Durante años, el amor apasionado ha sido presentado como una experiencia recurrente, casi inevitable. Películas, canciones y relatos cotidianos alimentan la idea de que enamorarse profundamente es algo que ocurre una y otra vez.
Sin embargo, la ciencia decidió ponerle números a esa certeza emocional y los resultados invitan a mirar el romance con menos idealización y más realidad.
El enamoramiento está atravesado por emociones, memoria y contexto social. Foto:iStock
Un estudio del Instituto Kinsey, uno de los centros de investigación sobre sexualidad y relaciones más reconocidos del mundo, se propuso responder una pregunta que rara vez se formula de manera directa: ¿cuántas veces, a lo largo de la vida, una persona se enamora de forma apasionada?
La investigación fue realizada en Estados Unidos y encuestó a más de 10.000 adultos solteros entre los 18 y los 99 años.
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La pregunta que nadie había hecho
A los participantes se les pidió recordar cuántas veces habían sentido ese amor intenso, absorbente y difícil de ignorar. El promedio fue de 2,05 experiencias en toda la vida. Un dato que contrasta con la percepción de que el enamoramiento profundo es frecuente o permanente.
Los resultados muestran que el 14 % de los encuestados aseguró no haber vivido nunca un amor apasionado. El 28 % dijo haberlo experimentado una sola vez, mientras que el grupo más numeroso, un 30 %, afirmó haberlo sentido dos veces.
Las relaciones románticas siguen ocupando un lugar central en la vida emocional. Foto:iStock
Solo una minoría reportó tres o más experiencias de este tipo, lo que refuerza la idea de que se trata de un fenómeno poco común. Para la autora principal del estudio, la psicóloga Amanda Gesselman, el hallazgo pone en perspectiva un discurso muy extendido.
“La gente habla constantemente de enamorarse, pero este es el primer estudio que realmente pregunta cuántas veces ocurre eso a lo largo de la vida”, explicó. “Para la mayoría de las personas, el amor apasionado resulta ser algo que ocurre solo unas pocas veces”.
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¿Quiénes se enamoran más, y quiénes no tanto?
El análisis también exploró si existían diferencias marcadas entre distintos grupos. Las variaciones fueron mínimas. Los hombres reportaron ligeramente más experiencias que las mujeres, una diferencia impulsada principalmente por hombres heterosexuales frente a mujeres heterosexuales.
En términos generales, el amor apasionado aparece como una vivencia compartida, sin grandes brechas por orientación sexual. La edad introduce un matiz interesante.
Las expectativas sobre el amor cambian con el paso del tiempo. Foto:Istock
Aunque suele asociarse la intensidad del enamoramiento con la juventud, los adultos mayores reportaron un número apenas mayor de experiencias, algo que los investigadores atribuyen al paso del tiempo y a más oportunidades de vinculación.
Mientras el 26 % de quienes tenían entre 18 y 19 años dijo no haberse enamorado apasionadamente, ese porcentaje descendió al 7,6 % entre las personas mayores de 70.
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Expectativas, memoria y presión social
El estudio dialoga con otros datos del propio Instituto Kinsey y de la empresa de citas Match, que muestran que el romanticismo sigue ocupando un lugar central. El 60 % de los solteros en Estados Unidos se considera muy romántico y más de la mitad siente hoy mayor presión por encontrar el amor que generaciones anteriores.
A esto se suma el papel de la memoria emocional. Con el paso del tiempo, muchas personas reinterpretan sus relaciones pasadas. Lo que alguna vez pareció un amor desbordado puede verse distinto años después. Esa revisión no solo modifica las cifras personales, sino también las expectativas frente a futuras relaciones.
El amor apasionado puede aparecer en distintas etapas de la vida. Foto:iStock
Aunque la investigación reconoce límites, como haberse enfocado solo en adultos solteros y en un contexto cultural específico, sus conclusiones ofrecen una lectura más amable del amor.
Entender que el enamoramiento apasionado no es constante, ni universal, puede aliviar la comparación y la sensación de fracaso que a menudo rodea la vida afectiva. En palabras de sus autores, amar intensamente pocas veces no es una excepción, sino parte de la experiencia humana.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
















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