En la versión 59 del Festival de la Leyenda Vallenata, la hidalga ciudad de Valledupar se engalana con los diferentes concursos de acordeoneros, piquería, canción inédita, y desfiles de piloneras, mientras los aires musicales del vallenato se respiran en cada rincón.
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Sin embargo, junto a este ambiente fiestero persiste una preocupación en algunos sectores culturales de la región, que no se puede ignorar: el género está vivo, pero requiere medidas urgentes para asegurar su permanencia.
“La mayor expresión de la identidad cultural de una subregión del Caribe colombiano, símbolo patrimonial del Magdalena Grande, está a punto de desaparecer como activo de la memoria. El esfuerzo que se hizo para lograr el reconocimiento de la Unesco para la música vallenata tradicional no ha tenido la respuesta que se esperaba por parte de nuestros gobernantes anteriores y actuales”, sostiene Carlos Llanos Diazgranados, gestor cultural.
El riesgo se refleja en la falta de ejecución del Plan Especial de Salvaguardia (PES), formulado en el año 2013 como instrumento jurídico para proteger el vallenato tradicional y reforzado dos años después con la declaratoria de la Unesco en el 2015. A pesar de su importancia, el plan sigue sin convertirse en una política efectiva que garantice la transmisión y permanencia del género.
El vallenato es la mayor expresión de la identidad cultural de una subregión del Caribe colombiano. Foto:Fundación Festival Vallenato
El Plan Especial de Salvaguardia (PES) fue formulado bajo la coordinación de Carlos Llanos, con el respaldo del Ministerio de Cultura, la Gobernación del Cesar y un equipo de investigadores, músicos y gestores culturales. En ese grupo inicial participaron Rosendo Romero Ospino, Adrián Villamizar Zapata, Santander Durán Escalona, Estela Durán Escalona y Lolita Acosta.
El proceso contempla tres líneas de acción. La primera busca establecer criterios organizativos comunes en los festivales vallenatos, con el fin de orientar todos hacia un mismo objetivo de preservación. La segunda se centra en la investigación, la formación y la capacitación, indispensables para transmitir los saberes a nuevas generaciones.
La tercera estrategia propone la promoción y circulación de los productos culturales que resulten de estos procesos, para darles visibilidad y continuidad en la memoria colectiva. Sin embargo, de estas tres estrategias se ha ejecutado muy poco, lo que mantiene en riesgo la salvaguardia del género.
Sobre este panorama, Llanos Diazgranados recuerda que para el desarrollo de estas estrategias existe un proyecto global que requiere la participación de varias entidades del estado y el sector privado, que suma alrededor de 15 mil millones de pesos y tiene un horizonte de tres años para su ejecución.
“Se debe garantizar los recursos económicos porque se requiere realizar inversión en capacitación, investigación, circulación, de todo tipo de proceso que garanticen la salvaguardia de la música vallenata. Esperamos que a alguna entidad se le ocurra interesarse por esto”, recalcó el gestor cultural.
La música vallenata enfrenta riesgos de pérdida de identidad
Para el cantautor de música vallenata, Santander Durán Escalona, que también participó en la formulación del PES, el compromiso del Estado es vital en la promoción, defensa y enseñanza de la música vallenata. Precisa que, si no se trabaja con los niños y jóvenes, el futuro del género está en riesgo, pues repetirán lo que otros han venido interpretando y esto no genera creatividad ni estilos propios.
El Festival de la Leyenda Vallenata ha sido la plataforma para elevar esta preocupación. Foto:Fundación Festival Vallenato
“La Secretaría de Educación en esta zona del país, no ha logrado adaptar los currículos a las necesidades culturales reales. Se habla de la cátedra de música vallenata, pero nunca se ha escrito ni implementado”, destacó Durán.
En este mismo contexto, el cantautor de música vallenata, Rosendo Romero Ospino, detalla que cuidar el vallenato implica respetar sus cuatro aires musicales y evitar que las fusiones lo diluyan hasta perder su identidad. Reconoce que se han hecho programas valiosos desde la Secretaría de Cultura departamental y local, pero las estrategias del PES no se han consolidado en su totalidad.
“Si el vallenato se mezcla con otros ritmos como por ejemplo el reguetón, ya pierde su esencia. Lo mismo pasa con el paseo, el merengue, si lo mezclamos con música llanera. Esto está bien porque es música colombiana, pero pienso que se debe respetar la esencia de la música llanera y el género vallenato. La globalización nos está estandarizando y en ese proceso se pierde la identidad de muchas cosas”, afirma Romero.
La fragilidad el género también inquieta a Estela Durán Escalona, cantautora de música vallenata, quien subraya que el vallenato tiene parámetros y temáticas que deben respetarse para mantener su identidad.
En este sentido, explica, que los juglares primigenios hacían un vallenato pueblerino, mientras que las nuevas generaciones lo enriquecieron con un lenguaje más culto y poético, dando origen al vallenato romántico.
Gestores culturales, músicos y periodistas hicieron parte de la formulación del PES. Foto:Cortesía
“Sin embargo, desde mediados de los años ochenta se ha degenerado la creación, pues muchos jóvenes cantan a cualquier cosa con expresiones poco cuidadas. Entonces lo que hacen es una degeneración de la música vallenata con lo que se está haciendo actualmente.» concluye Durán Escalona.
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«Entonces da mucha tristeza ver como se nos sale de la mano un patrimonio que no es solo para nosotros los colombianos sino para el mundo entero. Entonces estamos en este momento crítico que debemos ponerle más seriedad al asunto empezando por nuestras autoridades”, aseguró la cantautora.
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