La economía de Estados Unidos creció menos de lo esperado en el primer trimestre por una desaceleración del gasto de los consumidores, al tiempo que la inflación repuntó con fuerza debido a los efectos de la guerra en Medio Oriente, según datos oficiales divulgados el jueves.
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Incluso cuando la mayor economía del mundo parece mostrar resiliencia, los analistas advierten sobre su dependencia del auge de inversiones en IA, y los consumidores empiezan a mostrar signos de cansancio, algo que podría empeorar a medida que se extienda el impacto de la guerra.
El Producto Interno Bruto (PIB) avanzó 2 por ciento a tasa anualizada en el período enero-marzo, según una estimación del Departamento de Comercio.
Esto fue significativamente superior al 0,5 por ciento del último trimestre de 2025, pero está por debajo del crecimiento de 2,2 por ciento que habían pronosticado los analistas.
Fotografía del estrecho de Ormuz. Foto: EFE
El portavoz de la Casa Blanca, Kush Desai, elogió el nivel de crecimiento y dijo que estaba “impulsado por un sorprendente repunte de la inversión empresarial”. El vocero destacó las políticas del presidente Donald Trump de recortes de impuestos y desregulación.
Pero Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, la describe como “una economía de doble realidad”, en la que las empresas e inversionistas relacionados con la inteligencia artificial prosperan, mientras los hogares de ingresos medios luchan con la inflación.
Se espera que el aumento de los precios sobrecargue a los hogares estadounidenses en un año electoral, en el que el gobierno de Donald Trump enfrenta elecciones de medio mandato.
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Señales de alerta por el freno del consumo y el impacto en los hogares
Un repunte del gasto público y la inversión impulsaron el PIB, pero esto fue “parcialmente contrarrestado por una desaceleración del gasto de los consumidores”, añadió el departamento.
Long calcula que “casi la mitad de las mayores devoluciones de impuestos ya se ha destinado a pagar el aumento del precio de la gasolina para muchas familias”, aunque sigue siendo alentador que haya pocos despidos.
“Pero es una gran señal de alerta que el consumo se haya desacelerado hasta el 1,6 por ciento en el primer trimestre”, advirtió en una nota.
También este jueves, otro informe del Departamento de Comercio mostró que la inflación se disparó en marzo por el aumento del combustible a raíz de la guerra.
Los precios de los combustibles subieron por cuenta de la baja en la producción de petróleo. Foto:AFP
El Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE), indicador de inflación preferido por la Reserva Federal, subió un 3,5 por ciento interanual, un notable aumento frente al 2,8 por ciento del mes anterior.
Excluyendo alimentos y energía, el índice de precios PCE subió un 3,2 por ciento.
Los costos de la energía se han disparado desde que los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero, hicieron que Teherán bloqueara el estratégico estrecho de Ormuz.
Esta vía marítima es una ruta clave para el transporte de petróleo, gas y fertilizantes, lo que ha elevado los precios a nivel mundial.
En las gasolineras estadounidenses, el precio medio del galón de gasolina regular alcanzó los 4,30 dólares, según datos del club automovilístico AAA.
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Crecimiento económico débil con excepción del auge sostenido de la inteligencia artificial
“En términos generales, el crecimiento ya era flojo antes del shock energético, con un impulso subyacente de la economía muy débil, salvo por el continuo auge de la inversión de capital relacionada con la IA”, señaló Oliver Allen, economista senior en Pantheon Macroeconomics.
Aunque hubo un salto en el gasto público que impulsó el crecimiento del PIB, esto se debió “por completo a un fuerte repunte del gasto del gobierno federal tras el ‘shutdown’ del cuarto trimestre”, apuntó.
Allen añadió que el gasto de los consumidores en los primeros tres meses de este año también fue más débil que su ritmo promedio de los últimos cuatro trimestres.
Fotografía de archivo del Capitolio, sede del Congreso de EE.UU., en Washington (EE.UU.). Foto:EFE/EPA/ Aaron Schwartz
“El mercado laboral apagado, la confianza deprimida, el escaso crecimiento de los ingresos reales y el agotamiento del exceso de ahorro acumulado durante la pandemia están empezando a pesar sobre los hogares”, advirtió.
Chris Zaccarelli, director de inversiones de Northlight Asset Management, espera que la economía estadounidense pueda soportar los shocks económicos globales de corto plazo.
“Pero nos preocupa cada vez más que la economía mundial vaya a tener muchas más dificultades para capear la tormenta que se avecina”, añadió.
















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