En los últimos años, el país ha registrado un incremento sostenido en la presencia y capacidad de los grupos armados ilegales en distintas regiones. De acuerdo con estimaciones de las autoridades estas estructuras alcanzan hoy cerca de 27.000 integrantes, entre combatientes y redes de apoyo, lo que refleja una expansión territorial y criminal en varias zonas del país.
En ese contexto, expertos advierten sobre un fenómeno que califican como inédito: la existencia simultánea de al menos 14 territorios en disputa directa entre organizaciones armadas en zonas identificadas y distribuidas en regiones estratégicas del país donde no hay presencia directa de la Fuerza Pública y que se convierten en bastiones del narcotráfico, minería ilegal y demás crímenes.
EL TIEMPO accedió en exclusiva al mapa más reciente que ubica estos puntos de disputa en departamentos como Nariño, Putumayo, Cauca, Chocó, Antioquia, Bolívar, Magdalena, Norte de Santander, Guaviare, Caquetá, Casanare y Guainía.
Varios grupos armados tienen en disputa el territorio. Foto:Archivo El Tiempo
En el suroccidente del país, la dinámica se mantiene activa en municipios como Puerres y Puerto Guzmán (Nariño) e Inzá (Cauca). Allí, estructuras como los Comandos de Frontera, disidencias de las antiguas Farc, las de ‘Iván Mordisco’ y otros grupos armados sostienen enfrentamientos por control territorial. Las fechas de los últimos combates registrados en estas zonas se concentran entre octubre y diciembre de 2025, lo que indica una continuidad en las disputas.
El Chocó, específicamente en el municipio de Bajo Baudó, también aparece como un corredor en tensión. En esta región se reporta uno de los enfrentamientos más recientes, con fecha del 3 de abril de 2026. En este punto, la disputa involucra al Eln y estructuras asociadas al ‘clan del Golfo’, en una zona donde convergen rutas fluviales y economías ilegales.
Alerta por expansión de grupos armados ilegales; ya suman 27.000 hombres. Foto:Archivo
En Antioquia, el municipio de Briceño figura como otro de los focos activos. Allí se registró combate el mismo 3 de abril de 2026 entre la estructura 36, de las disidencias de ‘Calarcá’ y el ‘clan del Golfo’. Esta zona ha sido históricamente escenario de confrontaciones por su ubicación en corredores que conectan el norte del país con el centro.
Hacia la región Caribe, el mapa ubica disputas en Morales, Bolívar, y Aracataca, Magdalena. En estos territorios, las confrontaciones más recientes se registran entre febrero y marzo de 2026. Las estructuras en conflicto incluyen frentes del ‘clan del Golfo’ y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada en zonas donde confluyen intereses por rutas de salida hacia.
En el nororiente, Norte de Santander concentra dos de los puntos identificados. En Tibú y Ocaña se reportan enfrentamientos entre estructuras del Eln, disidencias del Frente 33 y otros grupos armados. Las fechas más recientes, en febrero y marzo de 2026, evidencian que la disputa sigue activa en esta región fronteriza.
La región de El Tarra, en Catatumbo. Foto:Cortesía
La Orinoquía y la Amazonía también aparecen en el registro. En Guaviare, el municipio de El Retorno presenta enfrentamientos entre estructuras disidentes. En Caquetá, en Solano, y en Casanare, en Sácama, se reportan confrontaciones con fechas entre octubre de 2025 y enero de 2026. En Guainía, en Puerto Colombia, se documenta otro punto de disputa con registro del 9 de enero de 2026.
El mapa también identifica zonas donde coinciden actividades de minería ilegal y economías asociadas, lo que refuerza el interés de los grupos armados en mantener control territorial. Estas áreas aparecen señaladas como puntos de explotación de oro, dragado y otros recursos, en regiones donde la presencia estatal es limitada.
Las 14 zonas descritas configuran un escenario de confrontación directa entre estructuras ilegales, sin intervención operativa de la Fuerza Pública en los enfrentamientos registrados. Cada punto está acompañado por la fecha del último combate reportado, lo que permite establecer la vigencia de las disputas en cada territorio.
La situación en el sur de Cesar es compleja debido a la presencia de grupos armados ilegales. Foto:Archivo
La lupa en el mapa
De acuerdo con el análisis de Gerson Arias, investigador asociado de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), los 14 escenarios de disputa entre grupos armados es una situación en cantidad e “impactos humanitarios bastante inéditos” en la historia del conflicto armado en Colombia. “La magnitud de estos choques, tanto por su número como por su distribución en distintas regiones, marca un punto de inflexión en la dinámica de la violencia”.
Al revisar antecedentes, Arias señala que “si se revisa la historia, las Farc y Eln tuvieron disputas en regiones como Arauca, oriente antioqueño, Chocó o Cauca, que si bien fueron críticas fueron en momentos distintos y no en esta dimensión de simultaneidad”. A esto se suma que “los grupos paramilitares se enfrentaron entre ellos en regiones como Antioquia o los llanos orientales, y fueron esporádicas las confrontaciones entre éstos y las guerrillas”.
Héctareas de coca Foto:Raúl Arboleda- AFP
En ese contexto, el investigador señala que las consecuencias ya se reflejan en los territorios: confinamientos, desplazamientos, secuestros, desapariciones y amenazas, así como un aumento de homicidios en zonas como El Catatumbo y Arauca. “El impacto, además, recae con mayor fuerza sobre poblaciones vulnerables, especialmente mujeres y niños”.
Este panorama también impone retos complejos para el Estado. Por un lado, “deja en medio de esta confrontación a las comunidades y genera retos de atención por parte de los organismos humanitarios, como la Defensoría del Pueblo, el CICR, la MAPP-OEA y organismos de Naciones Unidas”.
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Por otro, señala, incrementa el control territorial de los grupos armados y complica la respuesta de la Fuerza Pública, que enfrenta escenarios sin lineamientos claros y con riesgos de afectar a la población civil o ser percibida como parte de la confrontación.
Redacción Justicia
Justicia@eltiempo.com
















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