Muchas fórmulas y propuestas se han implementado para contrarrestar la excesiva mecanización de la música. En los años 80 surgió el género World Music como una alternativa “vegetariana” al encasillado pop comercial de aquel entonces. Otro ejemplo lo vimos con el “regreso a lo acústico”, que surgió en la misma época de las manos de genios como Keith Jarrett para hacerles contrapeso a los sintetizadores del jazz fusión.
El mejor ejemplo de este siglo en la lucha contra la hipersistematización de la música es Tiny Desk Concerts, una brillante idea de National Public Radio que ofrece una alternativa para el espectador que está cansado de los medios que repiten el mismo programa, con las mismas canciones, cacareadas por los mismos artistas de siempre, hasta el cansancio.
La ingeniosa puesta en escena de estos videoconciertos pone a la banda en una oficina atiborrada de muñecos que alegran el estrecho escenario. Por lo general invitan a músicos fuera de lo común para que presenten su recital en un formato acústico, sin reflectores ni escenografías espectaculares. Todo lo contrario, allí prima la sencillez tanto musical como visual.
Ese contexto subraya la honestidad artística que se le ofrece al espectador, algo parecido a lo que buscaban los ‘Unplugged’ en viejas épocas. Estos desaparecieron porque terminaron mas enchufados que un bombillo. En el Tiny Desk han participado desde Sting o Bad Bunny hasta los músicos de 31 Minutos, un divertidísimo programa de títeres chileno.
Desde el 2014 celebran un concurso abierto para todos los grupos o solistas que quieran mandar su video, con la única condición de que no tengan contrato con un sello discográfico. Tienen un promedio mensual de 45 millones de visualizaciones en su canal de YouTube y su éxito es tal, que ya cuentan con franquicia en Japón, Corea y Brasil.
Curiosamente, el formato de los videos de Tiny Desk es fiel reflejo de la pandemia por su informalidad y su ambiente casero y familiar. Muchos de los participantes son músicos que buscan salirse del montón con producciones audiovisuales auténticas. Lo que resulta más complejo es crear musica novedosa que no se parezca a nada, aunque algunos lo están logrando. Este espacio es una respuesta contundente a la deshumanización de la música y le devuelve a este oficio la diversión y la sinceridad que siempre la han caracterizado.
ÓSCAR ACEVEDO- crítico musical
acevemus@yahoo.com
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