El proceso de transición política en Venezuela, luego de la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, no requiere solamente de la remoción del mandatario, sino una transformación del andamiaje institucional debido a un colapso estructural de las instituciones, en especial del Consejo Nacional Electoral.
María Corina Machado tiene una intención de voto cerca del 70 por ciento. Foto:AP
Según un informe y análisis de Transparencia Venezuela en el Exilio, la recuperación de la soberanía popular no puede postergarse a meras promesas de buena voluntad por parte de los rectores de turno del órgano electoral, sino que requiere la implementación de un marco jurídico excepcional.
Este mecanismo, denominado “Estatuto Electoral Especial«, actuaría como una ley de emergencia de carácter transitorio que prevalecería sobre la legislación vigente para limpiar las reglas del juego y permitir que el primer ciclo electoral de la transición sea verdaderamente competitivo, verificable y justo.
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La necesidad de este estatuto responde a una realidad innegable: la normativa electoral vigente ha sido moldeada y manipulada para favorecer el ventajismo oficialista, la opacidad y la exclusión sistemática. La reforma planteada no es solo técnica, sino política, buscando rescatar la confianza del ciudadano en el voto como herramienta de cambio.
Para lograrlo, el informe detalla una hoja de ruta que comienza con la despartidización de los organismos de control y se extiende hasta la depuración de los instrumentos que definen quién puede y quién no puede participar en el proceso democrático.
A continuación, se detallan las cinco reformas fundamentales que se exigen para viabilizar este proceso:
1. Se solicita la creación de un Estatuto Electoral Especial de carácter transitorio
Este instrumento es la piedra angular de la propuesta, ya que permitiría establecer reglas de juego excepcionales y de prevalencia expresa para el periodo de transición. Su función es corregir, de forma taxativa y con una duración limitada, todas aquellas normas y prácticas que actualmente permiten la arbitrariedad. Al ser una ley con cláusula de caducidad, garantiza que una vez cumplido el ciclo electoral de transición, el país pueda avanzar hacia una reforma legislativa permanente bajo condiciones de plena legitimidad democrática.
2. Reinstitucionalización y despartidización del (CNE)
La reforma exige un nuevo proceso de selección de rectores que garantice independencia, imparcialidad y capacidad técnica probada. Esto implica desmantelar el control faccional del organismo y restaurar su carácter colegiado, donde las decisiones se tomen de manera transparente y las agendas de discusión sean de acceso público. Se busca que el CNE deje de ser un apéndice del poder ejecutivo para convertirse en un árbitro autónomo que rinda cuentas a la ciudadanía y no a intereses partidistas.
3. Actualización integral y depuración del Registro Electoral
Este punto es crítico debido a la exclusión de millones de venezolanos, tanto dentro como fuera del país. La reforma pide transformar el RE en un registro permanente, automatizado y territorialmente extendido, eliminando las barreras administrativas que dificultan la inscripción de nuevos votantes. Es imperativo que el padrón sea auditable en todas sus fases para asegurar que cada ciudadano habilitado pueda ejercer su derecho y que no existan irregularidades que comprometan la integridad de los resultados finales.
4. Fortalecimiento de la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión electoral
El documento enfatiza la necesidad de obligar al CNE a publicar oportunamente todas sus resoluciones, reglamentos y el cronograma electoral detallado. Esto incluye la transparencia en la contratación de servicios y tecnología, así como la apertura a auditorías externas exhaustivas en cada etapa, desde el sistema de identificación biométrica hasta los mecanismos de totalización y adjudicación. La opacidad debe ser sustituida por una política de datos abiertos que permita el escrutinio público constante.
5. Implementación de garantías estrictas para la equidad en la competencia electoral
Esto abarca desde el control riguroso del uso de recursos públicos en las campañas hasta la regulación del acceso equilibrado a los medios de comunicación. La reforma exige límites claros al ventajismo estatal y mecanismos de sanción efectivos contra la coacción al elector.
Asimismo, se contempla la necesidad de una observación internacional calificada y sin restricciones, que pueda acompañar el proceso no solo el día de la votación, sino durante todas las fases previas y posteriores para certificar la validez de la elección.
Venezolanos piden elecciones
Aunque el 28 de julio de 2024 los venezolanos escogieron a Edmundo González como presidente, el chavismo decidió no reconocer los resultados y Nicolás Maduro se proclamó vencedor sin mostrar pruebas de su triunfo.
Ello desató una imnesa ola de represión que dejó más de 2.500 personas detenidas, incluyendo adolescentes y niños.
Aunque la oposición insistía en que se respetaran los resultados en vez de ir a una nueva elección, con la extracción de Maduro y ahora Delcy Rodríguez encargada de la presidencia, el discurso se ha redireccionado a la necesidad de nuevas elecciones.
María Corina Machado, líder de la oposición y premio Nobel de Paz, llamó esta semana a convocar elecciones «lo antes posible».
Por su parte, el Departamento de Estado de EE.UU., aseguró este jueves que esperaba que Machado pudiera regresar y participar libremente en una elección.
La declaración la realizó Michael Kozak, alto funcionario de la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, durante una audiencia ante el Subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes.
Venezolanos piden elecciones Foto:AFP
Estas posturas comienzan a ser acompañadas por los ciudadanos quienes en varias protestas de calle piden la realización de nuevas elecciones presidenciales.
Segúna una reciente medición de la encuestadora Meganalisis, María Corina Machado tiene una intención de voto cerca del 70 por ciento, mientras que si su contrincante es Delcy Rodríguez, esta tiene una intención de voto entre el 2 y el 4 por ciento.















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