La emblemática Ciénaga de la Virgen, pulmón, despensa hídrica y baluarte de la biodiversidad en el Caribe colombiano, se enfrenta a una sentencia de muerte que no proviene de la naturaleza, sino de la mano del hombre: los rellenos y la contaminación.
Un fallo judicial, emitido por el Juzgado Segundo Penal del Circuito Especializado de Cartagena el pasado 23 de abril de 2026, reveló que mientras las mafias de tierras rellenan el cuerpo de agua con escombros y talan hectáreas de manglar, las autoridades locales y nacionales se enredan en un laberinto de tramitologías burocráticas y traslados de competencia.
Falsas ‘posesiones ancestrales’
Ciénaga de la Virgen en Cartagena de Indias. Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
El fallo, respuesta a una acción de tutela interpuesta por la Procuraduría General de la Nación, revela que sectores como La Boquilla, Tierra Baja y Puerto Rey han sido víctimas de una transformación agresiva del territorio por cuenta de las invasiones y rellenos.
La fiscalía ha identificado dinámicas organizadas de ocupación donde estructuras delictivas instrumentalizan a poblaciones vulnerables, invocando falsas ‘posesiones ancestrales’ para legalizar invasiones en territorios que, por ley, son inalienables e imprescriptibles.
Pese a la existencia del denominado Ecobloque Marino Costero, una instancia creada para articular la defensa del ecosistema, los resultados en el terreno son nulos.
El despacho judicial calificó la situación como un daño es visible, constante y, en muchos casos, irreversible.
«Hoy los pescadores regresan de sus faenas, pero no pueden vender el pescado, porque los consumidores dicen que los peces tienen mal sabor o están contaminados. Esto no es solo un problema ambiental, es un problema de dignidad y supervivencia», denuncia Gloria Esther Sánchez, representante del Consejo Comunitario de Villa Gloria.
Cifras de una tragedia anunciada
Cartagena de Indias, Ciénaga de la Virgen. Foto:John Montaño/ EL TIEMPO
El expediente judicial arroja datos contundentes proporcionados por la Dirección General Marítima (DIMAR). La brecha entre los reportes técnicos y las acciones policiales es abismal:
La grave crisis ambiental en la Ciénaga de la Virgen queda evidenciada en las cifras de la Dirección General Marítima (DIMAR) que registró un total de 315 informes de ocupación entre los años 2000 y 2025.
Esta problemática se ha intensificado drásticamente en la última década, periodo en el que se emitieron 245 de dichos reportes, lo que demuestra una frecuencia reciente de invasiones sin precedentes.
A pesar de que las intervenciones ilegales han devastado extensiones de hasta 83.860 metros cuadrados en zonas de bajamar, en un solo sector; la respuesta institucional ha sido insuficiente; de hecho, la Alcaldía Local solo ha emitido resoluciones de restitución en 3 de los 17 casos calificados como críticos recientemente.
¿Quién responde ante estas invasiones?
En el barrio Olaya Herrera, frente a la Ciénaga de la Virgen, Dau Toma el mando. Foto:John Montaño- EL TIEMPO
La tutela evidencia una falla generalizada en el Sistema Nacional Ambiental (SINA). Durante el proceso, las entidades accionadas desplegaron un abanico de defensas para eludir la responsabilidad material:
La Alcaldía Mayor de Cartagena Argumentó que la facultad de demolición y restitución está delegada en las Alcaldías Locales.
Cardique admitió el daño mediante vigilancia con drones, pero alegó que carece de funciones policivas para ejecutar desalojos.
La Policía Metropolitana sostiene que actúa solo como apoyo operativo de las autoridades ambientales.
Alcaldía Local de la Virgen y Turística denunció una «insuficiencia estructural de talento humano» y falta de maquinaria para enfrentar a los infractores.
Una tutela para salvar el futuro
Ante este panorama de parálisis institucional, el Juez determinó que la acción de tutela es procedente.
Aunque existen mecanismos como la Acción Popular, la urgencia de evitar un perjuicio irremediable obliga a la intervención del juez constitucional.
El fallo destaca que el tiempo de la justicia ordinaria sería el tiempo de la muerte de la ciénaga.
El juzgado no solo busca proteger el «derecho al ambiente sano», sino que vincula esta crisis con la vida digna y los derechos de las generaciones futuras.
La presencia de niños y mujeres gestantes en las zonas invadidas es otra de las alertas.
«Lo que hoy se pierde bajo capas de cemento y basura es el patrimonio hídrico de quienes aún no han crecido», señala en uno de sus apartes el documento judicial en manos de este medio.
El reto ahora es pasar del papel a la acción.
Sin un presupuesto real para la Secretaría de Infraestructura y sin una articulación que supere el traslado de expedientes de un despacho a otro, sin que nadie responsa, la Ciénaga de la Virgen seguirá siendo el escenario de un crimen ambiental a plena vista de todos.
Además, te invitamos
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Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
Cartagena
















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