A ‘El ruiseñor y la rosa’, de William Shakespeare, pero en versión teatral e infantil, le debemos el amor que siente Juan Fernando Fonseca por montarse a los escenarios. A esa obra de 1888 también le debemos el don que tiene Fonseca de poner a cantar a todo pulmón a la gente o unir a esa parejita que, desde hace rato, se tiene ganas, pero que no ha sido capaz de poner el amor en palabras, para bailar ‘Eres mi sueño’.
Solo tenía 5 años cuando, en vez de ser el árbol #3, los profesores de una academia de música a la que perteneció le asignaron un papel importante en el drama. Ahora tiene 46 años y espera llenar el Estadio Nemesio Camacho El Campín el próximo 24 de octubre, con esos himnos que han acompañado a los colombianos enamorados y con su nuevo álbum: Antes que el tiempo se vaya, lanzado el pasado 24 de abril.
Fonseca durante su Tropical Tour, en Bogotá, el viernes 4 de abril de 2025 Foto:Camilo Baez
Lo que se gestó en esos 40 años, desde que estuvo sobre las tablas hasta ahora que espera llenar uno de los venues más importantes de Colombia, fue su primera canción, que escribió a los 12 años. Se llamaba ‘La televisión’ y trataba de lo que veía en el noticiero por la época en la que todo giraba en torno a Pablo Escobar. Esa composición, con letra profunda pero una escritura muy sencilla, es uno de los momentos que Fonseca más agradece que hayan pasado en su vida musical.
Unos años más tarde, pasó a crear su banda con un estilo muy distante al Fonseca que compuso ‘Vine a buscarte’, ‘Te mando flores’ y ‘Por pura curiosidad’. La agrupación se llamaba Nash y Juan Fernando se autoproclamó como el baterista, bajo el nombre artístico de ‘Ash Tafur’. Alcanzó a tocar varias veces en el colegio y unas cinco veces en otros pequeños escenarios. Aquí, el amor por el escenario se terminó de engendrar.
“Específicamente, hubo un concierto con Nash que se hizo en el Teatro Los Ladrillos de Chía, ahora debe tener otro nombre. Es una belleza de teatrico, además es realmente muy especial y tiene una mística muy particular. Desde ahí, el sentimiento ha sido el mismo. Me acuerdo que para ese concierto estuve muy empeliculado durante varios meses, cuadrando todo para que ese concierto saliera perfecto, dándole toda la importancia del mundo. Es que estar en un escenario es como viajar a otra dimensión. Me siento cómodo. Por eso, para mí, la obsesión por la música es algo que nunca ha cambiado, al igual que mi compromiso, y me atrevo a decir que eso es lo que me ha dado la fuerza para materializar mis sueños y hoy en día anunciar mi primer Campín”, explica Fonseca.
Durante toda su carrera ha cosechado 8 Latin Grammy. Foto:OMAR CRUZ
Después de la batería empezó a cantar y se dio cuenta de que lo tropical era lo suyo. En ese entonces jugaba con su banda de rock y en la orquesta de la escuela, en donde tocaban montunos y vallenatos. Aunque puede ser difícil de creer, el gustico por la cumbia, el vallenato, el merengue, la salsa y el bolero no pudo aparecer en una ciudad diferente de Bogotá, la capital de los pies izquierdos, los pisotones en la pista de baile y caderas rígidas.
“Mi estilo actual se lo debo a haber nacido en una ciudad como Bogotá, a donde siempre llega información de tantos lugares. El rock, sin duda, tiene una influencia muy grande en mí. Pero, en su momento, la música tropical colombiana, del Caribe, fue un reto. Me tocó sobrepasar mis taras mentales. ‘¿Cómo voy a incluir un acordeón dentro de mi música siendo rolo?’, pensaba. De esos miedos absurdos pasé a entender que la música está ahí para jugar, para fusionarla, para explorarla”, contó el cantante a EL TIEMPO.
Juan Fernando acaba de lanzar su nuevo álbum, que se viene cargado de muchas colaboraciones: con Rawayana, Rubén Blades y Manuel Medrano. Se trata de ‘Antes que el tiempo se vaya’, mismo título que bautiza una de las colaboraciones más potentes del disco.
Fonseca es el mayor de cinco hermanos. Foto:Camilo Báez
El motor de esta nueva faceta de Fonseca, que se enfoca en su casa, Bogotá, es la gratitud, un tema que se ha vuelto recurrente desde hace ya muchos años en los ritmos y los tambores de Fonseca.
Esto es lo que cuenta el cantante sobre el proceso de composición de Antes que el tiempo se vaya, álbum que espera compartir con su ciudad el próximo 24 de octubre en su primer Campín.
¿Qué le ha hecho sentir que el tiempo se está yendo?
Los años lo vuelven a uno más consciente y más reflexivo. El paso del tiempo es lo que nos hace darle cada vez más valor a las cosas. Hay varias canciones dentro del disco que apuntan hacia esa idea, y por eso decidí que ese fuera el nombre. Desde la canción que lanzamos en diciembre, Celebrar, que habla de atesorar momentos, de compartir con amigos y con la familia, hasta esta otra que nació después, Antes que el tiempo se vaya, todo conecta con esa reflexión.
Había hecho álbumes cuyo título era una sola palabra, pero por primera vez en mi vida me salgo de ese esquema. Sentí que esta vez tenía que ser una frase, una que me representara y que dejara una reflexión a quien la lea. Es una frase que nos toca a todos de alguna manera, porque el tiempo se está yendo a cada segundo. Y si uno no está presente, se pierde. Por eso la misma canción dice que apaguemos las pantallas.
Esa canción que le da el título al álbum es la que compone junto a Juanes…
Juanes siempre ha sido motivación e influencia, desde los tiempos de Ekhymosis. Hoy en día es uno de mis grandes amigos de la vida, alguien que me dio la música. Compartimos mucha música y ya habíamos hecho colaboraciones dentro del mundo pop, incluso baladas. Por ejemplo, trabajamos juntos en una canción de Juanes en su álbum Mis planes son amarte. Pero nunca habíamos hecho algo en un sonido tropical.
Cuando hicimos Antes que el tiempo se vaya, que es un merengue pero que también tiene acordeón, pensé que sería increíble que incluyera su guitarra roquera, esa guitarra “guasca” suya.
Fonseca Foto:Omar Cruz
Y también participa Rubén Blades, ¿compuso la canción junto a él?
Fue demasiado especial. He sido seguidor de la salsa desde siempre. La música de Rubén Blades la he recorrido a lo largo de los años, y que haga parte de un álbum mío es increíble. Además es una canción que escribimos nosotros con Navales —que también es colombiano—, Andy Clay y Yoel Henríquez.
Llevo bastante tiempo viviendo fuera de Colombia, y cada vez que aterrizo en Bogotá siento como si nunca me hubiera ido. Cada vez que recorro sus calles, tengo esa sensación. Pensé en Rubén porque si alguien ha llevado ese mensaje de migración de una manera auténtica, es Rubén Blades. Y que se haya emocionado por escribirla, grabarla, fue increíble. Todo sucedió muy rápido: aceptó la invitación inmediatamente, se metió al estudio, grabó, hizo algunos cambios, sugirió cosas, escribió.
En esa canción dice explícitamente: De dónde vengo, nunca me iré. Pero, vive en Miami, ¿cómo fue mudarse de Bogotá?
Fue muy particular. Yo iba a una gira en Estados Unidos y empecé a quedarme: primero unos días más, luego otros, y así fui alargando la estadía. El hecho de no vivir en Colombia —aunque voy constantemente— implica estar lejos de mi gente, de mi familia, de mis padres, de mis hermanos, de mis amigos. Y eso hace que uno los valore más.
Irme a buscar nuevos horizontes fue una alegría y haber dado ese paso me ha abierto muchas puertas. Pero, por otro lado, también es tiempo que no estoy allá. Entonces vivo en ese cruce de sentimientos. Este álbum me representa muchísimo en lo que soy hoy en día, porque ahí están mis enredos, mis miedos, mis amores, mis motivaciones, mis inseguridades. Está todo. En cada canción hay algo distinto.
Es su álbum número 11, ¿para componer revisa el archivo e intenta no repetir mensajes, melodías?
Uno siempre va a revisitar temas y sentimientos a lo largo de la carrera. La diferencia está en el momento de la vida en el que uno se encuentra. Y este es mi momento: uno en el que estoy en una reflexión más profunda sobre el tiempo, la gratitud, el valor de las cosas, la importancia de coleccionar recuerdos, de generar encuentros y de propiciar situaciones.
Me encanta mirar hacia atrás y ver los títulos de los álbumes que he lanzado, porque puedo reconocer cómo cada uno representa el personaje que era yo en ese momento. Y cómo el siguiente no solo refleja esa etapa, sino que también acumula las vivencias y las historias que vienen con el tiempo. Soy cada uno de esos álbumes. Por ejemplo, la gratitud se ha vuelto un mensaje muy importante dentro de mi música. Gratitud por la tierra, el amor, la familia, por todo. Voy a seguir revisitando esos espacios y esos momentos, pero cada etapa de la vida hace que lo haga de una manera distinta.
Fonseca Foto:Omar Cruz
El álbum plantea formas lindas de ver la vida, casi de una forma espiritual. ¿Es fortuito?
No, cero accidente. Esa espiritualidad está muy conectada con la intuición. Cuando uno cierra los ojos y piensa en lo que realmente es —y lo digo también desde lo que soy cuando estoy con una guitarra, cuando estoy escribiendo una canción—, aparece una melodía que viene de un lugar muy profundo. Desde ahí transmito lo que estoy pensando, viviendo y sintiendo. Espero que siga siendo así, que cada vez haya menos filtros entre ese sentimiento profundo, completamente espiritual, y lo que logro materializar en canciones. Al final del día, esa es mi manera de aportar y de servir.
María Jimena Delgado Díaz
Periodista Cultural
@Mariajimena_Delgadod
















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