Para muchos, el 14 de diciembre de 2025 es una fecha que se desvanece en la memoria colectiva de las noticias pasajeras.
Pero para los sobrevivientes del siniestro vial que cobró la vida de 16 estudiantes del Liceo Antioqueño y al conductor del bus en el que iban, el tiempo no ha avanzado; se ha quedado estancado en un ciclo de citas médicas, terapias psicológicas y un sentimiento de impotencia que duele más que las propias heridas físicas.
Este martes 14 de abril, al cumplirse cuatro meses de la tragedia, las voces de quienes regresaron del abismo rompieron el silencio para denunciar que, mientras ellos luchan por volver a caminar o respirar sin dolor, los responsables «se lavan las manos» y la vida en la institución educativa sigue como si nada hubiera pasado.
Padres de los estudiantes fallecidos del Liceo Antioqueño hicieron un plantón Foto:Jaiver Nieto Álvarez
‘Lo que se puede evitar no es un accidente’
Ana Isabel Pulgarín, una de las jóvenes que logró salir con vida de los hierros retorcidos del autobús, camina hoy con un peso que no es solo físico.
Su proceso de recuperación ha sido un calvario de procedimientos dolorosos y secuelas que amenazan con ser permanentes.
«No hay ni una sola semana en la que no tenga controles y citas médicas, procedimientos sin anestesia dolorosos. Sigo con muchos especialistas, es un proceso de años y probablemente voy a tener secuelas de por vida. Mis rodillas, mi cuerpo no está igual», relata con una crudeza que estremece.
Ana Isabel Pulgarín, sobreviviente de la tragedia del Liceo Antioqueño. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
Para Ana Isabel, que aún tiene cicatrices marcadas en su cuerpo y su rostro, la palabra «accidente» le queda pequeña a lo ocurrido. Con una lucidez nacida del trauma, cuestiona la narrativa oficial que intenta presentar el hecho como una fatalidad inevitable.
«Realmente me genera mucha impotencia porque se quieren lavar las manos. De todas las maneras posibles quieren lavarse las manos, no quieren tomar responsabilidad porque eso no fue solo un accidente, porque lo que se puede evitar no es un accidente y esto se pudo haber evitado«, sentencia la sobreviviente.
Lo que se puede evitar no es un accidente y esto se pudo haber evitado
Ana Isabel Pulgarínsobreviviente de la tragedia del Liceo Antioqueño
La joven también pone el foco en la indignación moral que sienten al ver que la empresa Seniors Prom (o Seniors Fest) no solo no ha sido inhabilitada, sino que continúa teniendo presencia en el colegio.
Según su testimonio, la empresa ha utilizado imágenes de eventos realizados dentro de la institución este año como material publicitario, algo que califica de «falta de respeto» y «acto indignante».
Entre cicatrices y sueños rotos
El sentimiento de abandono es compartido por Nicolás Ochoa Vahos, otro de los sobrevivientes que hoy ve su vida transformada por las secuelas.
Nicolás Ochoa fue uno de los sobrevivientes del accidente. Foto:Redes sociales / TeleMedellín
Además de las marcas visibles en su piel, Nicolás lidia con afecciones pulmonares derivadas del siniestro. Sin embargo, lo que más le duele no es el daño en sus pulmones, sino el vacío que dejaron sus amigos.
«Recordando que fuimos compañeros, pasamos 2 años todos los días, llenos de alegría, de experiencias, llenos de sueños e injustamente 16 de ellos no llegaron a sus casas», comenta con nostalgia.
Nicolás recuerda con amargura cómo, en los días posteriores a la tragedia, las autoridades y figuras públicas se agolparon para ofrecer ayuda frente a los flashes de la prensa. Y hoy, cuando los focos se han apagado, la realidad es muy distinta.
«Muchas autoridades lo hacían por trabajo, por cámara, por lucro… ofrecían infinidad de ayudas que ahora 4 meses después no tenemos ni la mínima ayuda, ni la mínima respuesta. Entonces, ¿qué está pasando con la justicia?», cuestiona el joven, quien considera un «milagro» estar de pie.
La lucha por la salud mental y la dignidad
Nicolás Ochoa, sobreviviente de la tragedia del Liceo Antioqueño Foto:Jaiver Nieto Álvarez
Uno de los aspectos más desgarradores de estos testimonios es la batalla invisible por la salud mental.
Erróneamente se suele creer que, una vez cerradas las heridas externas, la vida vuelva a la normalidad, pero para Ana Isabel, la normalidad es un concepto lejano.
«Mentalmente estoy mal. Yo estoy mal y lo digo abiertamente… me están empezando a tratar de psiquiatría porque esto no es un juego. Muchos creen que queremos llamar la atención o que estamos acá por hacer drama, pero no, esto es algo real», dice la joven.
Esa empresa debería estar en investigación, debería estar en el proceso y estar inhabilitada. Y viene hasta el colegio de nosotros como si no hubiera pasado nada
Nicolás OchoaSobreviviente de la tragedia del Liceo Antioqueño
Ambos sobrevivientes coinciden en que su presencia en el plantón de este martes no fue un capricho, sino un acto de justicia por los que ya no pueden hablar. Exigen que la empresa operadora sea investigada a fondo y que el Liceo Antioqueño deje de permitir su ingreso.
Para ellos, ver a la misma agencia promocionando viajes a la nueva generación de estudiantes es como reabrir la herida cada día.
«Esa empresa debería estar en investigación, debería estar en el proceso y estar inhabilitada. Y viene hasta el colegio de nosotros como si no hubiera pasado nada y el colegio lo está permitiendo», concluye Nicolás.
A cuatro meses de la tragedia de aquel 14 de diciembre, los sobrevivientes del Liceo Antioqueño le recordaron al país que la justicia que tarda no solo es injusticia, sino que es una forma de tortura para quienes llevan el dolor en el cuerpo y el luto en el alma.
Sobre el siniestro
El bus de turismo se movilizaba con estudiantes del Liceo Antioqueño desde Tolú. Foto:Suministrada.
El siniestro vial que originó esta crisis ocurrió el pasado 14 de diciembre de 2025, cuando un bus que transportaba a los estudiantes del Liceo Antioqueño en su excursión de fin de año sufrió una falla mecánica catastrófica en una vía del Nordeste antioqueño.
El saldo fue devastador: 17 personas fallecidas, entre ellas 16 adolescentes que estaban a punto de iniciar una nueva etapa en sus vidas y el conductor del vehículo.
Antioquia está de luto tras la muerte de 16 jóvenes recién graduados del Liceo Antioqueño de Bello. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.
El accidente dejó además a 22 sobrevivientes, entre ellos 20 menores de edad y el guía acompañante, quienes hoy enfrentan daños psicológicos permanentes y tratamientos físicos prolongados.
Los informes preliminares de aquel día apuntaron a un vehículo en condiciones precarias que no debió haber sido despachado para un viaje de tal magnitud, lo que ha generado una ola de indignación sobre cómo se contratan estos servicios en el entorno escolar.
Y mientras los sobrevivientes y las familias de las víctimas intentan seguir con sus vidas, las investigaciones avanzan a paso lento y aún no hay respuestas claras para determinar los responsables de acabar con los sueños de 17 familias.
DAVID ALEJANDRO MERCADO – @AlejoMercado10
Periodista de Nación
Medellín
















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