Un déficit financiero de $9,2 billones, provocado por deudas estatales y el colapso de Air-e, tiene al sistema eléctrico y de gas al borde del colapso.
Expertos reunidos en Cartagena advierten que el margen de maniobra se agotó: 2026 cerrará con un déficit de energía del -2%.
El sistema energético de Colombia, históricamente robusto, ha entrado en una fase de «insuficiencia multisistémica».
No se trata de una alarma aislada, sino de un diagnóstico de urgencia emitido por los principales gremios del sector (Andesco, Asocodis, Naturgas, Acolgen y Andeg), quienes advierten que la combinación de una asfixia financiera de $9,2 billones y una oferta que ya no alcanza a cubrir la demanda, pone al país ante el riesgo inminente de un apagón técnico y racionamientos de gas.
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Colombia no se ha apagado gracias al esfuerzo sin precedentes de las empresas
Camilo Sánchez OrtegaPresidente de Andesco,
La asfixia financiera: una
deuda que no da espera
A-ire Foto:Cortesía Air-e
El corazón de la crisis es la liquidez. Las empresas prestadoras del servicio están operando con el patrimonio y mediante endeudamiento privado para cubrir obligaciones que corresponden al Estado. El hueco fiscal se desglosa en cuatro frentes críticos:
Subsidios impagos ($3,5 billones): El Gobierno no ha girado los recursos de los subsidios que ya fueron aplicados en las facturas de los hogares más vulnerables (estratos 1, 2 y 3).
Opción Tarifaria ($2,2 billones): El saldo pendiente de la deuda congelada durante la pandemia.
Crisis de Air-e ($2,1 billones): La intervención de la comercializadora en la Costa Caribe ha generado un riesgo sistémico; sus deudas con los generadores amenazan con arrastrar a toda la cadena de pagos.
Deudas oficiales ($1,4 billones): Compromisos morosos de entidades del sector público.
«Colombia no se ha apagado gracias al esfuerzo sin precedentes de las empresas», sentenció Camilo Sánchez Ortega, presidente de Andesco, subrayando que las compañías están financiando una política pública de protección social que el Ejecutivo no ha retribuido.
«..las empresas han tenido que endeudarse para garantizar el servicio, a pesar de que los subsidios ya fueron entregados a los usuarios, y esos recursos siguen sin ser pagados. Esta deuda está afectando la sostenibilidad de las compañías que acentúa el riesgo de un apagón técnico, porque ya la demanda supera la oferta. Se deben tomar decisiones inmediatas», agregó el directivo desde la Ciudad Heroica..
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Los subsidios no son un beneficio para las empresas. Son un alivio para los hogares más vulnerables que el sistema ya aplicó en la factura. Lo que hoy está pendiente es que el Gobierno gire esos recursos que ya se entregaron en la práctica. Si ese pago no llega, las empresas terminarán financiando con su propio patrimonio una política pública que no les corresponde sostener solas. Más allá de ser un debate, debe ser una conversación sobre protección social, continuidad del servicio y confianza en el sistema
Luz Stella MurgasPresidenta de Naturgas
El pronóstico técnico: números
en rojo para 2026 y 2027
A-ire Foto:Corrtesía A-ire
Más allá del dinero, la física del sistema también está fallando. Según datos de XM, el operador del mercado, el «colchón» de seguridad entre la oferta de energía firme y lo que los colombianos consumen ya es negativo.
«Cerraremos 2026 con un déficit de energía del -2% y llegaremos a un alarmante -3,5% en 2027«, advirtió Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de Acolgen.
Esta fragilidad se agravaría con la sombra de un nuevo Fenómeno de El Niño previsto para finales de este año.
Sin agua suficiente en los embalses y con una infraestructura térmica que depende de un gas natural cuyas reservas han caído un 57% en la última década, el margen de error es inexistente.
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Gas natural Foto:Superservicios
La situación del gas es un espejo de la eléctrica. Con una caída del 17% en las reservas solo en el último año, el riesgo de desabastecimiento para 2026 es del 53%, escalando al 70% en 2027.
Para Luz Stella Murgas, presidenta de Naturgas, el problema trasciende el debate técnico: «Es una conversación sobre protección social y confianza en el sistema».
Sin gas nacional y con retrasos en la infraestructura de importación, el costo de la energía eléctrica —que utiliza gas para generar en tiempos de sequía— se disparará, golpeando la competitividad nacional.
«Los subsidios no son un beneficio para las empresas. Son un alivio para los hogares más vulnerables que el sistema ya aplicó en la factura. Lo que hoy está pendiente es que el Gobierno gire esos recursos que ya se entregaron en la práctica», agregó Murgas.
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Un llamado al ‘Plan de Choque’
Los líderes gremiales coinciden en que la solución no puede ser regulatoria a medias, como los recientes decretos de emergencia climática (0177, 0214 y 0242), los cuales, según el sector, trasladan cargas económicas adicionales a las empresas y generan inseguridad jurídica.
El sector exige un plan de choque financiero inmediato que incluya:
El giro urgente de los subsidios adeudados.
La asunción estatal definitiva de la deuda por opción tarifaria.
Una solución estructural para Air-e que frene el efecto dominó de sus impagos.
El tiempo se agota. Mientras la demanda de energía sigue creciendo al ritmo de la economía, la capacidad de las empresas para sostener el servicio «a pulso» ha llegado a su límite.
Si el flujo de recursos no se restablece, el país podría pasar de la crisis financiera al racionamiento físico en cuestión de meses.
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Cartagena
















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