Mientras en las playas, montañas y ciudades de la isla de Taiwán, los sistemas de alerta son activados cada vez con mayor frecuencia debido a las repetidas maniobras aéreas y navales de las fuerzas militares de China en las cercanías, en las salas de crisis del Pentágono, en Washington, sede de la Secretaría de Guerra de Estados Unidos, los expertos elevan periódicamente el nivel de riesgo de lo que en el pasado era una hipótesis probable pero lejana, y hoy luce como una posibilidad real: una invasión o, en su defecto, un bloqueo aeronaval de Pekín a la isla.
LEA TAMBIÉN

Taiwán y China realizan maniobras militares constantes. Foto:iStock
Desde diciembre de 1949, cuando, al perder la guerra civil con las fuerzas comunistas de Mao, el gobierno del líder nacionalista Chiang Kai-shek fue evacuado del territorio continental hacia la isla de Taiwán, el régimen de Pekín ha reivindicado que ese territorio insular de 36.000 kilómetros cuadrados hace parte de la República Popular China. Por décadas, fue una reclamación limitada a las palabras. Pero, desde la llegada al poder del presidente Xi Jinping en 2013, y a medida que el dirigente comunista centralizaba en su despacho todas las decisiones políticas, económicas y militares, el objetivo de hacerse con Taiwán se convirtió en una prioridad.
“Hasta hace un par de años, las cancillerías y agencias de seguridad occidentales entendíamos que Xi había trazado ese objetivo como algo a alcanzar en un escenario de 10 a 20 años, y no necesariamente por la vía militar”, narró a EL TIEMPO, la semana pasada, un diplomático europeo en París. “Pero en los meses recientes, y tras descabezar a buena parte de la cúpula militar, Xi parece haber removido a quienes cuestionaban sus planes de atacar Taiwán”, agregó la fuente.
A fines de enero, Pekín anunció el retiro de nueve generales, al menos dos de ellos de primer rango, en lo que el experto en asuntos chinos, Neil Thomas, del Instituto Asia Society, calificó como “una de las mayores purgas del liderazgo militar de China en la historia de la República Popular”. Ese movimiento podría ser la antesala del inicio de la última etapa de preparativos para lanzarse sobre Taiwán.
En un extenso análisis en la revista europea Le Grand Continent este fin de semana, el politólogo alemán Andreas Fulda citó fuentes de inteligencia de Estados Unidos que aseguran que Xi ordenó a los militares “estar en capacidad de invadir Taiwán a partir de 2027”. “No se trata –agregó Fulda– de una fecha fija para la invasión, sino de las capacidades que los militares deben desarrollar con ese horizonte temporal”. Tras el retiro de generales de tan alto rango como Zhang Youxia, vicepresidente de la poderosa Comisión Militar, explicó Fulda, “Xi puede contar ahora con una cúpula castrense condicionada a ejecutar sus órdenes sin cuestionarlas”.
A fines de enero, Pekín anunció el retiro de nueve generales, al menos dos de ellos de primer rango. Foto:@Vantagemonitor/X
Tanto en el Pentágono como en centros de pensamiento especializados en asuntos geopolíticos y militares, los analistas barajan hipótesis sobre cómo y cuándo podría ocurrir el ataque.
Dos opciones están sobre la mesa: una invasión en forma, que iniciaría con bombardeos masivos y un desembarco en las playas taiwanesas, o un férreo bloqueo naval, acompañado de bombardeos quirúrgicos contra infraestructura vital, para obligar al gobierno de la isla a negociar su anexión a China. En ninguno de los análisis aparece la posibilidad de una victoria relámpago del atacante, lo que traduce tanto la desafiante geografía montañosa de la isla como el armamento de Taiwán y la resistencia de la población.
LEA TAMBIÉN

En cualquier caso, los costos para la economía mundial serían gigantescos, entre el 5 % y el 10 % del PIB mundial en el primer año. Taiwán produce casi la mitad de los semiconductores utilizados en el planeta, y por el estrecho que separa a la isla de la costa china transita el 22 % del tráfico comercial marítimo del mundo. Según el tipo de operación que Pekín escoja, los expertos coinciden en que resultaría inevitable la intervención militar de Estados Unidos y de sus aliados occidentales, así como de Japón y Filipinas, lo que elevaría todos los riesgos y costos, tanto económicos como en vidas humanas.
Maniobras militares ‘con miras a la reunificación forzada’ de Taiwán
Para dejar en claro que su propósito de recuperar Taiwán no se va a quedar en meras palabras, Xi ha ordenado, en los años recientes, maniobras cada vez más agresivas tanto a nivel naval como aéreo en las aguas y los cielos del estrecho y del mar de China en su conjunto.
Ejercicios militares de China alrededor de Taiwán. Foto:AFP
Desde mediados de 2024, sus aviones de combate violan periódicamente el espacio aéreo de la isla, según ha denunciado el Gobierno taiwanés. Durante el segundo fin de semana de marzo, 26 aeronaves militares chinas pasaron la línea media del estrecho, en actitud amenazante y provocadora.
Estas acciones aéreas van acompañadas de intensa actividad naval. Se trata de maniobras coordinadas entre la marina y la aviación, e incluso barcos pesqueros, muchos de ellos dotados de equipo militar. Hace más de un año, en febrero de 2025, el almirante Samuel Paparo, comandante en jefe para el área Indo-Pacífica de la flota de Estados Unidos, declaró que la amplitud y la calidad de estas operaciones –que muchas veces incluyen lanzamiento de misiles– no mostraban ya un entrenamiento, sino “maniobras de repetición con miras a la reunificación forzada” de la isla.
El Pentágono sigue con preocupación esos movimientos. A inicios de este año, el vocero del Departamento de Estado, Tommy Pigott, sostuvo que “las actividades militares y la retórica de China hacia Taiwán y otros países de la región aumentan las tensiones de forma innecesaria”, antes de instar “a Pekín a que actúe con moderación, cese su presión militar contra Taiwán y, en cambio, entable un diálogo constructivo”.
LEA TAMBIÉN

Washington y Pekín han estado enfrentados, de hecho, pero de manera indirecta, en varias regiones conflictivas del planeta desde la década pasada. Lo mismo en el Sahel (centro-oeste de África) que en el mar Rojo, donde los hutíes cuentan con apoyo de Irán, pero también con armas y tecnología militar rusa y china.
Ejercicios militares de China alrededor de Taiwán. Foto:AFP
El experto alemán Fulda asegura que, según fuentes del Departamento de Estado en Washington, “el apoyo informático de la compañía pública china Chang Guang Satellite Tech. Corp. brinda inteligencia geoespacial a los hutíes”, quienes atacan buques que navegan por el mar Rojo.
En cuanto a Irán, hay informes de inteligencia en Washington que apuntan a que Pekín ha vendido armas al régimen de los ayatolas, incluidos misiles de hombro, y que brinda otros apoyos tecnológicos y venta de material crítico de uso tanto civil como militar. Pekín y Teherán firmaron en 2020 un acuerdo de cooperación de gran alcance: el grueso del petróleo iraní es vendido a China, y a su vez, empresas chinas se preparan para invertir más de 400 millones de dólares en el sector petroquímico de Irán.
Pero las tensiones sino-estadounidenses también se sienten en cercanías de Taiwán, con la larga cadena de incidentes entre buques de China y de Filipinas, gran aliado de Washington en la zona. Estados Unidos ha intensificado sus operaciones conjuntas en el área, con fuerzas aeronavales de Australia y el Reino Unido, y también con Japón.
En mayo del año pasado, en un discurso en Singapur, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, sostuvo que su país “se siente orgulloso de estar de regreso en la región indopacífica, y estamos acá para quedarnos…”, algo que resonó, y muy mal, en los oídos de los dirigentes chinos.
LEA TAMBIÉN

El costo de una guerra entre China y Taiwán
“Xi puede sentirse animado a avanzar hacia una operación militar de gran envergadura, debido a lo que Donald Trump ha hecho en Venezuela e Irán, que legitima el uso de la fuerza, y a los crecientes roces entre el presidente estadounidense y los líderes europeos, que debilitan la unidad de las potencias occidentales”, le explicó a EL TIEMPO la fuente diplomática en París.
Taiwán produce casi la mitad de los semiconductores utilizados en el planeta. Foto:Getty Images
Tanto en caso de un férreo bloqueo naval a Taiwán como en caso de invasión, el conflicto armado se extendería por varios meses, quizás años, con un enorme costo en vidas humanas y equipo militar para los directamente involucrados, que podrían ser China y Taiwán, pero también, si todo se escala, Estados Unidos, Filipinas, Japón, Reino Unido y Australia, entre otros posibles intervinientes. En cuanto a la factura económica de una crisis de esa envergadura, la pagaría el planeta entero.
Una simulación realizada hace pocas semanas por la agencia de noticias Bloomberg apunta a efectos catastróficos para Taiwán, China y otros países de la región, pero también para el resto del planeta.
En cuanto a la región Asia-Pacífico, el bloqueo del tráfico marítimo en el estrecho de Taiwán y las zonas adyacentes haría caer el riquísimo comercio entre la isla, China, Japón, Corea del Sur y los países de la Asean (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) en un 80 %, lo que derrumbaría sus economías.
Para Bloomberg, un bloqueo aeronaval a la isla, que produce el 46 % de los semiconductores del mundo, se saldaría con una caída de 5 % del PIB mundial, pero una guerra de invasión alcanzaría un derrumbe del PIB planetario del 10,2 % en el primer año de conflicto.
La caída del PIB país por país sería así: Taiwán 40 %, Corea del Sur 23 %, China 16,7 %, Japón 13,4 %, México 13 %, la Unión Europea 9,8 %, Rusia 7,9 %, Estados Unidos 6,8 % y Brasil 6 %. Nadie se salvaría.
Los efectos negativos de una guerra en esta zona del planeta afectarían al mundo entero. Foto:iStock
Semejante desastre sería muy superior al causado por el covid-19, que hizo caer la economía mundial un 6 %. Y ahí radica la esperanza de algunos analistas, que consideran que Pekín y los demás involucrados son conscientes de ello, y quizás por eso mismo deberían hacer hasta lo imposible por evitarlo. Pero si los líderes mundiales siempre actuasen con semejante sensatez, casi todas las guerras habrían sido detenidas a tiempo.
LEA TAMBIÉN

Mientras avanzan los preparativos de ataque en China y los de defensa en Taiwán, el reloj sigue su cuenta regresiva.
Mauricio Vargas – Analista sénior- EL TIEMPO
















Deja una respuesta