El sobrepeso y la obesidad son problemas de salud que afectan a la población adulta a nivel global.
Más allá de la alimentación excesiva o la falta de actividad física, especialistas señalan que ciertos hábitos diarios influyen en el metabolismo, en la regulación del apetito y en la forma en que el organismo almacena energía.
LEA TAMBIÉN
Reconocer estos hábitos permite ajustar la rutina y mantener un balance energético. Foto:iStock
Las autoridades de salud advierten que el sobrepeso y la obesidad constituyen un desafío para la salud pública. Si bien la alimentación y la falta de actividad física son factores clave, también existen hábitos diarios que pueden favorecer el aumento de peso de manera silenciosa.
1. Dormir menos de siete horas altera las hormonas del apetito
Descansar menos de lo necesario impacta en la regulación hormonal. Dormir menos de siete horas al día eleva la producción de grelina, asociada al hambre, y reduce la leptina, relacionada con la saciedad. Como consecuencia, al día siguiente puede aumentar el apetito y la preferencia por alimentos con mayor contenido calórico.
2. Comer ‘rápido’ y con distracciones
El organismo requiere alrededor de 20 minutos para activar la sensación de saciedad. Cuando una persona termina de comer en un lapso menor, existe mayor probabilidad de ingerir más cantidad de la necesaria. Realizar otras actividades al mismo tiempo, como ver televisión o usar el celular, dificulta identificar las señales de hambre y plenitud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda practicar la alimentación consciente: masticar despacio, prestar atención a cada bocado y reconocer las señales corporales relacionadas con el apetito. Este enfoque puede contribuir a regular la ingesta sin recurrir a restricciones extremas.
Comer rápido puede hacer que ingieras más calorías de las necesarias. Foto:iStock.
3. Saltarse comidas para intentar reducir calorías
Permanecer varias horas sin consumir alimentos puede provocar que el metabolismo disminuya su ritmo para conservar energía. Además, al retomar la alimentación, el nivel de hambre puede llevar a consumir porciones mayores o a elegir opciones con alto contenido calórico.
4. Consumir bebidas ‘light’ o ‘cero’ en exceso
Aunque las bebidas light no contienen calorías, estudios citados por autoridades sanitarias advierten que el uso frecuente de edulcorantes artificiales podría alterar la microbiota intestinal y favorecer la resistencia a la insulina, condición asociada al aumento de peso. También se ha señalado que el sabor dulce sin aporte energético puede modificar la respuesta del cerebro frente a los antojos.
La Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA) recomienda moderar el consumo de productos con edulcorantes y priorizar el agua natural como bebida habitual. La hidratación adecuada forma parte de las estrategias para mantener el funcionamiento metabólico.
Consumir bebidas light con frecuencia puede alterar la microbiota intestinal. Foto:iStock
LEA TAMBIÉN

5. Mantener una vida sedentaria
La falta de actividad física también incide en el balance energético. Permanecer largos periodos sentado, ya sea en el trabajo o en el hogar, reduce el gasto calórico diario. Cuando no se realiza ejercicio con regularidad, el cuerpo utiliza menos energía, lo que incrementa la probabilidad de que el excedente calórico se almacene en forma de grasa.
Especialistas señalan que identificar estos comportamientos permite adoptar ajustes graduales en la rutina diaria para mejorar el equilibrio entre consumo y gasto de energía.
El Universal (México) / GDA
Más noticias en EL TIEMPO
*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de El Universal, y contó con la revisión de un periodista y un editor.
















Deja una respuesta