Desde afuera de la vivienda, la prima de Natalia Campo veía a la joven abrazada con Alexis Sánchez, el hombre con el que convivió durante cuatro años y con quien tuvo dos hijos. Pensó que se trataba de una despedida acordada. Segundos después, el cuerpo de Natalia estaba cubierto de sangre. El abrazo había sido una trampa.
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Según el relato de la familia, la joven regresó a la vivienda en el barrio 20 de Octubre para recoger sus pertenencias tras decidir poner fin a una relación marcada por el maltrato. Sánchez, de 44 años, le habría pedido un abrazo antes de separarse.
En ese momento sacó un cuchillo y le propinó tres puñaladas por la espalda.
Una violencia sistemática
Familiares de la víctima aseguran que Natalia vivía bajo constantes episodios de violencia psicológica y agresiones. Durante años soportó el maltrato y el miedo fue un factor determinante para no romper el vínculo antes.
La joven habría regresado a la vivienda en el barrio 20 de Octubre para recoger sus pertenencias. Foto:Redes sociales
Cuando finalmente tomó la decisión de irse, ya existían amenazas claras. El agresor había advertido que la mataría. Incluso, según sus allegados, llegó a decir que fueran comprando el cajón.
La familia reconoce que nunca dimensionaron que cumpliría su amenaza. “Él le decía que si lo dejaba la mataba. Pero esa noche dijo que aceitaba su decisión; le pidió un último abrazo y la mató”, dijo una prima.
Captura inmediata y proceso judicial
El ataque desató la reacción de quienes estaban cerca. La prima de Natalia, al percatarse de la sangre, se lanzó contra el agresor e intentó detenerlo. Sánchez intentó huir, pero fue retenido por la comunidad hasta la llegada de la Policía.
Alexis Sánchez fue capturado por el delito de feminicidio en Santa Marta. Foto:Policía nacional
El comandante de la Policía Metropolitana, coronel Jaime Ríos, confirmó que la captura se produjo en el lugar de los hechos y que el hombre deberá responder por el delito de feminicidio.
El crimen dejó a dos menores de edad en condición de orfandad. Los hijos de la pareja, de dos y tres años, quedaron sin su madre y con su padre enfrentando un proceso judicial. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar activó rutas de atención para garantizar su protección.
El impacto del caso trasciende lo judicial y expone las consecuencias directas de la violencia de género y violencia intrafamiliar.
Una problemática en aumento
El feminicidio de Natalia Campo ocurre en un contexto alarmante. En el Magdalena, durante el primer trimestre de 2026, se han registrado al menos 11 asesinatos de mujeres, de los cuales solo algunos han sido tipificados oficialmente como feminicidio. Cinco de esos casos ocurrieron en Santa Marta.
En la casa de la joven, hay mucha tristeza y dolor. Piden justicia. Foto:Redes sociales
Las cifras muestran una tendencia creciente: en 2024 fueron asesinadas 30 mujeres, en 2025 la cifra subió a 36 y en 2026, en apenas tres meses, ya van 11 casos. El ritmo proyecta un posible aumento frente a años anteriores.
Tras el caso, las autoridades reiteraron la existencia de mecanismos de protección. La Alcaldía de Santa Marta y la Gobernación del Magdalena insistieron en las rutas de atención para mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, así como en la denominada “estrategia púrpura”, orientada a prevenir estos hechos.
El problema persiste en la activación temprana de esas rutas. El miedo, la dependencia económica, las amenazas y otras formas de violencia siguen siendo barreras que impiden denunciar a tiempo.
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Cuando Natalia decidió irse e intentó salir del ciclo de violencia fue demasiado tarde. El momento que debía marcar el final de la relación se convirtió en el escenario del crimen. Su familia pide justicia.
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