc.
Y es que, aunque existe una fórmula precisa para fijar los precios de los combustibles en Colombia, decidir qué tanto sube o baja se ha vuelto más un tema de política que de calculadora.
“Las decisiones que se tomen siempre deben estar sujetas a elementos económicos y energéticos, y no a cálculos políticos. Ese fue el mensaje que, en cierta medida, manejó el Gobierno Nacional con las rebajas de febrero y marzo”, aseguró el presidente de la Fundación Xua Energy.
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Pese a ello, en días pasados el presidente Gustavo Petro ya había advertido que “si es necesario que suba la gasolina, subirá”, una frase que se volvió realidad con el aumento para abril.
Pero la verdad —como se mencionó anteriormente— es que ese incremento fue apenas la mitad de lo que hace falta para eliminar el subsidio e impedir que el déficit del Fepc siga creciendo.
Por ahora, se necesitan por lo menos otros 2.000 pesos para igualar los precios internacionales; sin embargo, mientras las referencias externas sigan subiendo, la gasolina no tendrá otra opción que seguirles el paso en Colombia.
















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