A lo largo de las últimas décadas hemos visto héroes con capa, poderes y habilidades extraordinarias. Héroes que muchas veces van acompañados de una misión: mantener a salvo a las personas de su entorno. Juan José Florián, paraciclista colombiano conocido como ‘Mochoman’, es el superhéroe de su propia historia, que decidió afrontar las dificultades que la vida le puso en el camino y, al mismo tiempo, convertirse en una inspiración para muchas personas que hoy conocen su vida.
Su historia no comenzó en una pista de ciclismo ni en los escenarios deportivos. ‘Mochoman’ nació en el departamento de Antioquia, pero se crio en el Meta. Fue allí donde pasó su infancia, una etapa en la que su manera de entretenerse estaba profundamente conectada con el territorio que lo rodeaba.
Él, en lugar de llamar por celular, llamaba a las gallinas para poder alimentarlas; en lugar de salir a las tiendas de los centros comerciales, salía a aprender de los oficios del campo, lugar que lo vio crecer a él y sus ocho hermanos. Un entorno donde la tranquilidad de sus paisajes se manchaba por la sombra del conflicto armado, que le cambiaría su vida para siempre.
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Cuando tenía alrededor de 16 años, fue reclutado de manera forzada por parte de las FARC. Como él mismo lo recuerda, fue uno de los tantos adolescentes que, en medio del conflicto armado, fueron obligados a abandonar sus hogares y sus vidas para entrar a la guerra.
Él describe este episodio como una de las experiencias más duras de su vida, no solo por las condiciones del conflicto, sino por la distancia que lo separó de todo aquello que hacía parte de su adolescencia.
“Me alejaron de mi familia, de mis hermanos, de las cosas bonitas que viven los adolescentes”, recuerda Florián. Mientras otros jóvenes de su edad iban al colegio, se reunían los fines de semana para jugar microfútbol o participaban en los campeonatos que se organizaban en los corregimientos, él estaba lejos de todo eso.
‘Mochoman’ ha sido campeón nacional de paraciclismo en pruebas de ruta y contrarreloj Foto:Archivo Particular
Servicio militar
Estuvo bajo protección en Bogotá mientras cumplía la mayoría de edad. Allí tomó una decisión que había estado presente en su mente desde niño: prestar el servicio militar.
Para él, los sueños siempre han sido una fuerza que impulsa a las personas a seguir adelante. Cree que los seres humanos necesitan metas que los inspiren, sueños que sean lo suficientemente grandes como para levantarse cada día con la intención de alcanzarlos.
Pero también tiene claro que esos sueños no se logran pasando por encima de los demás. “Hay que trabajar, prepararse, luchar”, afirma, convencido de que el camino para cumplirlos está en el esfuerzo y la disciplina.
En 2011, infortunadamente, un explosivo se accionó en sus manos y hasta hoy no entiende con exactitud cómo sucedió. Aquel día perdió sus manos y tuvo afectaciones en su pierna y ojo derecho, estas heridas marcarían para siempre su cuerpo.
“Me dejaron livianito, hasta con unos cortes para poder montar bicicleta. No utilizo relojes, ni jabón de manos” menciona “Mochoman” mientras se ilumina su rostro con una sonrisa que describe lo que para él son las cosas bonitas que hay que ver en medio de la tristeza. A pesar de las dificultades de este nuevo panorama, vio una luz de esperanza en el deporte.
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No tiene presente el momento en que decidió convertir el ciclismo en unos de sus mejores superpoderes, pero lo cierto es que este se convertiría en su nuevo propósito: “Me lastimé mentalmente mucho tiempo buscando qué fue lo que pasó en ese momento, pero todo cambió al tener un propósito para vivir: cuando empecé a encontrarle sentido a la vida y dejé de lamentarme por lo que me quitaron” afirma ‘Mochoman’.
Fue entonces cuando comenzó a reconstruirse desde otro lugar, como esos héroes que descubren sus poderes en medio de la adversidad. Entendió que el verdadero camino no estaba en lo que había perdido, sino en la decisión de levantarse y empezar de nuevo.
Esa forma de afrontar la vida también lo llevó a apropiarse de un nombre que, lejos de incomodarlo, decidió convertirlo en un símbolo. ‘Mochoman’ como hoy lo conocen muchos, se transformó en una manera de romper el hielo y hablar con naturalidad sobre él: “cuando me presento con alguien lo primero que muchas personas hacen es estirar la mano, a mí me causa risa, porque la devuelven de una vez” menciona.
Inició en la natación, un deporte que le ayudó a aceptar su nuevo estilo de vida, su cuerpo, las miradas de los demás y a entender que, para algunas tareas, tendría que depender de otras personas.
Con el tiempo apareció otra posibilidad: la bicicleta. Como ocurre en muchas historias de superhéroes, llegó el momento de enfrentarse a un nuevo reto, de aceptar una prueba que parecía difícil, pero que también abría la puerta a descubrir nuevas capacidades.
‘Mochoman’ ha sido campeón nacional de paraciclismo en pruebas de ruta y contrarreloj. Ha participado en escenarios internacionales como el Campeonato Panamericano de Paraciclismo en Brasil, donde logró cuatro medallas de plata y dos de bronce en la categoría C1 (categoría para deportistas con discapacidad física severas).
Mochoman, estrella del deporte colombiano Foto:Movistar
Desafíos mundiales
Además, ha participado en campeonatos del mundo, entre ellos el UCI Para-cycling Road World Cup de Emmen en 2017, y en tres copas mundiales disputadas en Países Bajos, Europa y Portugal. El paraciclismo terminó convirtiéndose en ese camino que lo llevó a competir en escenarios nacionales e internacionales, pero también en un espacio para demostrar que muchas veces las verdaderas limitaciones no están en el cuerpo, sino en la decisión querer asumir nuevos desafíos.
“Un día me convierto en un hombre atrevido, me monto en una bicicleta y me doy cuenta de que podía. Lo único que tenía que hacer era tomar la decisión de intentarlo. Pero nada es fácil en la vida. Yo me apoderé y creí que podía ser ciclista, que podía llegar a ser parte de un gran equipo. Y lo logré”, recuerda ‘Mochoman’.
Ese paso lo llevó a uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva: su llegada al equipo patrocinado por el Equipo Movistar. Allí permaneció durante seis años, convirtiéndose en el primer ciclista paralímpico en ser patrocinado durante tanto tiempo por una marca de esa magnitud. Incluso, durante ese proceso la plataforma Movistar Plus+ le realizó un documental sobre su historia.
“Yo nunca en mi vida creí que iba a quedar amputado, ni que iba a llegar a ser ciclista […] Me llega ese sueño de querer ser ciclista y, después de todo ese proceso tan difícil de aceptar y de modificar una bicicleta, se me abren las puertas de Movistar. Han sido dos de los sueños más bonitos que he logrado cumplir en mi vida”.
Sin embargo, este año, debido a la nueva reestructuración directiva de la empresa, decidieron no continuar con su patrocinio. Aun así ‘Mochoman’ habla de esa etapa con gratitud.
“Fueron seis años en los que me vestí de azul. No te voy a mentir, me cuesta cuando salgo a la carretera y ya no me veo de azul. Es como si me hiciera falta esa ‘M’ por todas partes. Cuando me dijeron que no renovaban el contrato, claro que afecta, pero yo lo recibí con la misma emoción con la que un día me entregaron la camiseta, porque entendí que nunca me vieron sólo como un patrocinado, sino como un ser humano”.
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Hoy, más allá de las medallas o de los kilómetros recorridos en su carrera, ‘Mochoman’ también busca cambiar la forma en que la sociedad entiende la discapacidad. Para él, el problema no está en el cuerpo, sino en los prejuicios que aún existen. “Muchos creen que necesitamos un trato diferente. Que, porque yo no tengo manos, me tienen que tratar diferente, o con el ‘pobrecito’. No, mi nombre es Juan José Florián”, afirma.
Incluso ha aprendido a apropiarse de lo que en el principio fueron apodos “Si me quieren decir ‘Mocho’ háganle, no tengo ningún problema. Pero no hay un saludo especial para nosotros. Somos personas como cualquier otra”.
En el deporte colombiano existen figuras que muchos ven como héroes: ciclistas que conquistan montañas, levantan trofeos y llenan de orgullo a un país entero. Juan José Florián descubrió que los superpoderes también existen fuera de la ficción: están en la voluntad de levantarse, en la capacidad de convertir el dolor en propósito y en inspirar a quienes lo rodean.
Hoy más allá de las pistas y de las competencias, ‘Mochoman’ decidió ser el superhéroe de su propia historia: el de su carrera deportiva, el de su vida y, sobre todo, el de sus hijos, quienes se han convertido en la razón que lo impulsa cada día a seguir pedaleando y a regalarle sonrisas a un mundo que aún mira con esperanza.
















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