Un año después de superar el racionamiento de agua, vuelve a generarse alerta por la posibilidad de que Bogotá se vea impactada por un nuevo fenómeno del Niño y la capacidad real de la ciudad para enfrentar otra época de pocas lluvias.
El Ideam y el Ministerio de Ambiente han advertido sobre la “alta probabilidad” del desarrollo de un nuevo enfriamiento del océano Pacífico a principios del segundo semestre del año, lo que genera sequías en buena parte del territorio nacional.
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Ante esta alerta, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) reconoce que hay la probabilidad de un Niño, pero dice que el momento actual es muy diferente al que se tenía en 2024.
Según el Acueducto, el fenómeno climático afecta en particular a la región Andina, de la cual no hace parte el sistema Chingaza, que pertenece a las cuencas de la Orinoquia y la Amazonia, y por eso mismo se espera que el impacto “no sea tan grande”.
Este sistema consta de los embalases de Chuza, localizado en el páramo de Chingaza, y San Rafel, además de la planta Francisco Wiernes, en el municipio de La Calera (Cundinamarca).
“Hoy tenemos una situación completamente diferente a la que teníamos cuando arrancamos con el racionamiento en 2024 y es que la planta de Tibitoc tiene capacidad abastecer a cerca del 50 por ciento de la ciudad”, dijo la gerente de la EAAB, Natasha Avendaño.
Natasha Avendaño, experta comisionada de la Creg. Foto:Tomada de Twitter @navendanog
Hace dos años, en abril de 2024, el sistema Chingaza abastecía al 70 por ciento de la ciudad y vivía una de sus peores crisis por escases de lluvias y días soleados, y la planta Tibitoc, por su parte, suministraba un poco más del 30 por ciento del agua y se encontraba en obras de optimización y modernización, lo que no le permitía tener mayor capacidad.
Hoy, esos trabajos han avanzado (ya se terminaron los siete trenes de tratamiento) y la planta tiene capacidad y autorización de la CAR Cundinamarca para captar 10,5 m3 por segundo de agua. Tibitoc hace parta del llamado Agregado Norte (embalses de Sisga, Neusa y Tominé) y capta y trata agua del río Bogotá, a la altura del municipio de Chocontá.
“Esto nos da la posibilidad de tener una redundancia en el sistema, que no teníamos cuando nos tocó iniciar el racionamiento”, afirmó la gerente en diálogo con EL TIEMPO.
El sistema Chingaza, igualmente, se encuentra en “niveles normales”, con cerca del 40 por ciento de su capacidad, lo que representa más de 10 millones de m3 por encima de la curva guía.
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Esta planta localizada en el embalse de San Rafael, en jurisdicción de La Calera, sigue en obras de optimización, con las que se busca sumar ocho filtros a los 14 que tiene.
Estas obras fueron abandonadas por el contratista inicial y después de una parálisis de más de un año, la Empresa Acueducto retomó en 2024 el proyecto. Los trabajos van en un 50 por ciento y se espera que estén terminados a finales de año o principios de 2027.
La gerente del Acueducto asegura que otro punto a favor del momento actual frente a abril de 2024, cuando la ciudad y los municipios vecinos se dividieron en nueve zonas de abastecimiento, para igual número de ciclos suministro, es que no se ha disparado el consumo de los hogares, como se llegó a temer.
El consumo se ha mantenido en un promedio cercano a los 17,3 m3 cúbicos por segundo, un nivel similar al reportado en 2023 (antes de la restricción), incluso aunque el servicio hoy por hoy tiene alrededor 130.000 usuarios nuevos.
planta de tratamiento Tibitoc Foto:Acueducto de Bogotá
En paralelo, la EAAB reporta que se ha continuado la estrategia de recuperación de pérdidas. El año pasado se recuperaron más de 6 millones de m3 cúbicos de agua que había sido o subfacturada o robado o desviada. Esto es un aumento importante frente a 2024, con 4 millones de m3, y 2 millones de m3 en 2023.
“El indicador de pérdidas ha disminuido. Cerramos el 2025 con un indicador menor al de 2024 y al de 2023. Más que porque sea una meta regulatoria es porque es una necesidad mejorar la eficiencia y contratamos el plan maestro de pérdidas para poder tener ese trabajo de largo plazo”, explicó Avendaño.
Pero, además, el Acueducto de Bogotá indica que sigue adelante con los proyectos de captación de quebradas de la zona de río Blanco, que se encuentran en la fase final y cuya agua será conducida hasta el embalse de San Rafael.
Se estima que esas captaciones permitirán aumentar la oferta hídrica de la ciudad en 1 o 2 m3 de agua por segundo, sin afectar los caudales ambientales y sociales que, por ley, debe dejar.
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A todo esto, de acuerdo con la gerente, se suma que la Empresa de Acueducto mantiene las campañas de ahorro de agua y así ha logrado que permanezcan los niveles de consumo de hace tres años (2023). Antes del racionamiento, el consumo estuvo sobre los 18 m3 por segundo.
“Junto con la reducción del consumo y la conciencia con un consumo responsable, la otra gran ganancia de la crisis fue poder establecer la estrategia de seguridad hídrica, que son siete pilares, en los que hemos venido trabajando sin descanso con el apoyo del Banco Mundial, del BID, de la CAF, de la OEA, de la Unión Europea y con la cooperación directa de los gobiernos de Corea, Japón, Dinamarca”, explicó Avendaño.
Los pilares a los que se refiere la gerente son la modelación del sistema de abastecimiento urbano, con consideraciones de cambio climático; el plan maestro de pérdidas, el estudio de aguas subterráneas, el reúso de agua residual tratada (de las Ptar), el protocolo de sequías, el estudio de gobernanza del agua y la conservación de la cuenca y de los páramos de Sumapaz y Chingaza, en una alianza con la Secretaría de Ambiente por 63.000 millones de pesos.
“En todos hay avances y productos entregados”, asegura la gerente del Acueducto de Bogotá.
‘Podemos tener agua para los próximos 25 o 30 años, pero no estamos tranquilos ni quietos’, dice la gerente de la Empresa de Acueducto de Bogotá
Natasha Avendaño, gerente de la EAAB. Foto:Acueducto de Bogotá.
¿Toda esa redundancia y nueva capacidad de la que habla va a permitir abastecer una población de cuánto?
Tenemos la tranquilidad de que con el crecimiento poblacional que estamos viendo año a año, podemos tener agua para los próximos 25 o 30 años. No es para quedarnos tranquilos y quietos. Por eso seguimos haciendo las inversiones de optimización de nuestras plantas de tratamiento y es importante que cuando recibamos el estudio complementario de nuestras fuentes de abastecimiento con escenarios de cambio climático, poder tomar las decisiones que no se han tomado en el pasado de hacia dónde nos movemos con las fuentes de abastecimiento. Damos el paso a solicitar a la ANLA el estudio de análisis de impacto de alternativas para completar el sistema Chingaza o nos vamos a mirar más hacia el río Bogotá. Ya tenemos todo eso dentro de nuestro plan maestro abastecimiento considerado y contemplado, y estamos complementándolo con el resultado de este modelo, para poder dejar a la ciudad con unas perspectivas de abastecimiento a futuro coherentes con las necesidades.
¿Cómo está Chingaza en este momento?
Chingaza está con los niveles normales, en el mes de marzo se terminó el año hidrológico, ya estamos en abril iniciando el nuevo año hidrológico, estamos más o menos cerca del 40 por ciento en el sistema Chingaza, eso son más de 10 millones de metros cúbicos por encima de la curva guía, que es ese nivel mínimo de operación del sistema y que nos da la tranquilidad que estamos arrancando el nuevo año hidrológico, cuando deberían empezar las lluvias y, como le digo, estamos muy atentos a los pronósticos del Ideam para también nosotros, como hemos venido haciéndolo, ajustar la operación con la planta Tibitoc.
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Con toda esta crisis que tuvimos de agua, se planteó por qué no acudíamos a las aguas subterráneas. ¿En qué se ha avanzado?
Eso es un trabajo largo, demorado y costoso, con una incertidumbre altísima. El Banco Mundial y la Unión Europea, dentro de los pilares de la estrategia de seguridad hídrica, financiaron los términos de referencia, que nos entregaron el año pasado, y con base en eso es que se inició la cooperación coreana con cerca de 60.000 dólares. Los términos de referencia dicen que el estudio para tener un modelo de aguas subterráneas completo y que nos permita saber con seguridad si hay suficiente agua para que sea una fuente complementaria de abastecimiento, vale más o menos 1,4 millones de dólares y se demora más o menos 2 años, con la incertidumbre de que eso puede arrojar que es una buena fuente de emergencia, más no complementaria. Por eso, con todas las necesidades de inversión que tenemos, con la Ptar Canoas a la vuelta de la esquina, es que hemos insistido con todos los organismos de cooperación que necesitamos a alguien que haga los estudios, que tenga conocimiento y experiencia, para que sean ellos los que realicen los estudios y la viabilidad de si debemos incluir eso en nuestro plan de inversiones, pero que ya con una certeza.
Sede de la Empresa de Acueducto de Bogotá Foto:X: @AcueductoBogota / Canva
¿No es un tema del Acueducto, pero qué sabe del reúso de agua en viviendas?
La Secretaría de Hábitat ha avanzado en varios programas para lograr esas facilidades en las viviendas que tienen remodelaciones. En septiembre del año pasado hicimos una actualización de nuestro manual de urbanizadores y constructores, e incluimos la posibilidad de tener sistemas de reúso de agua gris en nuevos proyectos, porque cambiar en un edificio o en una casa, genera una inversión y una intromisión en la infraestructura existente complicada. Por eso lo incluimos para que sea una alternativa que los constructores incluyan dentro de los nuevos proyectos de vivienda o industriales que se generen.
¿Por qué en algunas zonas el agua ha salido amarillenta?
Los eventos de coloración no es porque el agua no sea apta para el consumo humano, es porque estamos teniendo un aumento del agua que traemos de Tibitoc y eso nos genera un arrastre de algunas partículas que se van acumulando en las tuberías, pero por eso también tenemos todo un operativo de cuadrillas que, ante los reportes, va y drena los hidrantes. Lo que le pedimos a la ciudadanía, por un lado, es paciencia, pero, por otro lado, también que nos reporten oportunamente para poder atender esos casos y no generar las incomodidades que esto genera en los hogares.
GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
Editor de Bogotá
En X: @guirei24
















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