Luego de casi dos semanas desde que se publicó la hoja de vida de Daniel Quintero Calle en el portal de aspirantes de Presidencia, el Gobierno finalmente expidió el decreto que deja en firme el nombramiento del exalcalde de Medellín al frente de la Superintendencia Nacional de Salud, una designación que no ha estado exenta de cuestionamientos.
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La designación se da en medio de críticas desde diferentes sectores políticos, gremios, sociedad civil y analistas que han puesto en duda la idoneidad del exalcalde de Medellín para asumir un cargo técnico dentro del sector salud. Entre los principales reparos se insiste en que Quintero no cuenta con formación académica ni experiencia específica en la administración del sistema sanitario, lo que ha reavivado el debate sobre los criterios de meritocracia en este tipo de nombramientos.
Sin embargo, uno de los puntos más sensibles gira en torno a su situación judicial. El exmandatario local ha sido imputado por la Fiscalía en procesos relacionados con presuntas irregularidades durante su administración en Medellín, particularmente en el caso del lote Aguas Vivas. En ese expediente, la Fiscalía General de la Nación le imputó los delitos de peculado por apropiación en favor de terceros, interés indebido en la celebración de contratos y prevaricato por acción.
Decreto de nombramiento de Daniel Quintero Foto:Presidencia
El decreto termina el encargo de Jaime Hernán Urrego, viceministro de Salud Pública, en la Superintendencia y pone en frente a Quintero.
El nombramiento también revive la discusión sobre la presencia de figuras polémicas en el gobierno del presidente Gustavo Petro. En días recientes, la eventual llegada de otros exdirigentes locales como Jorge Iván Ospina al sector de la salud, en este caso como interventor de la Nueva EPS, ha abierto un debate más amplio sobre los perfiles con cuestionamientos que están siendo considerados para cargos públicos.
El mensaje del Gobierno con la designación de Quintero
Daniel Quintero fue precandidato presidencial. Foto:Jaiver Nieto Álvarez
Voces críticas advierten que la designación de Quintero podría afectar la confianza en una entidad clave como la Superintendencia, encargada de supervisar el funcionamiento del sistema de salud, esto justo en un contexto en el que se presentan quejas por demoras en la entrega de medicamentos y asignación de citas en EPS, sobre todo en las intervenidas por el Estado.
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A finales de 2025, Transparencia por Colombia hizo un llamado en su informe anticorrupción a que el Ejecutivo actúe con mayor coherencia en la designación de funcionarios: “Es fundamental que el Presidente de la República asuma la lucha contra la corrupción de manera coherente y responsable. (…) Esto implica actuar con coherencia al momento de nombrar y mantener en cargos cercanos al Presidente a personas implicadas en casos de corrupción”.
Además, cuando se publicó su hoja de vida en la página de aspirantes, la organización señaló que la desición «premia y protege políticamente” a una figura cuestionada.
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A las críticas se sumaron voces desde el mismo oficialismo. El director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, Carlos Carrillo, expresó: “El papel que se le otorga a Quintero Calle nos hace retroceder como proyecto político, le hace daño al Gobierno y le da gasolina a la oposición”. Y añadió: “Esta decisión es un yerro enorme y mi deber moral es advertirlo”.
En paralelo, el regreso de Quintero al escenario nacional ocurre tras su fallida aspiración presidencial. El exalcalde fue uno de los contendores en la consulta del Frente por la Vida, un bloque de sectores afines al Gobierno, pero no logró quedarse con la candidatura, pues en la consulta ganó el excongresista y exembajador Roy Barreras, pese a la insistencia de Quintero durante meses en su intención de llegar a la Casa de Nariño.
Redacción Política
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Daniel Quintero en la Superintendencia de Salud. Foto:
















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