Los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Calidad de Vida (ECV) 2025 dejaron en evidencia un deterioro en la percepción ciudadana sobre el sistema de salud: cada vez son más los colombianos que califican el servicio de las EPS como “malo o muy malo”.
De acuerdo con los datos del Dane, esta valoración negativa alcanzó el 17 por ciento en 2025, la cifra más alta desde que se inició el registro histórico en 2018. Este dato contrasta drásticamente con lo reportado en 2020, cuando la insatisfacción tocó su punto más bajo con apenas un 9,5 por ciento.
El análisis por departamentos revela que los indicadores de insatisfacción más altos se concentran en:
- Nariño: 38,9 %
- Vichada: 38,2 %
- Cauca: 35 %
- Chocó: 31,5 %
- Putumayo: 30,8 %
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En la otra cara de la moneda, la calificación de calidad “buena o muy buena” registró su nivel más bajo el año pasado, ubicándose en un 81,9 por ciento.
Curiosamente, el pico de aprobación del sistema ocurrió en 2020 —el año de la pandemia—, cuando el 89 por ciento de los usuarios manifestaron estar satisfechos con el servicio que prestan las EPS.
Los departamentos que lideran la percepción positiva sobre el servicio de salud son:
- La Guajira: 95,7 %
- Amazonas: 92,4 %
- Atlántico: 90,5 %
- San Andrés: 89,6 %
- Bolívar: 88,0 %
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La encuesta del Dane también muestra que la cobertura del Sistema General de Seguridad Social en Salud alcanzó un 97,2 por ciento, manteniendo niveles superiores al 92 por ciento en todos los departamentos del país.
A pesar de la alta cobertura, el informe del Dane deja al descubierto disparidades estructurales en la forma en que los ciudadanos acceden al sistema.
Mientras que en Bogotá (73,4 por ciento), San Andrés (66,7 por ciento) y Cundinamarca (62,1 por ciento) predomina el régimen contributivo, la realidad es opuesta en las zonas más apartadas.
Departamentos como Vichada, Guainía, Chocó, La Guajira y Vaupés presentan una concentración mayoritaria en el régimen subsidiado, el cual abarca al 55 por ciento de la población afiliada a nivel nacional, frente al 44,9 por ciento del régimen contributivo.
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Un país de hogares más pequeños
La radiografía de salud se enmarca en una Colombia de 53,3 millones de personas y 18,9 millones de hogares al cierre de 2025, donde el tamaño promedio de las familias sigue cayendo, situándose en 2,82 personas por hogar.
Un dato relevante para el diseño de políticas públicas es que el 46,4 por ciento de los hogares ya tiene jefatura femenina. En las cabeceras esta proporción se eleva al 48,7 por ciento, mientras que en centros poblados y rural disperso es del 38,4 por ciento.
Bienestar y seguridad: los indicadores subjetivos al alza
En materia de percepción socioeconómica, el país registró un avance significativo durante el último año. Según los resultados de la encuesta, el 37,6 por ciento de los jefes de hogar o sus cónyuges se consideran pobres a nivel nacional, lo que marca una reducción de 2,8 puntos porcentuales en comparación con el 40,4 por ciento reportado en 2024.
No obstante, al analizar los datos bajo una perspectiva de género, persiste una brecha de vulnerabilidad: el 39,5 por ciento de las mujeres que lideran el hogar se perciben en situación de pobreza, una cifra superior al 35,9 por ciento registrado entre los hombres jefes de hogar.
En cuanto a la seguridad ciudadana, la sensación de tranquilidad en el entorno inmediato muestra un panorama mayoritariamente positivo, aunque con marcadas diferencias geográficas.
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El 80,5 por ciento de los jefes de hogar manifestó sentirse seguro en su barrio, vereda o lugar de residencia. Esta percepción de bienestar es notablemente más alta en los centros poblados y zonas rurales dispersas, donde el sentimiento de seguridad alcanza un 90,9 por ciento, mientras que en las cabeceras urbanas la cifra desciende al 77,5 por ciento.
La encuesta también exploró la satisfacción general de los colombianos con su realidad cotidiana. En una escala de 0 a 10, la calificación promedio de satisfacción con la vida se ubicó en un sólido 8,2.
Al desglosar este bienestar por dimensiones, la salud obtuvo una calificación de 7,9, mientras que el aprovechamiento y satisfacción con el uso del tiempo libre se situó en un promedio de 7,6.
















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