Las medidas migratorias que viene implementando la administración de Donald Trump están generando escasez en el mercado laboral. A tal punto que, según un editorial reciente del Washington Post, lo que ya era un problema ahora se ha convertido en una verdadera «crisis».
LEA TAMBIÉN

La tasa de desempleo se ubicó en 4,3 por ciento en marzo. Foto:Alcaldía de Bogotá
El fenómeno ya se siente en distintos rincones del país, especialmente en sectores intensivos en mano de obra. En Kansas, por ejemplo, las operaciones ganaderas reportan dificultades para conseguir trabajadores que realicen tareas básicas como el cuidado del ganado, la alimentación y el mantenimiento de los corrales.
Se trata de empleos físicamente exigentes, con alta rotación y que, históricamente, han dependido de trabajadores migrantes. Sin ese flujo, los productores advierten retrasos en sus ciclos, cuellos de botella en la producción y mayores costos operativos.
Algo similar ocurre en Luisiana, donde la industria del crawfish, clave para la economía local, enfrenta escasez de mano de obra en plena temporada alta.
Procesar y empacar el cangrejo de río es una labor manual y especializada que requiere cuadrillas completas. Sin suficiente personal, empresas del sector están reduciendo la producción, dejando parte de la cosecha sin procesar o trasladando costos al consumidor final.
En las ciudades, el golpe es igual de evidente. De acuerdo con la Asociación Nacional de Restaurantes, el sector ha tenido dificultades para cubrir cerca de 900.000 puestos mensuales en 2025, una cifra que ilustra la magnitud del desequilibrio.
Históricamente, sectores intensivos en mano de obra han dependido de trabajadores migrantes. Foto:EFE
Más de la mitad de los restaurantes con servicio en mesa reportan menos solicitantes para cargos de apoyo en cocina, que van desde lavaplatos hasta ayudantes de línea, puestos esenciales para la operación diaria, pero cada vez más difíciles de cubrir.
LEA TAMBIÉN

Récord de cierres de restaurantes por falta de personal en EE. UU.
El impacto ya se traduce en cierres. En Washington D.C., el año pasado se registró un récord de restaurantes que bajaron la persiana. Detrás de esa cifra hay una combinación de costos operativos más altos y una oferta laboral insuficiente que impide sostener el servicio.
Algunos negocios han optado por reducir horarios, eliminar turnos o simplificar menús ante la imposibilidad de contratar personal.
Otros indicadores apuntan en la misma dirección. Datos de la Oficina de Estadísticas Laborales muestran que el sector de ocio y hospitalidad sigue entre los que tienen el mayor número de vacantes abiertas, mientras que en la agricultura organizaciones como la American Farm Bureau Federation vienen advirtiendo que la falta de trabajadores amenaza cosechas enteras, especialmente en cultivos que dependen de la recolección manual.
Todo esto ocurre en un mercado laboral ya tensionado. La tasa de desempleo se ubicó en 4,3 por ciento en marzo, lo que limita la disponibilidad de trabajadores locales para cubrir esos puestos. Al mismo tiempo, cerca del 20 por ciento de la fuerza laboral en EE. UU. es de origen extranjero, una proporción clave para entender por qué los cambios en la política migratoria tienen efectos tan inmediatos.
En Washington D.C., el año pasado se registró un récord de restaurantes que cerraron. Foto:iStock
Las medidas antinmigrantes de Trump que tienen en jaque sector laboral en EE. UU.
Desde su llegada a la Casa Blanca, Trump ha implementado medidas que han reducido tanto la inmigración irregular como la legal.
LEA TAMBIÉN

Según el Departamento de Seguridad Nacional, cerca de 3 millones de personas abandonaron el país en 2025. Unos 2,2 millones mediante lo que el gobierno denomina «autodeportaciones» y alrededor de 675.000 a través de acciones de las autoridades.
La mayoría, según esos mismos datos, no tenía antecedentes penales graves.
A esto se suman restricciones a los canales legales. El Departamento de Estado suspendió la emisión de green cards para ciudadanos de decenas de países (más de 90) y endureció los procesos de verificación, lo que ha ralentizado la aprobación de visas.
En el caso de las H-1B, destinadas a trabajadores calificados, la introducción de una tarifa de 100.000 dólares ha provocado una caída abrupta de las solicitudes este año.
El impacto no se limita a los empleos de baja calificación. En sectores estratégicos, la falta de mano de obra también empieza a generar alertas.
Dina Powell McCormick, presidenta de Meta, advirtió recientemente que EE. UU. necesitará «una fuerza laboral completamente nueva» para sostener el auge de la inteligencia artificial.
Redada de ICE en lugares de trabajo. Foto:ICE
«Solo en los próximos dos años se necesitarán 500.000 electricistas para construir toda la infraestructura que se va a requerir en el país», afirmó la empresaria.
LEA TAMBIÉN

Los ajustes temporales no serían suficientes
Ante la presión, el gobierno ha comenzado a hacer algunos ajustes. El mes pasado, los departamentos de Seguridad Nacional y de Trabajo casi duplicaron el número de visas temporales para trabajadores no agrícolas, que rondaba las 66.000 al año.
Así mismo, se autorizaron nuevas disposiciones que permiten al empleador reducir el pago a los trabajadores temporales, lo cual reduce sus costos y les ofrece un respiro.
Pero en un mercado con un bajo desempleo y necesidades estructurales de mano de obra, el desequilibrio persiste.
EE. UU. necesitará fuerza laboral para sostener el auge de la inteligencia artificial. Foto:iStock
«Los ajustes temporales no resolverán el desequilibrio en un país donde ya de por sí hay sobreoferta laboral. EE. UU. necesita una frontera ordenada, y la mejor manera de reducir la inmigración ilegal es crear vías legales más fáciles para las personas que quieren ocupar empleos que de otro modo quedarían vacantes», decía el Post al ofrecer una solución.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
@sergom68
















Deja una respuesta