El proyecto de Ley 018 de 2024, que busca erradicar la mutilación genital femenina en Colombia -cuyo Día Mundial de la Tolerancia Cero con esta problemática se conmemora este 6 de febrero-, sigue pendiente en la Comisión Primera del Senado, esperando ser discutido para convertirse en norma. Fue aprobada en los dos primeros debates en la Cámara de Representantes por unanimidad desde el 2 de abril de 2025.
Sin embargo, las demoras en la radicación de la ponencia y la falta de financiación e interés por parte del Ministerio del Interior se han convertido en las trabas más importantes para el avance del proyecto, sostiene Jennifer Pedraza, congresista ponente de la ley.
Ante el panorama de cierre de legislatura y en medio de las campañas electorales, la situación es preocupante. Si no se dan los dos debates pendientes antes del 20 de junio, el proyecto se hundiría y se tendría que retomar de nuevo todo el trabajo que lleva ejecutándose desde 2007 en conjunto con las mujeres indígenas Emberá.
Juliana Domicó, consejera mayor y representante legal de la Confederación Nacional de los Pueblos de la Gran Nación Emberá de Colombia – CONNPEC, resalta que están uniendo fuerzas con organizaciones indígenas para pedir al congreso la aprobación del proyecto.
“Lo exigimos por la vida y la dignidad de nuestras niñas, quienes son las principales víctimas de esta práctica” indica Domicó.
Solo entre el 2020 al 2025, el Instituto Nacional de Salud reportó 216 casos de ablación genital, mayormente en las comunidades Emberá Katío y Emberá Chamí, afectando, en especial, a niñas de cero a cinco años en los departamentos de Chocó y Risaralda.
Claudia Patricia Queragama, comunera de la comunidad Emberá. Foto:Equipo de prensa de Karol Galindo y Jennifer Pedraza
Esta problemática no solo afecta a la comunidad indígena: es un problema de salud pública y de vulneración de derechos humanos que le compete al Estado colombiano y su población. Por tanto, “es relevante darle prioridad al trámite legislativo y seguir insistiendo en el Senado la aprobación del proyecto, porque es una deuda histórica con las niñas y las mujeres indígenas Emberá” señala Pedraza.
La propuesta de ley tiene un enfoque integral sin sanciones punitivas, que busca los mecanismos para afrontar la situación desde la concientización por la vida y la niñez, un foco en la salud, la educación sexual y el respeto y preservación de la cultura indígena.
“Si se nos mueren las niñas, se muere nuestra esperanza de vida y quedamos en vía de extinción” advierte Domicó.
Si se nos mueren las niñas, se muere nuestra esperanza de vida y quedamos en vía de extinción».
Juliana domicóConsejera mayor y representante legal de CONNPEC,
Así, el Congreso se enfrenta a un desafío con el tiempo en contra. Colombia es el único país de América Latina donde se sigue practicando la mutilación genital femenina, considerada una forma de violencia basada en género.
Además, el país también deberá responder ante Naciones Unidas por este punto en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el hecho de que este proyecto de ley no se apruebe puede ser un retroceso muy grande en temas de equidad.
MARÍA ALEJANDRA MESA
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO
mesale@eltiempo.com
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