Dos días completó este sábado la ola de ataques terroristas perpetrados por las disidencias de las Farc al mando de alias Iván Mordisco en Cauca y el Valle. La ofensiva comenzó el viernes con una buseta bomba que estalló en inmediaciones de la Tercera Brigada del Ejército, ubicada en el sur de Cali y una de las instalaciones militares más importantes y estratégicas del suroccidente del país.
Este sábado, a dos horas y media —unos 103 kilómetros— de esta base , en la vereda El Túnel de Cajibío (Cauca), integrantes de la estructura ‘Jaime Martínez’, al mando de ‘Mordisco’, instalaron un retén ilegal que generó un fuerte trancón sobre la vía Panamericana, que conecta a Cali con Popayán. A unos dos kilómetros del punto, tropas del Ejército llegaron al lugar y se enfrentaron con los disidentes, quienes, al emprender la huida, activaron una carga explosiva.
Ataque terrorista en Cajibío dejó 13 asesinados. Foto:AFP
EL TIEMPO conoció que el artefacto estaba instalado en una alcantarilla sobre la vía. La onda explosiva lanzó dos vehículos particulares por los aires y afectó a una chiva y buses intermunicipales. Al cierre de esta edición, las autoridades reportaban 13 personas asesinadas y 38 más heridas, varias de ellas de gravedad.
En medio del caos, los sobrevivientes descendieron de los vehículos con lo que pudieron rescatar. Algunas mujeres huían con niños en brazos, mientras otros corrían para alejarse del lugar ante el temor de un nuevo ataque. En la vía quedó un cráter de al menos cinco metros de profundidad que mantiene incomunicado al Cauca con el resto del país.
“El Cauca no puede seguir enfrentando solo esta barbarie”, dijo el gobernador de ese departamento, Octavio Guzmán. “Estamos ante una escalada terrorista que exige respuestas inmediatas. Exigimos al Gobierno Nacional acciones contundentes, sostenidas y eficaces frente a la grave crisis de orden público que vivimos; además, presencia urgente del mindefensa en el Cauca”.
Por su lado, el general Hugo López Barreto, comandante de las Fuerzas Militares, desde el consejo de seguridad realizado en Palmira (Valle), indicó que en 48 horas hubo 26 acciones violentas, entre ellas hostigamientos con fusil, uso de drones con explosivos y ataques dirigidos contra unidades militares y de Policía y población civil.
“Estos ataques son fruto de su desesperación porque hemos venido desarrollando operativos contra ‘Mordisco’ a lo largo y ancho del país y esto muestra su sevicia. Hemos fortalecido nuestras capacidades en estos lugares y todo obedece al control de los corredores del narcotráfico”, afirmó el general López.
Ataque terrorista en Cajibío dejó 13 asesinados. Foto:AFP
Los otros ataques
Los primeros hechos se remontan a la mañana del viernes en Cali, cuando fueron lanzados cilindros explosivos contra inmediaciones del cantón militar Pichincha. Ese mismo día, en Palmira, otro ataque con cilindros fue dirigido contra el batallón Agustín Codazzi.
En la madrugada y en la mañana de ayer, los terroristas ampliaron el mapa de sus acciones. En Potrerito, zona rural de Jamundí, hombres armados hostigaron con fusil y granadas. Más tarde, en Robles, también en Jamundí, se reportaron disparos y uso de drones. Este municipio se mantiene bajo presión por su cercanía con corredores estratégicos entre Valle y Cauca.
En el Cauca, uno de los hechos más delicados ocurrió en el corregimiento de Santa Ana, en El Tambo, donde la base de Policía fue atacada con un dron cargado con explosivos. De manera preliminar, las autoridades reportaron daños materiales, sin víctimas.
Otro ataque se registró en la vía Panamericana, en el sector de Mercaderes, donde un artefacto explotó al paso de un vehículo de la empresa Transipiales. Ocho personas resultaron heridas, entre ellas un menor de edad, quienes fueron trasladadas a centros asistenciales en Popayán.
En la capital caucana, tropas del Ejército lograron neutralizar un dron con explosivos antes de que alcanzara su objetivo. Tampoco se reportaron daños en ese caso.
La violencia también golpeó la economía regional. En Miranda, norte del Cauca, fueron incinerados trenes cañeros, afectando la movilidad en un corredor clave del sector agroindustrial.
A la ofensiva se sumó un ataque contra el radar de Santana, en El Tambo (Cauca), una infraestructura clave para el control del tráfico aéreo en el suroccidente del país. Hombres armados arremetieron contra la estación, en una acción que fue repelida por la Fuerza Pública, pero que dejó las instalaciones fuera de operación tras ser impactadas por explosivos lanzados desde drones.
Radar de Santana, en el Tambo (Cauca). Foto:Aerocivil
En medio del ataque, dos funcionarios de la Aeronáutica Civil se resguardaron dentro del lugar. Hasta ahora no se reportan personas heridas, mientras persiste la incertidumbre sobre el alcance de los daños en este punto estratégico.
La gravedad de la situación motivó el desplazamiento del ministro de Defensa, Pedro Sánchez, junto con la cúpula militar y de Policía, a Palmira, donde se realizó un consejo extraordinario de seguridad. Según fuentes del sector defensa, el objetivo es redirigir capacidades operacionales, reforzar la presencia institucional y acelerar la identificación de los responsables.
En medio de la ofensiva, el Gobierno reiteró una recompensa de hasta 5.000 millones de pesos por información que permita ubicar a alias Marlon, señalado como uno de los principales articuladores de estas acciones.
Alias Marlon, disidente de las Farc. Foto:archivo particular
Tras estos hechos, el presidente Gustavo Petro ordenó intensificar los operativos contra las disidencias. “Los que atentaron y mataron a civiles en Cajibío, muchos indígenas entre ellos, son terroristas, fascistas y narcotraficantes. Los frentes de alias Iván Mordisco en el Cauca son delincuentes criminales contra la humanidad y así deben ser tratados. Quiero la máxima persecución mundial contra este grupo narcoterrorista”, dijo el presidente Petro en su cuenta de X.
Fallas en inteligencia
Más allá de los operativos posteriores a los ataques, distintos sectores han centrado sus críticas en la ausencia de alertas previas. “Cuando estos hechos se repiten en los mismos corredores, ya no son hechos aislados: evidencian fallas en la prevención y en la respuesta del Estado”, dijo la Defensoría del Pueblo.
La discusión, además, apunta a si existían señales suficientes para anticipar una ofensiva de esa magnitud y por qué no se neutralizó antes de su ejecución.
“La inteligencia es para prevenir también, para analizar presuntos planes de acción. ¿Dónde está la inteligencia del Estado?, ¿dónde está la inteligencia de la Policía?, ¿dónde está la inteligencia militar?”, señaló una de las fuentes consultadas.
En esa misma línea, agregó que algunas capacidades habrían perdido efectividad en momentos de alta presión criminal. “Está disminuida totalmente y sé que el DNI hoy se está dedicando a otras actividades que no corresponden realmente a la misión de contrarrestar las reales amenazas que tiene el Estado”, afirmó.
En el caso del Cauca, el reto es mayor por la presencia de estructuras armadas ilegales, economías criminales, corredores rurales complejos y redes de apoyo que dificultan el trabajo en terreno. A ello se suma el uso creciente de explosivos improvisados, drones adaptados para ataques y acciones relámpago sobre varios puntos al mismo tiempo. “No es solo generar las alertas, es neutralizar las posibilidades de acción. Los recientes ataques reflejan un deterioro en la capacidad de respuesta del Estado y evidencian un retroceso en materia de seguridad, con varias regiones nuevamente presionadas por acciones armadas de grupos ilegales”, puntualizó un general en retiro.
Jesús Blanquicet
Juan Diego Torres
Justicia
















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