“Sale uno como emperica’o de esos conciertos”, dijo uno de los integrantes de La Provincia. Se acababa de bajar del legendario Radio City Music Hall (Nueva York), un venue que además de haber sido el hogar de los premios Tony y los Grammy, por 94 años ha atestiguado el éxito de Frank Sinatra, Ray Charles, Madonna, Ella Fitzgerald, Adele, y más recientemente, el de un samario que los colombianos recordamos por su pantaloncito corto y pegado, de jean, y una melena crespa y despelucada.
Cuando el concierto terminó, Carlos Vives tomó otro rumbo y los músicos se montaron en una miniván camino al hotel donde se hospedaban. “Que los amigos de Mayte también vengan en el carro”, gritó otro del grupo. Nos señaló a mi amigo —también amigo de la gaitera, Chaco García Orozco (productor musical de Petrona Martínez)— y a mí. Hace segundos habíamos llegado hasta donde estaban solo a saludar a Mayte. Nos metimos al carro como pudimos y ahí empezó un segundo concierto, otro en retrospectiva, otro comentado por los mismos músicos, aun sudados y llenos de adrenalina, que luego de 30 años en las mismas andanzas, aun celebran el cariño del público inmune al paso del tiempo.
Concierto de Carlos Vives en Nueva York Foto:@elinidiovalencia
– ¿Cuántas personas fueron?, preguntó alguno
– Casi 6.000, respondí
– Juepucha, se sentían como muchas más
Faltando unos minutos para que empezara el show, todavía había personas en la taquilla preguntando por boletas para poder escuchar la ‘Gota fría’ en vivo. Las luces se apagaron. A través de un video, Carlos le dio la bienvenida a sus fanáticos al Tour al Sol. Luego, el escenario se iluminó y más de diez músicos aparecieron bailando al ritmo de ‘Volví a nacer’.
La gritería, en su mayoría de colombianos vistiendo la camiseta de la selección, sombreros vueltiaos y banderas, hizo recordar a La Provincia uno de los conciertos más impresionantes que han dado. “Nos presentamos en Londres, como en el 2016, en el O2 Academy Brixton. Eran 5.000 asistentes, pero cantaron tan fuerte todo el concierto que no nos escuchábamos a nosotros mismos”, dijo el tecladista. En aquel show Carlos eligió como acompañante a una guitarra tapizada de piedras brillantes y una bicicleta, para cantar el éxito que creó junto a Shakira.
Tal vez por el hecho de que Carlos Vives ya tiene 64 años, o por el tamaño del escenario, en el concierto en Nueva York no hubo nadie en bicicleta. En cambio, las coristas utilizaron sombrillas. “Esas son ideas que se le ocurren a Carlos. Simulaban que estaban esperando a que alguien pasara por ellas en su bicicleta. Por eso hacen esa mini actuación cuando se escucha: Lleva, llévame en tu bicicleta // Óyeme, Carlos, llévame en tu bicicleta // Quiero que recorramos juntos esa zona // Desde Santa Marta hasta La Arenosa”, aclara Mayte Montero.
Concierto de Carlos Vives en Nueva York Foto:@yosifphotos
Ya habíamos llegado al hotel de los músicos y estábamos en una pizzería cercana, de esas que quizá hace 10 años cobraban un dólar por porción, pero que ahora cuestan cinco.
Y es que un concierto no es el mismo desde las butacas que desde la tarima hacia adentro. Mientras el público corea ‘Canción bonita’, los músicos escuchan en sus auriculares el tic tac del metrónomo que los guía en el ritmo, su instrumento a un volumen altísimo para asegurarse de que están afinados, y alguna que otra instrucción que llega desde el backstage. “Yo me quité eso por un segundito y uff, qué locura. Me la volví a poner ahí mismito”, confiesa Mayte mientras nos comemos una pizza hawaina.
Lo que hay detrás de las gaitas que suenan en ‘Ella es mi fiesta’, ‘La gota fría’ y ‘Cumbiana’ es pura ancestralidad, difícil de exportar o de sacar de su territorio. Mayte explica, mientras come un trozo de pizza, que estos instrumentos de viento caribeños —hechos de cera de abejas, tallo seco de cactus cardón o pitahaya, y plumas de pato— son más caprichosos de lo que parecen.
“Básicamente, mis gaitas suenan bien cuando quieren”, dice entre risas. Por ser instrumentos fabricados en las costas colombianas, hechos a mano y en condiciones tan específicas, el frío, el cambio de altitud o el más mínimo golpe pueden dañarlos, desafinarlos y afectar su sonido. “He hablado muchas veces con los fabricantes, pero nada. No hemos podido encontrar una solución. Espérate, verás que yo lo logro”, agrega.
Concierto de Carlos Vives en Nueva York Foto:@yosifphotos
Como quien adiestra serpientes, la cartagenera que ha acompañado a Carlos desde sus inicios doma el instrumento, aunque este le haya dado más de un dolor de cabeza. En varias ocasiones ha pedido a sus artesanos de confianza que le hagan una gaita desde cero y con urgencia para algún concierto en cuestión de horas, porque la suya se dañó.
Incluso ha intentado acercarla a calefactores para improvisar un ambiente caribeño en ciudades frías, pero, aun así, al soplar por la pluma de pato, el resultado es un chillido extraño. A pesar de ser una de las mujeres que ha internacionalizado la gaita, todavía le resulta frustrante dominar los caprichos de sus tallos de cardón.
Mayte Montero ha sido una de las musas de Vives. No han sido novios ni tampoco son familia de sangre. Los une un hilo musical construido a lo largo de décadas. Es tan fuerte que ella inspiró una de las composiciones más alegres e icónicas del samario: ‘Pa’ Mayte’, que hace parte del célebre álbum ‘La tierra del olvido’, aunque en un inicio ni siquiera estaba pensada para ese disco.
De hecho, nació a última hora en el estudio. En 1995, Carlos y los ‘provincianos’ bromeaban con que esa sería el “palazo” del álbum, como solían llamar a las canciones que surgían casi improvisadas. Y así fue. ‘Pa’ Mayte’, con su ritmo contagioso de vallenato y una letra para gozar con el bembé, ha sonado en escenarios como el homenaje a Vives como Persona del Año en los Latin Grammy 2024, el Festival de la Hispanidad desde la Puerta de Alcalá y el Festival de Viña del Mar en 2014 y 2018.
La gaita se portó a la altura
El show de Carlos Vives sigue a tope. Ya vamos llegando a la mitad del concierto en La Gran Manzana y, para la intro de ‘Fruta Fresca’, la gaita de Montero se portó bien, como siempre. Lucía Vives, la hija mayor de Carlos, colombo-boricua, algo nerviosa, se unió al show para cantar la letra que su papá le dedicó cuando apenas tenía tres años. Cuando sonó ‘Carito’ en Nueva York, la canción tomó aún más sentido. Luego hubo incluso espacio para recordar a Egidio Cuadrado, el hábil acordeonero de La Provincia, quien murió en 2024 a causa de una neumonía grave.
Concierto de Carlos Vives en Nueva York Foto:@yosifphotos
La rumba se calmó y los temas románticos empezaron a sonar. Carlos paró el concierto. “Creo que hay algo que tienen que decirte”, dijo y señaló a Brandon, un flaco alto que estaba entre el público, y a Melissa, junto a él. “Le va a pedir matrimonio a la novia”, naturalmente pensamos todos. La joven se aparta y saca de su bolsillo un papel. “Ah, no. Es ella la que va a hacer la propuesta”, vino luego a la mente. Ella desdobla lo que parece una postal y deja ver una ecografía. El flaco alto empieza a saltar, mira a las butacas y grita: “Voy a ser papá”. Carlos nos les despegaba la mirada mientras les cantaba Te dedico. Cuando llegó el:
Porque a las mujeres como tú
Solo las podemos adorar, y yo
Soy un tipo simple e imperfecto
Que ha vivido más del cuento
Y cada día te quiere más
Las fotos de una vida juntos, el matrimonio, paseos en Guatapé, y los momentos más importantes de esa parejita se proyectaron en las pantallas del Radio City Music Hall.
El próximo lanzamiento de Carlos se llama El Último Disco Vol. 1. No parece ser el adiós de los colombianos de la industria y menos de los escenarios. Estará disponible en todas las plataformas desde el 1 de mayo y Vives aprovechó su parranda en la Gran Manzana, para mostrar cinco de sus canciones. Una de ellas es Tuyo y nada más, que habla de esos amores únicos, que se fortalecen con los años y que se parece al que él tiene con su esposa Claudia Elena, con quien tiene dos hijos.
“Ella fue la que le puso orden a esta vaina”, comentó Mayte refiriéndose a Claudia, cuando hablábamos de cómo era organizar al equipo, los vestuarios de los músicos y las coristas. También de aquella vez que una maleta que necesitaba para una gira, nunca llegó y le tocó improvisar y comprar un traje de 500 dólares. O cuando le volvió a pasar lo mismo, pero solucionó con ropa prestada, zapatos enormes que ni siquiera la dejaban bailar en escenario y cómo le tocó terminar el show descalza.
Concierto de Carlos Vives en Nueva York Foto:@elindiovalencia
“Tuve la suerte de hacer una canción con el sonido de esta ciudad”, anunció Carlos y atrás de él apareció Sergio George, el gran ícono y productor de salsa, con otros de sus músicos. Cantaron un tema que saldrá el próximo viernes: una salsa caribeña que tiene el toque Vives, con un poco de cumbia, rock y buena percusión. Se quedaron para tocar La tierra del olvido, a lo que se sumó uno de los multintrumentistas más jóvenes que hay. Simón Cifuentes fue finalista en La voz 2022 y con 13 años toca contrabajo, piano, cuatro, tiple y para el gran himno los tocó todos.
“Mañana nos vamos para Nueva Orleans”, dijo Mayte despidiéndose, mientras caminábamos cerca de su hotel. El tour al sol terminará el 21 de noviembre en Cali, pero antes pasará por Medellín, Bogotá, Pereira, Bucaramanga, Ibagué, varias ciudades de Estados Unidos, Canadá y Ecuador.
María Jimena Delgado Díaz
Periodista Cultural
IG @Mariajimena_delgadod















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