Al cumplirse un mes del accidente aéreo del Hércules C-130, registrado en Puerto Leguízamo, Putumayo, que dejó 69 uniformados fallecidos y 54 heridos, la investigación preliminar del siniestro concluyó que se trató de una falla humana.
Una fuente oficial le dijo a EL TIEMPO que la tripulación habría incurrido en un error al calcular el peso de la aeronave y la longitud de la pista, que contaba con apenas 1.200 metros, una distancia reducida para la operación.
A esto se habría sumado la urgencia de despegar de la zona ante la posibilidad de que se cerrara la ventana climática, circunstancia que habría influido en la decisión de salir bajo esas condiciones previo al accidente que dejó 69 uniformados fallecidos y 54 heridos.
Esa información desmiente al presidente Gustavo Petro quien aseguró que el avión estaba obsoleto. Colombia cuenta actualmente con siete aeronaves C-130 —de las cuales dos están en proceso de retiro por los altos costos de mantenimiento—, y reveló que, en el caso del 1016, que llevaba seis años de operación, se le habían realizado mantenimientos mayores y menores, por lo que contaba con su certificación de vuelo vigente.
En la actualidad, 70 países operan más de 1.200 aviones C-130 en servicio. Se espera que en las próximas horas se entregue más información.
Avión Hércules de la FAC estrellado en Putumayo. Foto:EL TIEMPO, juanfotosadn
Mientras tanto, el inspector coronel Luis Fernando Giraldo Escobar, director de Seguridad Operacional de la Inspección de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, entregó nuevos detalles del informe preliminar sobre el accidente del avión Hércules ocurrido en Puerto Leguízamo, en el que explicó que la aeronave impactó con varios árboles apenas cuatro segundos después de iniciar la maniobra de despegue.
Durante una rueda de prensa, el oficial indicó que la reconstrucción técnica permite establecer una secuencia inicial del siniestro. “Cuatro segundos después, el motor número 3 impacta el árbol número 1. Posteriormente, el motor número 1 y el motor número 2 impactan el árbol número 2 y el árbol número 3”, señaló.
Según explicó, ese contacto habría generado afectaciones inmediatas en el sistema de propulsión. “Lo más probable es que el impacto con estos árboles haya ocasionado el apagado o la pérdida de potencia significativa en los motores número 1 y número 2”, afirmó.
No obstante, aclaró que aún no existe una conclusión definitiva sobre la razón por la cual la aeronave terminó golpeando esos obstáculos durante el ascenso inicial. “Establecer por qué la aeronave golpeó con estos árboles sería preliminar e irresponsable con las familias”, manifestó.
Frente a cuestionamientos sobre posibles fallas previas, Giraldo Escobar aseguró que el avión contaba con autorización plena para volar el día del accidente. “La aeronave para ir al vuelo tenía una aeronavegabilidad al 100 %, es decir, no tenía ninguna notación de mantenimiento que impidiera o impusiera restricciones a la operación de la misma”, sostuvo.
Accidente del avión C-130H Hércules de la Fuerza Aérea Foto:EFE
También precisó que la pérdida de potencia reportada en dos motores no obedeció a daños previos, sino a la colisión ocurrida tras el despegue. “La falla o la pérdida de potencia de los motores número uno y número dos fue consecuencia del golpe de dichos motores con los árboles, no porque tuvieran previamente algún tipo de falla o novedad en mantenimiento”.
Más adelante reiteró que el certificado técnico del avión seguía vigente al momento del vuelo. “No tenía ninguna, absolutamente ninguna, anotación de mantenimiento o trabajo pendiente que pusiera limitaciones, restricciones o que comprometiera el cumplimiento de su misión”, agregó.
Peso de despegue estaba dentro de los márgenes
El oficial también respondió preguntas relacionadas con el peso de la aeronave y las condiciones operacionales de la pista en Puerto Leguízamo. Indicó que la tripulación realizó el briefing previo y definió una carga estimada para el despegue.
“La tripulación estableció que su peso de despegue iba a ser de 133 mil libras”, explicó. Esa cifra, dijo, fue contrastada posteriormente con entrevistas a sobrevivientes, tripulantes y con el registro de voz de cabina.
Giraldo detalló que el límite máximo varía según altura, longitud de pista, temperatura y viento. “Esta aeronave puede despegar máximo con 155 mil libras en una pista ideal a nivel del mar. En Puerto Leguízamo, con esa condición de pista y esas condiciones, máximo 139 mil, y ese despegue lo estaban haciendo con 133 mil libras”.
Accidente del avión C-130H Hércules de la Fuerza Aérea Foto:EFE
Añadió que las cartas de rendimiento del fabricante Lockheed Martin fueron tenidas en cuenta dentro de la evaluación técnica. “Esas cartas de rendimiento son bastante precisas y establecen unas condiciones máximas de despegue y de centro de gravedad basado en muchas condiciones”.
Investigación revisa actuación de la tripulación
Consultado por la reacción de los pilotos durante la emergencia, el director de Seguridad Operacional indicó que ese punto hace parte del análisis reservado del expediente técnico.
“La acción del piloto ya hace parte del análisis de la investigación. Sabemos que los pilotos de la Fuerza Aeroespacial están excelentemente entrenados, toman decisiones de acuerdo al entrenamiento y a lo que la fuerza espera de ellos”, expresó.
Sobre por qué otras aeronaves habrían operado en esa pista sin incidentes similares, el oficial sostuvo que la cercanía y dimensiones de los árboles pueden generar efectos distintos según el tipo de avión.
“El tamaño de los árboles y la distancia de los mismos a la pista afecta de forma diferente a varios tipos de aeronaves”, puntualizó.
Jesús Blanquicet
Subeditor Justicia
















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