El atractivo que ha adquirido Medellín en los últimos años ha traído consecuencias diversas para la ciudad, particularmente el sector empresarial de la ciudad y el ámbito de los negocios se han visto favorecidos por la llegada de poderosos personajes que terminan invirtiendo y estableciéndose en la capital antioqueña.
Transversal a la llegada de estos personajes inversores, Medellín sigue concentrando una de las escenas criminales más grandes del país, por lo cual, el componente de la seguridad y particularmente los servicios privados han aumentado exponencialmente su demanda en el último lustro.
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Medellín Foto:istock
Esta oportunidad de negocio también ha sido aprovechada por los grupos delincuenciales organizados (GDO) tradicionales de la ciudad, quienes han logrado infiltrar la oferta de servicios de seguridad privada, conservando control sobre la movilización de la ciudad y adquiriendo influencia en las esferas empresariales relevantes de Medellín.
Particularmente, a comienzos de 2026, la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá adelantó una serie de operativos en los que fueron capturados integrantes de estructuras criminales de la ciudad que, precisamente, estaban prestando servicios de seguridad a grupos delincuenciales transnacionales. Estos servicios incluían logística, movilidad y esquemas de escoltas.
Tras el operativo, el alcalde Federico Gutiérrez confirmó esta dinámica criminal que se ha asentado en la ciudad: “Los cuidan estructuras criminales de Medellín, lo que constituye en muchos casos otra renta criminal que tienen estas estructuras de acá para ofrecer servicios de guardaespaldas y de cuidado a mafiosos de otras partes del mundo, que sepan que estas investigaciones van a llegar a quienes les prestaban la vigilancia y seguridad”.
Particularmente, destacaron dos capturas: la primera se produjo a finales de enero pasado. Las autoridades detuvieron a Jean Carlo Valderrama, alias Balín, requerido por autoridades judiciales de la República de Panamá por delitos contra la seguridad colectiva, en la modalidad de asociación ilícita, conocida como pandillerismo. ‘Balín’ es señalado de ser uno de los cabecillas de la estructura ‘Los SAM 23’, también conocida como ‘Jordan 23’,
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Captura de alias Balín y sus ‘escoltas’ contratados. Foto:Suministrada.
Junto a ‘Bailin’ fue capturado alias Pirri, quien fue identificado como miembro de su esquema e integrante de un grupo delincuencial organizado de Medellín.
También figuró el caso de Roberto Nastasi, un italiano que viajaba constantemente a Medellín por su papel como articulador de una importante operación de tráfico de estupefacientes. Nastasi tenía orden de captura en Italia y es señalado de ser miembro de la ‘Ndrangheta’, una de las mafias más peligrosas, no solo de Calabria, ciudad del suroeste de italiano, sino del mundo.
Nastasi fue capturado junto a otro integrante de una estructura criminal de la capital de Antioquia que le prestaba servicios de seguridad cuando venía a Medellín.
“Estos ciudadanos extranjeros, de otros países que vienen a Medellín y que tienen alianzas con esas estructuras para delinquir alrededor del narcotráfico, del tráfico de armas y de redes de trata de personas. Piden siempre el apoyo en términos logísticos y de seguridad”, señaló el alcalde Gutiérrez tras las capturas de los dos extranjeros y los miembros de sus esquemas de seguridad clandestinos.
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Captura de Roberto Nastasi. Foto:Suministrada.
Según un informe de la Corporación para la Paz y el Desarrollo Social (Corpades) organizaciones, tanto legalmente constituidas como apéndices de los grupos delincuenciales organizados de la ciudad, ofrecen estos servicios de protección a capos internacionales por sumas que pueden llegar hasta los 30 millones de pesos semanales.
De acuerdo con el informe de la Corporación, estos servicios de seguridad pueden costar entre 700.000 pesos y 2 millones de pesos diarios. Las cifras varían según los perfiles y necesidades de cada cliente. Yendo a periodos más largos de tiempo, según Corpades, una semana de seguridad para estos individuos puede costar entre 8 y 10 millones de pesos.
Adicionalmente, estas ‘empresas’ clandestinas de seguridad también ofrecen servicios premium. De acuerdo a la información recopilada por la corporación, hay servicios con esquemas dotados de camionetas blindadas, grupos numerosos de escoltas y logística completa. Son estos servicios los que costarían aproximadamente 30 millones de pesos semanales.
Para comprender la magnitud de esta dinámica criminal, hay un caso clave que se reveló hace tan solo unos meses tras la captura de Nicolás Maduro Moros.
En el escrito de acusación construido por el Departamento de Estado de los Estados Unidos en contra de Nicolás Maduro Moros, se revela que su hijo, Nicolás Maduro Guerra, identificado con los alias de ‘El Príncipe’ y ‘Nicolasito’, viajó a Medellín en 2020 y tuvo una reunión secreta con representantes de las disidencias de las Farc.
Según se lee en el documento, durante esta reunión, que tuvo lugar en 2020, Maduro Guerra y los disidentes negociaron los términos para una masiva operación de tráfico de drogas y armas desde Colombia hacia los Estados Unidos.
Fuentes enteradas le indicaron a este medio que en Migración Colombia no existe registro oficial del ingreso de Maduro Guerra a la ciudad en 2020, por lo cual, el hijo del dictador venezolano debe haber ingresado a la capital de Antioquia vía terrestre, un medio mucho más flexible y que escasamente deja registro. Además, explicaron que por el funcionamiento de los grupos delincuenciales organizados de Medellín (GDO), esta reunión debió haberse dado bajo la gestión de alguna de estas estructuras.
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Fragmento del Indictment contra Maduro y su clan en el que se menciona la reunión en Medellín. Foto:EL TIEMPO.
Lo anterior, según lo señalaron, respondería precisamente al control minucioso que se tiene sobre el negocio del tráfico de drogas hacia y desde Medellín, especialmente por parte de las estructuras que históricamente han hecho parte de ‘La Oficina’.
De hecho, fuentes de agencias de inteligencia norteamericanas le aseguraron a este medio que la reunión entre ‘Nicolasito’ y los disidentes habría tenido lugar en una lujosa propiedad ubicada sobre la avenida Las Palmas, en límites de los municipios de Medellín y Envigado.
Puntualmente, en entrevista con EL TIEMPO, Andrés Felipe Tobón, concejal de Medellín y exsecretario de Seguridad de la ciudad, apuntó a que José Leonardo Muñoz Martínez, alias Douglas, máximo cabecilla histórico de ‘La Terraza’, habría sido clave en la estadía de Maduro en la capital de Antioquia.
Según Tobón, el poder y las conexiones de ‘Douglas’ destacarían como factores fundamentales para generar garantías en torno a la reunión, no solo en cuanto al traslado de los involucrados, sino en materia de seguridad y para interrumpir cualquier tipo de confrontación que los implicara, por ejemplo, con el ‘clan del Golfo y el bloque de guerra urbano del Eln, organizaciones beligerantes con incidencia en la capital de Antioquia y con nexos con ‘La Terraza’.
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Nicolás Maduro Guerra. Foto:Cortesía
“Es imposible que no haya sido a través de un grupo delincuencial organizado que algo semejante pudiera pasar en la ciudad de Medellín”, sentenció Tobón Villada.
Adicionalmente, en entrevista con EL TIEMPO, una alta fuente judicial le confirmó a este medio que las autoridades de la región tienen bajo su radar esta dinámica criminal. El investigador precisó que la intervención por parte de la fuerza pública es reviste alta complejidad porque en muchos casos, los servicios prestados se realizan bajo regímenes legales. En otros casos, añadió, los miembros de los esquemas de seguridad portan armas legales, por lo que las capturas en flagrancia por porte, fabricación o tráfico de armas de fuego se desestiman in situ.
NICOLÁS TAMAYO ESCALANTE
Periodista de Nación, en Medellín.
















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