En Colombia, la falta de liquidez sigue siendo un problema que limita el crecimiento de las mipymes a pesar de que desde 2022 la Ley de Pago en Plazos Justos estableció un máximo de 45 días calendario -con algunas excepciones- para que las empresas cumplan con sus obligaciones comerciales. Sin embargo, en la práctica los tiempos de pago continúan extendiéndose a 60 y hasta 90 días, trasladando la carga financiera a los proveedores más pequeños.
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De acuerdo con la evaluación de 2025 de Fedesarrollo, la Ley de Pago en Plazos Justos era conocida solo por 51% de las 515 empresas encuestadas, mientras que 56,8% consideró que los tiempos de pago no habían mejorado con su implementación. Además, antes de la ley, 56,6% de 267 empresas señaló que el mayor impacto negativo de los retrasos era sobre su flujo de caja.
En medio de ese rezago que deja en la pyme la carga de financiar con su propio capital de trabajo a las grandes empresas, algunas compañías han comenzado a ajustar sus procesos para reducir plazos de pago, en una apuesta por aliviar la presión financiera sobre las mipymes y dinamizar la cadena productiva.
Colgas Foto:Colgas
Colgas es un ejemplo de cómo se puede impulsar el desarrollo empresarial de las empresas más pequeñas. La compañía fue más allá de lo que establece la norma, y decidió pagarles a 7 días a sus proveedores mipymes. “Esta iniciativa parte de una convicción de fondo: si queremos potenciar el espíritu emprendedor, también debemos hacerlo desde la forma en que nos relacionamos con quienes hacen posible nuestra operación. Al acelerar los pagos, buscamos reducir la dependencia de financiamiento de corto plazo, dar mayor capacidad operativa a nuestros proveedores y construir relaciones comerciales más justas, sostenibles y de largo plazo”, explicó Luis Felipe Ocampo, gerente legal y de asuntos corporativos de Colgas.
Durante 2025, el pago a 7 días de Colgas benefició a 1.419 proveedores, el 100% de los cuales son mipymes. Además, en ese período se gestionaron 24.337 facturas, lo que evidencia que no se trata de una medida puntual, sino de un esquema con escala y recurrencia dentro de la operación.
Para lograr pagos a 7 días, la empresa tuvo que ajustar la plataforma de recepción de facturas, agilizar la identificación de proveedores mipymes, implementar indicadores de gestión para monitorear cuellos de botella y hacer seguimiento continuo a cada etapa del proceso. En otras palabras, no se trató solo de voluntad, sino de rediseñar la operación para que el pago oportuno fuera realmente posible.
Colgas Foto:Colgas
“La experiencia demuestra que pagar más rápido no es solo una buena práctica administrativa; es una decisión que fortalece la liquidez de los proveedores, mejora la sostenibilidad de la cadena de suministro y materializa el propósito de potenciar el espíritu emprendedor desde la relación comercial. Por eso creemos que este no debería ser un esfuerzo aislado: ojalá más empresas en Colombia se sumen a modelos de pago más ágiles, porque cuando una gran empresa paga mejor, no solo fortalece a sus proveedores, sino que ayuda a fortalecer todo el tejido empresarial del país”, explicó Luis Felipe Ocampo.
Este cambio en los plazos de pago les ha permitido a los proveedores mejorar de forma directa el flujo de caja y reducir la necesidad de acudir a crédito externo para cubrir obligaciones básicas como nómina, compra de insumos, impuestos o gastos operativos. En otras palabras, pueden operar con mayor tranquilidad y con menos presión financiera. Además, los pagos oportunos fortalecen la sostenibilidad del negocio, facilitan la planeación y aumentan la capacidad de inversión y crecimiento.
La iniciativa de Colgas muestra que, con decisión y compromiso, las grandes empresas pueden poner de su parte para mejorar el flujo de caja de sus proveedores, reducir su dependencia del endeudamiento y contribuir a un ecosistema empresarial más equilibrado, en beneficio del desarrollo del país.
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