Colombia es el tercer socio comercial más importante de Estados Unidos en América Latina, a pesar de los ruidos en la relación binacional generados por los choques entre los presidentes Donald Trump y Gustavo Petro, hoy aparentemente superados.
Pero pese al buen clima que ha marcado las relaciones entre ambos países desde febrero pasado, el Gobierno norteamericano ve con preocupación temas como la ‘paz total’, los impuestos por decreto y la incertidumbre regulatoria que golpea al sector privado, riesgos sobre los que advierte a sus ciudadanos a la hora de invertir en el país y que están contenidos en el más reciente informe de la administración Trump sobre el comercio con Colombia.
Con el Tratado de Libre Comercio, vigente desde mayo de 2012, se eliminó el 90 % de los aranceles entre ambos países, lo que ha impulsado el crecimiento de las exportaciones en los últimos 13 años. El ritmo, sin embargo, advierte el Departamento de Comercio de EE. UU., se ha moderado por factores como “la depreciación del peso, el déficit comercial y la incertidumbre política”.
Sobre este último punto, la más reciente guía para inversionistas, publicada en marzo pasado por el Departamento de Comercio, puso banderas rojas sobre ciertos aspectos de la política pública que consideran pueden resultar inconvenientes para los empresarios norteamericanos.
A corte de 2024, según el balance de Washington, «el comercio de bienes sumó 36.700 millones de dólares. Las exportaciones de EE. UU. hacia Colombia fueron de 19.000 millones (+7,7 %), mientras que las importaciones desde Colombia alcanzaron 17.700 millones (+9,8 %). Sumando bienes y servicios, el intercambio bilateral llegó a 54.800 millones de dólares, un aumento del 9,8 %”, informó el Departamento de Comercio.
No obstante, en la alerta de 2026, Estados Unidos advierte sobre los líos de la que llamó una “agenda ambiciosa para diversificar la economía, impulsar la transición energética y reducir brechas regionales”, en la que el gobierno Petro poco ha avanzado.
Reformas y tensión política
En ese sentido, señala que la aprobación de la reforma tributaria en 2022 y las reformas laboral y pensional, son los únicos logros que puede mostrar el Ejecutivo.
Además, recuerda que la pensional está aún bajo lupa de la Corte Constitucional.
“En las elecciones regionales de 2023, su coalición, el Pacto Histórico, solo ganó dos de las 32 gobernaciones, en unos resultados interpretados como un revés político. A esto se suman retos económicos, escándalos y divisiones internas que han impactado su agenda de reformas”, señala el documento de EE.UU.
También cuestiona que, ante mayores obstáculos legislativos en 2024 y 2025, el presidente Petro haya recurrido con más frecuencia a decretos, “incluso para aprobar el presupuesto de 2024, algo que no ocurría desde 1904”.
Y Washington descalifica los resultados de la política de salud del actual gobierno. Así, señala que «después de una serie de intentos fallidos por sacar adelante una reforma a la salud, la Superintendencia tomó control sobre varias EPS privadas causando traumatismos en el servicio y volatibilidad financiera». «Debido a la falta de recursos, el sistema de salud de Colombia está en constante deterioro; muchas empresas no están recibiendo pagos por sus servicios y hospitales en todo el país están cerrando servicios especializados», advierte.
Seguridad y ‘paz total’ en la mira
En materia de seguridad, el documento analiza la política de ‘Paz Total’, con la que el Gobierno busca negociar con grupos armados ilegales. Sin embargo, advierte que, en medio de estas medidas, “ha aumentado la violencia, la fragmentación de estos grupos y el crecimiento de delitos como el reclutamiento de menores y la extorsión”, lo que pone en duda los avances de la estrategia.
“A pesar del acuerdo de paz de 2016 con las Farc, organizaciones criminales siguen afectando la inversión, especialmente en zonas rurales. La política de ‘Paz Total’ no ha tenido resultados significativos y algunos grupos han aprovechado las treguas para expandirse y aumentar la producción de coca”, añade.
Desempeño económico y clima de inversión
En el frente económico, el informe destaca la caída del PIB de 7,3 % en 2022 a 0,6 % en 2023 y su leve recuperación a 1,7 % en 2024.
“El gobierno del presidente Gustavo Petro, que asumió en agosto de 2022, ha impulsado el concepto de soberanía interna y nacionalización en sectores clave. Esto ha generado mayores niveles de incertidumbre en el sector privado. La inversión total se recuperó 7,6 % en 2024, tras caer 14 % en 2023, pero se mantiene por debajo de los niveles de 2019”, señala el documento.
Esa incertidumbre, agrega, está apalancada en factores como las altas tasas de interés, la elevada carga tributaria corporativa y los frecuentes cambios regulatorios.
Según el Banco de la República, la inversión extranjera directa cayó 15,2 % entre 2023 y 2024, siendo la minería el sector más afectado. En contraste, la inversión en actividades no extractivas creció 3,4 % y representó el 75 % del total.
Presión fiscal y reformas económicas
En el capítulo fiscal, se recuerda que en 2022 se aprobó una reforma tributaria y que el Gobierno ha intentado sin éxito sacar adelante nuevas iniciativas. Como alternativa, ha impulsado “impuestos temporales», varios de los cuales han terminado tumbados por la Corte.
Alertas estructurales: inversión y propiedad intelectual
El documento reconoce avances en los mecanismos de solución de controversias, aunque advierte que “algunas empresas expresan preocupación por una reducción en la protección a la inversión tras una interpretación publicada el 20 de enero de 2025”. El Gobierno, por su parte, sostiene que esta medida busca dar claridad y evitar litigios innecesarios.
Otro flanco débil es la protección de la propiedad intelectual. “Colombia aún no implementa completamente disposiciones del CTPA y ha promovido un enfoque ‘flexible’ para impulsar la producción nacional, especialmente en farmacéutica y agricultura. En octubre de 2024, el Ministerio de Salud emitió una licencia obligatoria para controlar precios, afectando derechos de patente antes de su vencimiento”, señala el informe.
A esto se suma que la corrupción sigue siendo un reto importante. Inversionistas extranjeros advierten barreras no arancelarias, regulatorias y burocráticas que afectan el comercio y la inversión.
Una relación estratégica, pese a las diferencias
“La relación entre Estados Unidos y Colombia sigue siendo estrecha y estratégica, con objetivos comunes en seguridad, crecimiento económico, lucha contra el narcotráfico, cooperación en defensa y manejo de la migración. A pesar de las diferencias, Colombia se mantiene como un socio clave para EE. UU. en la región”, concluye el Departamento de Comercio.
Sara Valentina Quevedo Delgado
Redacción Justicia
















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