La carrera por la sucesión de Donald Trump en la Casa Blanca ha comenzado a agitar las aguas del Partido Republicano. Aunque faltan más de dos años para las próximas elecciones presidenciales, la reciente Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), celebrada en las afueras de Dallas, Texas, sirvió como termómetro para medir quiénes son las figuras que logran cautivar la imaginación de la base más fiel del movimiento conservador.
El evento, que culminó este sábado, dejó indicios sobre las preferencias de la base más activa del movimiento conservador: por ahora, el vicepresidente J. D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, figuran entre los nombres mejor posicionados en este entorno, aunque aún es temprano para considerar la contienda definida.
Marco Rubio Foto:AFP
El ascenso de Marco Rubio
Uno de los elementos destacados del evento fue el repunte de Marco Rubio. El actual secretario de Estado ha mejorado su posicionamiento entre los asistentes en comparación con el año anterior, reflejado en los resultados de la encuesta informal de la CPAC. Aunque persisten diferencias dentro del partido, su papel en temas de política exterior ha contribuido a elevar su perfil entre sectores del conservadurismo.
Jessica Luebbers, una simpatizante de Trump presente en la conferencia, refleja este cambio de percepción. “Estaba un poco escéptica cuando Trump eligió a Rubio (como secretario de Estado) pero, vaya, lo ha hecho de maravilla”, afirmó Luebbers, y añadió: “Es increíble todo lo que ha tenido sobre la mesa”. Sus declaraciones fueron recogidas por la agencia AP.
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Este respaldo se tradujo en los números de la tradicional encuesta informal de la CPAC. Aunque no es un estudio científico, pues se limita a los asistentes al evento, sus resultados ofrecen una referencia parcial del ánimo de los activistas presentes, aunque no constituyen un estudio representativo del electorado republicano en general.
Rubio obtuvo el 35 % de los apoyos para una eventual candidatura en 2028, una cifra significativa considerando que el año pasado apenas figuraba en el radar.
Vicepresidente JD Vance. Foto:EFE
J. D. Vance mantiene la delantera, al menos en Texas
Pese al avance de Rubio, el vicepresidente J. D. Vance sigue siendo el favorito de la base congregada en Texas. Vance ganó la encuesta informal por segunda vez consecutiva con un 53 %, aunque experimentó un descenso frente al 61 % que obtuvo en 2025.
Su historia personal y su conexión con la clase trabajadora siguen siendo sus mayores activos. William Augustine, residente de Dallas, comentó sobre el vicepresidente: “Creo que él le habla a mucha gente del país a la que quizá otras personas del país pasarían por alto”, según registró AP.
En comparación, Vance ha mantenido un perfil menos visible en asuntos internacionales recientes, mientras Rubio ha asumido un rol más destacado en temas de política exterior en contextos como Irán, Cuba o Venezuela. Esta diferencia de exposición pública ha generado algunas comparaciones entre simpatizantes, aunque no implica necesariamente una pérdida de influencia del vicepresidente dentro del partido.
Robert F. Kennedy Jr. Foto:Getty Images via AFP
Otros nombres en el tablero republicano
Más allá de la dupla ganadora, la encuesta dejó resultados magros para otras figuras que aspiran a liderar el partido. Ningún otro nombre superó el 2 % de apoyo en el sondeo, que contó con cerca de 1.600 participantes.
Entre los líderes mencionados o presentes en el evento destacan:
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- Ted Cruz: El senador por Texas recibió una calurosa bienvenida y defendió una visión que mezcla el populismo con principios de gobierno pequeño, pero solo obtuvo el 1 % en la encuesta.
- Robert F. Kennedy Jr.: El actual secretario de Salud cerró el evento como orador, pero no despertó interés electoral, marcando un 0 % de apoyo.
- Ron DeSantis: El gobernador de Florida no asistió al evento, pero recientemente evitó descartar una candidatura en entrevistas televisivas.
- Rand Paul: El senador de Kentucky manifestó a la cadena CBS que está considerando postularse nuevamente a la presidencia.
Protestas ‘No Kings’ contra Donald Trump en Estados Unidos este 28 de marzo. Foto:AFP
El silencio del «hacedor de reyes»
El gran ausente de la conferencia fue el propio Donald Trump, quien por primera vez en una década no asistió a la CPAC. El mandatario ha evitado señalar públicamente a un sucesor, manteniendo la intriga sobre a quién daría su bendición definitiva.
Para los asistentes, el eventual respaldo de Trump podría influir significativamente en la contienda, dado su peso dentro del Partido Republicano, aunque no garantiza por sí solo el resultado.
Henry Tian, asistente de Texas, señaló: “Sin duda, el respaldo del presidente Trump jugará un papel importante porque necesita continuar su legado”, según citó AP.
Ted Cruz. Foto:Ted Cruz.
Incluso hubo quienes, como Frank Robles de California, manifestaron su deseo de que el actual presidente busque un nuevo mandato, a pesar de las restricciones constitucionales: “Necesitamos a Trump. Necesitamos que esto siga”, dijo portando una gorra con la leyenda «Trump 2028».
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Mientras Vance y Rubio mantienen una relación de cooperación pública —el secretario de Estado ha dicho que apoyaría al vicepresidente si este decide postularse—, algunos simpatizantes han planteado la posibilidad de una fórmula conjunta entre Vance y Rubio, una idea que refleja el interés en ambas figuras, aunque por ahora se mantiene en el terreno de la especulación.
Como resumió Susan Augustine en la conferencia: “Harían un buen equipo. ¿Lástima que no pudieran copresidir, ¿sabes?”.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
















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