El gerente del bioparque Ukumarí, Raúl Murillo, durante una reciente intervención de control en el Concejo de Pereira, hizo una denuncia pública frente a un caso que generó mucho interés por parte de los pereiranos hace algunos meses. Sus afirmaciones prendieron las alertas en la ciudad, pues el chimpancé Yoko permaneció muchos años de su vida en este municipio y ha sido muy apreciado por los locales.
LEA TAMBIÉN
“Nos vendieron un ‘falso positivo’, diría yo, yo no estuve de acuerdo en que se lo llevaran. Dijeron que se iba para un hogar maravilloso, que iba a ser el chimpancé más feliz, que iba a convivir con otros 50 chimpancés y la verdad es que no”, dijo Murillo durante su intervención en el Concejo.
Yoko era vestido como un niño. Foto:Cortesía Carder
Y añadió que “llegó a un sitio que se hace llamar un santuario en Brasil y la verdad parece una ‘favela de monos’, es una cosa encerrada, llena de concreto, no tiene ni siquiera una clínica buena, se lo llevaron de un estrato 6 a un estrato 2, lo de Yoko no ha sido positivo”.
La historia de el chimpancé Yoko cambió con la tragedia de Pancho y Chita en Pereira
Yoko fue el último gran simio que vivió en cautiverio en Colombia y fue trasladado hace un año al santuario de Sorocaba, en Brasil. La propuesta para el traslado del animal se inició en 2023 tras la muerte de sus dos compañeros ‘Pancho’ y ‘Chita’, quienes se escaparon del bioparque y murieron abatidos por la fuerza pública.
Pancho, en el 2007, cuando se escapó del entonces Zoológico Matecaña. Foto:Ricardo Vejarano / Archivo EL TIEMPO
“Iba a ser libre, pero vive en una jaula, no sale ni siquiera de la jaula porque su hábitat no tiene ni siquiera lo que le ofrecíamos aquí en Ukumarí”.
Murillo advirtió que no será posible traer de vuelta a Yoko por las leyes colombianas que ahora no permiten el ingreso de grandes simios al país.
LEA TAMBIÉN

“Aquí lo que se puede hacer es una cruzada internacional para que Yoko se vaya a un sitio mejor o incluso a un bioparque donde lo puedan tener en mejores condiciones”.
Entre tanto, la senadora Andrea Padilla, abanderada del caso de Yoko, se pronunció y dijo que si tuviera que volver a “mover cielo y tierra para salvar a Yoko, para sacarlo del parque Ukumarí de Pereira, lo haría sin pensarlo dos veces”.
La congresista dijo que “Hoy salen irresponsablemente el director de Ukumarí y un concejal de Pereira a decir que Yoko está mal, sin ningún fundamento, sin rigor científico, de puros chismes o pareceres, quién sabe con qué intención. Entre tanto, los directores del santuario Sorocaba, del proyecto Gran Simio, afirman que Yoko se muestra claramente alegre, que emite señales de satisfacción con vocalizaciones y siempre está animado llamando a los cuidadores para jugar, que se alimenta bien y que ya recorre todo el recinto, algo que antes no hacía”.
Pancho, en el 2007, cuando se escapó del zoológico y se paseó por el aeropuerto. Foto:Ricardo Vejarano / Archivo EL TIEMPO
Finalmente, Padilla dijo: «¿O creían ustedes, señores, que en ocho días o seis meses se iba a superar la brutal impronta, el violento fenómeno de humanización al que fue sometido Yoko durante más de 30 años?, ustedes no son ni biólogos ni primatólogos; en cambio, quienes están a cargo de Yoko sí lo son. No destruyan lo bueno que se hace en Colombia”.
Este chimpancé tiene aproximadamente 41 años y, tras su salida del país, Colombia se convirtió en el primer país de América Latina sin grandes simios en cautiverio.
Yoko estaba habituado a comer en platos y con cubiertos, “ver televisión, comer dulces, usó pañal por más de 25 años, montaba a caballo y en bicicleta, usaba ropa de marca, creció como un humano”, dijo en su momento el director de la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (Carder), Julio César Gómez.
LEA TAMBIÉN

El concejal de Pereira, Diego Agudelo Cardona, dijo que las denuncias de Murillo “son muy graves”. Y preguntó: “¿Qué va a pasar o qué podemos hacer nosotros como ciudad? Se puede retornar a Yoko, ¿qué hay que hacer?”, expresó Agudelo.
Entre tanto, el concejal Wilfor López Toro también expresó su preocupación por el chimpancé. “Yoko no es solo un chimpancé, durante años hizo parte de nuestra historia, lo rescatamos, lo cuidamos y lo vimos recuperarse en el bioparque Ukumarí. Hace cerca de un año fue trasladado a un santuario en Brasil con la esperanza de que pudiera vivir mejor, compartir con otros chimpancés y tener una vida más digna, pero en el Concejo de Pereira recibimos información que nos deja preocupados sobre las condiciones actuales y por eso hoy levanto mi voz para pedir claridad. Yoko hizo parte de Pereira y no podemos ser indiferentes a lo que pase”.
Yoko tiene cerca de 38 años. Foto:Cortesía Bioparque Ukumarí
El animal había regresado a Pereira hace unos 6 años luego de que fuera rescatado en la frontera con Venezuela y de que estuviera otros años más en un refugio.
Incluso, para facilitar su adaptación, el bioparque creó un hábitat para él con estructuras que lo motivaran a tener comportamientos propios de su especie, como trepar, y lo ubicó al lado del espacio que compartían Pancho y Chita para generar contacto visual y estimular su aceptación. El lugar también contaba con un televisor para que Yoko observara documentales de fauna silvestre.
LEA TAMBIÉN

Hace unos años, el bioparque puso en marcha el proyecto Rafiki, que consistió en una alianza entre Ukumarí, la universidad CES y el santuario de chimpancés Tacugama (ubicado en África). El objetivo fue reunir a los chimpancés que estaban en cautiverio en diferentes zonas de Colombia; sin embargo, murieron 3 de los 4 chimpancés que se tenían en el país y solo quedó Yoko.
También le puede interesar:
. Foto:
Laura Sepúlveda
Armenia, Quindío
Especial para EL TIEMPO
















Deja una respuesta