El proyecto de la Variante de San Gil, considerado vital para la movilidad y seguridad de Santander, atraviesa un proceso lleno de retrasos, recursos insuficientes y obras inconclusas con la posibilidad de convertirse en un elefante blanco.
Lo último que se conoció es que se canceló la licitación pública por parte del Invías, y esto sería otro golpe para la infraestructura vial de la región, teniendo en cuenta que es la falencia más abandonada por parte del Gobierno Nacional.
Invías pide agilidad en esta obra Foto:Cámara de comercio de Bucaramanga.
Marcela Gualdrón Forero, de la veeduría de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, indicó que el Invías se excusó de que los tiempos no les daban para cumplir el cronograma que iba hasta julio.
No obstante, la veedora indica que esa decisión es más porque no tendrían el certificado de disponibilidad presupuestal, que eran 66 mil millones del contrato.
«Ellos no van a decir que es por falta de dinero, no tienen certificados de vigencias futuras, nuevamente el Gobierno nacional incumplió, salieron a decir con bombos y platillos de que tenían el presupuesto, pero no hay nada», dice Marcela a EL TIEMPO.
Se debió entregar en enero y solo tiene un avance del 35 por ciento. Foto:Suministrada a EL TIEMPO
La inversión se supone que se iba a hacer desde el tramo de Pinchote con un empalme hacia la vía Barichara, pero está totalmente paralizada.
«Nos han tomado el pelo, fueron promesas que nos hicieron, está todo quieto, es un elefante blanco, es un mamut, y los sangileños sufriendo. Los predios los declararon de utilidad pública. No se sabe si la variante se va a hacer», dice Marcela.
Según la veeduría, han sido 190 mil millones de pesos los que se han invertido en la variante San Gil y que tiene un avance del 42 por ciento desde agosto del 2018, que fue cuando empezó la obra en la que supuestamente iba a durar casi cinco años.
De el proyecto se debe construir un viaducto llamado Las Lajas. Foto:Cámara de comercio de Bucaramanga.
EL PROCESO LENTO
La funcionaria recordó que, “desde hace muchos años el paso urbano de la vía nacional por San Gil ha generado gran cantidad de accidentes” y que la construcción de la variante era una necesidad sentida.
Tras un accidente en 2017, el Gobierno Nacional abrió la licitación y adjudicó el contrato a la empresa Concai por 184 mil millones de pesos, con el objetivo de construir 9.6 kilómetros.
Sin embargo, los recursos se agotaron antes de completar la obra.
La obra tendrá 9.7 kilómetros de longitud, calzada de 7,3 metros de ancho. Foto:Invías
“Con eso solamente se logró construir cerca de 4.1 kilómetros no completos”, explicó Gualdrón, señalando que quedaron tramos sin terminar, sectores sin gestión predial y vías sin señalización.
Aunque se levantaron dos puentes y algunas estabilizaciones, “estas obras que se ejecutaron no cumplen absolutamente ninguna función, son obras que están perdidas porque no dan conectante a nada”.
Desde la veeduría, la Cámara de Comercio y otras organizaciones se ha insistido en la necesidad de nuevos procesos licitatorios.
La construcción no afectará el tránsito por la vía nacional. Foto:Invías
El Gobierno anunció la disponibilidad de 80 mil millones de pesos adicionales y en octubre de 2025 se publicaron los prepliegos para completar el tramo hasta empalmar con la vía Barichara.
No obstante, el proceso fue suspendido, generando incertidumbre sobre la continuidad de una obra que lleva casi una década en espera.
En palabras de Gualdrón, la comunidad sigue reclamando que las obras inconclusas se conviertan en una solución real.
Así avanza la construcción de la variante de San Gil, Foto:Invías
“Hemos seguido insistiendo con Invías sobre la necesidad de sacar los nuevos procesos licitatorios para que estas obras que hicieron sean funcionales”.
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