La seguidilla de imágenes de un día una balacera, otro un asalto, otro un atraco violento, otro el asesinato de un joven por robarle un celular está generando un ambiente de zozobra y miedo. ¿Lo percibe así también?
Tenemos un reto en seguridad y es un reto que cada vez es más visible y eso genera un impacto en la sensación que tiene la gente cuando sale a la calle, porque está conociendo más en detalle lo que está pasando, pero también es positivo, porque tenemos más información de lo que sucede. Bogotá ha logrado bajar el hurto de 158.000 en el año 2023, antes de que llegáramos a cerca de 125.000 el año pasado. Es una reducción significativa, pero siguen ocurriendo 125.000. No estoy diciendo que no haya un problema de seguridad, que no haya hurtos permanentemente, más de 300 o 400 al día. Cambiar por completo esa dinámica va a tomar tiempo.
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¿Cómo convertir esos indicadores para que la gente sienta que se están haciendo cosas?
En la capacidad del pie de fuerza Bogotá tiene una caída. Estamos tal vez en el momento más crítico en términos de comparación de población versus pie de fuerza de los últimos 15 años. Estamos alrededor de 200 policías por cien mil habitantes, cuando a nivel nacional hay varias ciudades que están por encima de 270, 280 y hasta de 300 policías por cien mil habitantes. Bogotá es de lejos la ciudad capital de Colombia con menos pie de fuerza por cien mil habitantes. Para enfrentar eso llegamos a fortalecer las capacidades de la Policía, hemos entregado más de 800 motocicletas nuevas, hemos conectado cerca de 4.000 cámaras adicionales al C-4, para que haya más herramientas de vigilancia. Empezamos a implementar una estrategia de tecnología y analítica de videos para poder actuar más rápidamente e investigar más fácilmente, cuando ocurren hechos.
No pudimos aumentar el pie de fuerza con recursos del Distrito, que fue lo que planteamos cuando llegamos, pero creamos la figura de los gestores del orden, que ya tiene un primer componente operando en algunas zonas limitadas, donde ha habido un resultado positivo y se ha evidenciado una reducción de los delitos. Tenemos 170 gestores del orden y vamos a tener cerca de 900 en tres meses, y la idea es irlos creciendo y llevándolos a zonas donde cargan a la Policía de labores que no le deberían corresponder y deja que se enfoque en la seguridad.
Hemos logrado resultados y la gente tiene razón cuando nos dice que son insuficientes. Sin embargo, cambiar de fondo la problemática de seguridad requiere de una reflexión sobre cómo funciona el sistema. Hoy el sistema no está funcionando para luchar contra el hurto, que es el dolor tal vez más grande que tienen los bogotanos. Ahí se requiere una revisión para que en Colombia haya una sanción efectiva del hurto.
¿Está de acuerdo con que el hurto de un celular pague cárcel?
Hemos venido dialogando con la Fiscal General, con las altas cortes, con los congresistas, porque creemos que esto no es una figura simplemente para que la alcaldía o yo como alcalde lance una propuesta un poco para lavarme las manos. No, lo que quiero es que haya una reforma de verdad y estoy con toda la disposición de aterrizar un proyecto conjunto que nos permita revisar qué está pasando. Cuando hay violencia, debería ser claro que está establecida la peligrosidad del delincuente, y esa peligrosidad debería llevar a que haya una medida de aseguramiento con privación de la libertad. Eso hoy no ocurre en muchos casos. Cuando ponen en riesgo la vida de una persona, con un arma blanca, con un arma de fuego, debería haber sanción. En la etapa de investigación, cuando es capturada una persona en flagrancia, debería haber medida de aseguramiento con privación de la libertad. Segundo, si el hurto de un celular es sin violencia, como lo llaman un factor de oportunidad, en la práctica hoy no le pasa nada al delincuente. Ahí arranca el problema, porque ese delincuente va construyendo una carrera criminal.
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¿Qué hay que hacer con ese delincuente?
Llegar a ponerle una sanción, que puede que no sea cárcel, cuando no ha habido violencia, pero puede ser otra figura, un proceso de justicia restaurativa, por ejemplo, para resarcir a la víctima, o que se le pongan tareas de trabajo comunitario, que haya una sanción y que le quede en su registro que fue capturado por cometer un delito de robarse un celular. En la práctica, como es excarcelable, como es menor cuantía, no le pasa nada. Va creciendo esa cadena criminal, hasta que termina matando.
El nivel de violencia que se ejerce en un hurto es lo que angustia. ¿Cuáles son las causas de esa violencia?
El homicidio es lo que más nos preocupa. Hemos visto una reducción comparada con años previos. En el año 2021 hubo 138 casos de homicidios en el marco de un hurto por atraco. Eso es una tragedia. El año pasado llegamos a 68, eso es menos de la mitad, pero cada uno de ellos es una tragedia inaceptable. Seguimos con una problemática que tenemos que resolver, porque es muy grave que a una persona la asesinen por un hurto.
En otros casos estamos viendo consumo de sustancias psicoactivas de quienes cometen delitos. Eso puede ser un detonante para que, en el marco de la comisión del delito, sea más violento. Un tercer análisis es que hay algunos actores violentos y hay población vulnerable que es reclutada por bandas delincuenciales para cometer delitos, y entre ellos están jóvenes y migrantes. Como no conocen el sistema, como están en un escenario distinto, pueden llegar a ser más violentos en la comisión de un delito. Eso se está investigando.
Foto:Policía Metropolitana de Bogotá
Mientras sigue con el tema de los policías, de los gestores y de la ley, la gente lo que percibe es que en las calles vamos a seguir viendo imágenes de atracos, ¿qué hace el alcalde y qué hace la policía?
Bogotá no es una isla. En todas las ciudades de Colombia tenemos el reto de seguridad ciudadana que es nacional. Bogotá es la ciudad capital donde está bajando más el homicidio en Colombia, con una reducción del 8 %, en comparación con el año pasado, cuando tuvimos una reducción de 3,4 %. Mientras el homicidio en Colombia subió el año pasado y este año está subiendo, en Bogotá está bajando.
Vemos un reto en términos de armas. La ciudad ha logrado aumentar la incautación de manera significativa, pero no hay una política nacional en el manejo de armas, y eso no depende de la alcaldía de Bogotá, no depende de la Secretaría de Seguridad, no depende de la Policía Metropolitana, depende del Ministerio de Defensa y de cuál es la política nacional contra las armas ilegales.
Ahora, mucha gente dice ¿por qué no hacen inteligencia? No le corresponde a la alcaldía hacer inteligencia, es la Policía Metropolitana y la Policía Nacional y los organismos de seguridad del Estado los que hacen inteligencia. ¿Qué podemos hacer? Fortalecerlos, darles apoyos, darles recursos. Pero hay que entender los roles que tenemos y las capacidades que tenemos cada uno para poder enfrentar la problemática de seguridad. El Gobierno Nacional debería repensar su política de seguridad para fortalecer las capacidades y contribuir, junto a las ciudades, en el fortalecimiento. Y lo último, la política criminal del Estado en este momento es fallida. Si no hay una apuesta conjunta del Estado, que estamos decididos todos a luchar conjuntamente contra el delito, es muy difícil.
Cuando hay violencia, debería ser claro que está establecida la peligrosidad del delincuente, y esa peligrosidad debería llevar a que haya una medida de aseguramiento con privación de la libertad. Eso hoy no ocurre en muchos casos
Carlos Fernando GalánAlcalde de Bogotá
¿Qué opina de la posibilidad que abrió el Presidente de que cabecillas de bandas muy peligrosas en Medellín lleguen a Bogotá?
Me preocupa muchísimo, porque siguen delinquiendo desde las cárceles. Ha habido muchos casos de personas que son investigadas por la comisión de delitos y les expiden orden de captura y sabe dónde los notifican, en la cárcel, porque ya están en la cárcel y están delinquiendo.
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Si pudiera contar con el número de policías que le hacen falta, ¿en cuánto se podrían reducir el hurto en las calles?
El impacto sería drástico. Se podría cambiarle la tendencia al hurto. Se logra con un pie de fuerza más fortalecido. Y repito, con una política criminal que sancione efectivamente los delitos, así sean menores, pero que haya una sanción efectiva. Esas dos cosas nos van a permitir cambiar.
Para la ONU, una ciudad como Bogotá el estándar de pie de fuerza debería ser de 400 policías por cien mil habitantes, eso son 32.000 policías, y el estándar mínimo viable sería 300 policías por cien mil habitantes, es decir, 24.000 policías. Tenemos 16.000, es decir, 8.000 policías menos que el mínimo viable.
¿Por qué es tan difícil que a Bogotá le den más policías?
No veo ninguna explicación lógica. Le pido al ministro de Defensa que revise las cifras nacionales y que haga una valoración, que nos den parecido a lo que tienen otras ciudades capitales, con eso podríamos marcar una diferencia muy rápido en lucha contra el delito, sumado a los otros temas.
¿Cuál es la política que hay para proteger a las víctimas de un atraco o un hurto violento?
La instrucción que le he dado al equipo es fortalecer la herramienta AIDE, que busca apoyar a las víctimas absolutamente en todo el proceso de denuncia. Encontré que existía esa figura y decidí fortalecerla, y le he pedido al secretario de Seguridad priorizarla para que cualquier persona que fue víctima de un delito pueda ser acompañada, apoyada y guiada en el proceso.
Vehículo hurtado recuperado por la Policía en el barrio El Tesoro, en Ciudad Bolívar. Foto:Policía Metropolitana de Bogotá
En el Concejo le están dando muy duro a su secretario de Seguridad. ¿Ha pensado hacer ajustes en su equipo?
En el momento que considere que hay que hacerlo lo haré. No descarto hacer cambios en diferentes frentes de gobierno pronto. Eso hay que analizarlo en el contexto de lo que se está viviendo, la reducción de algunos delitos y la iniciativa de los gestores.
De 1 a 5, ¿cómo califica la seguridad en su ciudad?
Hay cosas en las que nos rajamos y cosas en las que hemos logrado sacar adelante una reducción de hechos. Pero inseguridad hay en Bogotá, grave, violenta. No voy a negar eso. Tenemos que luchar de manera más efectiva contra la inseguridad. Para poder enfrentarla debemos tener método, capacidades, articulación, medición efectiva. ¿Qué nos dijo la encuesta de la Cámara de Comercio en diciembre? Que en el 2025 se redujo levemente la victimización y levemente la percepción. Eso es insuficiente, tenemos que dar una batalla mayor. No significa que no hayamos hecho cosas.
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Envíeles un mensaje a los ciudadanos que tienen la sensación de que Bogotá está invivible, está insegura…
Bogotá tiene un reto en seguridad que estamos enfrentando y tenemos que enfrentarlo entre todos. Tenemos una responsabilidad principal, tenemos que hacer más, pero tenemos que abrir discusiones que van más allá de lo que le corresponde a la alcaldía, cómo cambiar el sistema de sanción de los delincuentes para ser efectivos en sacarlos de la calle y garantizar que no generen más delitos.
Bogotá también tiene muchas cosas muy positivas. Es una ciudad vibrante, llena de oportunidades, de espectáculos, es una ciudad que está innovando, que está haciendo cosas que ninguna otra ciudad de Colombia logra. Entiendo las dificultades, el dolor que significan los problemas que tenemos y tenemos que enfrentarlos más, pero, también, tenemos que saber cómo reconocemos lo bueno que pasa en Bogotá y, a partir de ahí, construimos para poder superar las dificultades.
ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor General de EL TIEMPO
@ernestocortes28
















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