Detrás de los ataques registrados en el suroccidente, las autoridades ubican a Iván Jacobo Idrobo Arredondo, alias Marlon, de las disidencias de ‘Iván Mordisco’, como uno de los principales articuladores. La recompensa por información que conduzca a su captura alcanza los 5.000 millones de pesos.
Los hechos más recientes dejan un saldo de 19 muertos. 18 eran civiles y uno, integrante del grupo armado que conducía una buseta cargada con explosivos que detonó en la vereda La Cabaña, en Padilla. La explosión también dejó 47 heridos. De ese total, 38 corresponden al atentado en el túnel de Cajibío, entre ellos cinco menores de edad.
En medio de la reacción oficial, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reportó la neutralización de cinco atentados adicionales durante las últimas horas y confirmó dos capturas en el sector de Piedra Sentada, una de ellas con un herido.
Ataque terrorista en Cajibío dejó 13 asesinados. Foto:AFP
“Sobre el responsable, el señalamiento apunta a alias Marlon. Una persona que tiene problemas mentales, es un demente, es una persona que se salió de cualquier juicio razonable”, dijo el ministro al referirse a su perfil dentro de la estructura armada.
Junto a él, las autoridades mencionan a alias ‘Farley’, con injerencia en el cañón del Micay; a alias ‘David O ‘Mi pez’, que delinque en el norte del Cauca; y a alias ‘Jairo Ramírez’, a quien vinculan con el ataque en Cajibío. Por cada uno de ellos se ofrecen recompensas de hasta 1.000 millones de pesos.
La trayectoria de ‘Marlon’ dentro de la organización armada supera los 15 años. Ingresó como guerrillero y con el tiempo asumió responsabilidades de mando. “Fue cabecilla de comisión armada de la Columna Móvil Jaime Martínez, cabecilla de la estructura ‘Franco Benavides’ y ha realizado cursos de militantes, combatiente, explosivista, manejo de armas y de trabajo de masas (pseudopolítico)”, se lee en un documento conocido por este diario.
Lideresa del Cauca, Patricia Mosquera, fue una de las víctimas del ataque de disidencias en Cajibío Foto:EL TIEMPO/ X @RenovacionCo
Desde esa posición, se le atribuye la coordinación de una secuencia de ataques en Cauca y Valle del Cauca. Sumado al más reciente se encuentra el registrado a mediados de diciembre pasado en la toma guerrillera de Buenos Aires, un hecho que dejó ocho policías heridos, varias viviendas destruidas y a la población civil en medio del miedo y el confinamiento.
Entre agosto y septiembre de 2023, el grupo bajo su mando ejecutó al menos una docena de acciones que dejaron policías y soldados muertos, civiles heridos y material de guerra hurtado.
El 12 de agosto de 2024, una emboscada en la vía Morales-Suárez terminó con tres policías asesinados y otro herido. Los atacantes se llevaron armamento oficial. Un día después, un carro bomba explotó en el corregimiento de Timba, en Buenos Aires, y dejó otro uniformado muerto.
Atentado contra la Tercera Brigada de Cali, el 24 de abril de 2026. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
La seguidilla continuó el 24 de agosto con el lanzamiento de explosivos contra tropas en Santander de Quilichao, donde cuatro soldados resultaron heridos. El 29, un suboficial murió en Dagua, Valle del Cauca, durante un hostigamiento. En los días siguientes se reportaron combates y ataques con artefactos explosivos en veredas de Jamundí, Suárez y otros municipios.
El 12 de septiembre de 2024, una emboscada contra dos vehículos militares en Suárez dejó siete soldados heridos y la pérdida de un fusil. Al día siguiente se registraron tres ataques simultáneos en Mondomo, Carmelo y Los Pinos, con dos civiles heridos y nuevos enfrentamientos con el Ejército.
Fotografía aérea del lugar y una buseta involucrada en el atentado. Foto:Redes sociales.
Antes de su paso por las disidencias, ‘Marlon’ integró las antiguas Farc en el Frente Hernando González Acosta del Bloque Jacobo Arenas. Fue condenado a 14 años de prisión por rebelión, concierto para delinquir y fabricación y tráfico de armas y munición. Tras la firma del acuerdo de paz, volvió a la ilegalidad en 2019 al reincorporarse a estructuras que hoy siguen operando en esta región.
En medio de los ataques recientes, desde el Gobierno se insistió en que “estamos casi seguros que alguien observó cuando esos criminales colocaron esos explosivos en el área del túnel en Cajibío y guardaron silencio”. Según esa misma versión, esa omisión derivó en la muerte de 13 personas y dejó 38 heridos, incluidos cinco menores.
Redacción Justicia
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