El intento por revocar el mandato del alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, terminó sin siquiera superar la primera barrera legal. El comité promotor no alcanzó a radicar las firmas ante la Registraduría Nacional del Estado Civil dentro del plazo establecido, que vencía el viernes 24 de abril.
Aunque durante varios meses se habló de una supuesta recolección masiva de apoyos ciudadanos, la iniciativa no se materializó en la entrega formal de los formularios exigidos por la ley. Fuentes consultadas señalaron que el comité llegó tarde a la entidad electoral, lo que impidió cualquier trámite. Incluso, persisten dudas sobre el número real de firmas recolectadas, ya que no se radicó documentación oficial.
El proceso había sido impulsado principalmente por el concejal del Pacto Histórico Jairo Avellaneda, quien aseguró en su momento contar con el respaldo de más de 500.000 ciudadanos tras varios meses de recolección en distintas localidades. Sin embargo, con el paso del tiempo el impulso inicial se fue diluyendo.
Versiones cercanas al proceso indican que el respaldo político fue disminuyendo hasta dejar prácticamente solo al promotor de la iniciativa. Otros cabildantes que en algún momento mostraron interés no continuaron en el proceso, lo que debilitó la estructura organizativa. De hecho, hace cerca de un mes se estimaba que el comité apenas contaba con unas 35.000 firmas, una cifra lejana a la requerida.
La propuesta de revocatoria buscaba canalizar el descontento ciudadano frente a problemáticas de la ciudad como la inseguridad, las dificultades en el sistema de recolección de basuras, los cuestionamientos a obras de infraestructura y la movilidad. Entre los argumentos de los promotores estaban el aumento de delitos de alto impacto, las críticas por intervenciones viales y la percepción negativa frente a la gestión distrital.
Pese a que mediciones como las de Bogotá Cómo Vamos han señalado altos niveles de percepción de inseguridad en la ciudad, ese malestar no logró traducirse en una movilización suficiente para cumplir con los requisitos legales del mecanismo de participación.
Sede principal de la Registraduría en Bogotá. Foto:Jesús Blanquicet/El Tiempo
El hundimiento del proceso no solo cierra este intento, sino que también deja prácticamente sin margen una nueva iniciativa. La normativa establece que las revocatorias solo pueden adelantarse después del primer año de mandato y siempre que no falte menos de un año para terminar el periodo. En el caso de Galán, cuyo mandato se extiende hasta el 31 de diciembre de 2027, los tiempos técnicos hacen inviable iniciar nuevamente todo el procedimiento.
Así, el alcalde continuará su administración sin enfrentar un proceso de revocatoria en las urnas, al menos dentro de los plazos que permite la ley electoral vigente.
REDACCIÓN BOGOTÁ
Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
















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